En pleno sepelio de Justo Rufino Barrios el 6 de abril de 1885, Lisandro Barillas le dijo a Martín Barrundia, ministro de guerra y quien pretendía quedarse con la presidencia, que tenía un ejército apostado a la entrada de la capital. Barrundia cedió al engaño.
El general Manuel Lisandro Barillas (1845-1907) llegó a la Presidencia de Guatemala por la vía constitucional tras la muerte de Justo Rufino Barrios. Era el segundo designado a la presidencia y asumió tras la renuncia del primer designado, Alejandro Sinibaldi Castro.
“Pido el consejo, la cooperacion y el apoyo de todos; y quiero que el Gobierno y la sociedad se ayuden y sostengan mutuamente. Con el concurso de la opinion sensata y de la sociedad honrada, lo quiero todo y creo que se puede realizar todo: sin su concurso, sin su cariño y sin su apoyo, no ejerceré jamás, mantenido solo con la fuerza, un poder que aquellas repugnen”: escribió Lisandro Barillas en un mensaje al Pueblo de Guatemala el 2 de julio de 1885.
Dos años después, el 26 de junio de 1887, Barillas suspendió las garantías constitucionales, disolvió la Asamblea Legislativa y anunció que sería un dictador “temporal”. Entregó el poder en 1892 y en 1907 fue asesinado en México.
Origen humilde y primeros años
Manuel Lisandro Barillas Bercián nació en Quetzaltenango el 17 de enero de 1845. Era hijo del general José Onofre Barillas y de Ponciana Bercián. En su juventud trabajó como carpintero, oficio que él mismo recordaría años después cuando ya ocupaba la Presidencia.
Durante la Revolución Liberal de 1871 se unió junto con su hermano Isidoro al movimiento encabezado por Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios. Organizó un batallón de voluntarios y obtuvo el grado de capitán. Su desempeño durante la campaña le permitió ascender rápidamente dentro del Ejército recién fundado.
Barrios lo nombró posteriormente jefe político y comandante de armas de Quetzaltenango, y en 1885, poco antes de emprender su campaña militar contra El Salvador, lo nombró segundo designado a la Presidencia de la República.
El truco para asumir la presidencia
La muerte de Justo Rufino Barrios, ocurrida el 2 de abril de 1885 durante una batalla para forzar la Unión Centroamericana, abrió una crisis política. El primer designado, Alejandro Manuel Sinibaldi, asumió el cargo pero renunció al tercer día. Conoce más por qué en este link.
La Asamblea Legislativa llamó entonces al segundo designado, Manuel Lisandro Barillas, quien estaba Quetzaltenango. El poderoso ministro de la Guerra, general Juan Martín Barrundia pretendía quedarse como mandatario.
Barillas llegó a la capital el 6 de abril cuando se efectuaban las honras fúnebres de Barrios en el Cementerio General. A Barrundia le dijo que traía desde Quetzaltenango un ejército dispuesto a respaldar su toma de posesión y que solo estaban esperando su órden para entrar a la ciudad.
La afirmación era completamente falsa. Barillas había viajado prácticamente solo, pero eso no lo sabía Barrundia. Mientras intentaba confirmar la información, Barillas ya había asumido la Presidencia. Cuando descubrió el engaño, Barrundia abandonó Guatemala y desde el exilio se convirtió en uno de sus principales adversarios y críticos.
En 1890, se supo que el general Barrundia estaba a bordo de un barco de vapor estadounidense anclado en Puerto San José: mandó a la policía a capturarlo, pero en el forcejeo Barrundia fue asesinado.
Principales decisiones de gobierno
Barilla derogó el decreto de Unión Centroamericana promovido por Barrios, al considerar inviable mantener una guerra con los demás países de la región.
Mantuvo la línea económica iniciada en 1871, fortaleciendo el modelo exportador basado en el café, para lo cual expropió tierras comunales indígenas. Además, legalizó el traspaso a particulares de bienes eclesiásticos confiscados por Barrios.
En enero de 1886, el presidente Lisandro Barillas dispuso que el nombramiento y traslado de párrocos requiriera autorización del Ejecutivo, prohibió el ingreso de sacerdotes extranjeros y, tras un prolongado conflicto político, expulsó del país en septiembre de 1887 al arzobispo Ricardo Casanova y Estrada.
Quita tierras comunales en Santa Eulalia
En mayo de 1888 un grupo de propietarios ladinos de Huehuetenango solicitó directamente al presidente Barillas la adjudicación de aproximadamente 200 caballerías ubicadas en Santa Eulalia, Huehuetenango.
Las autoridades indígenas se opusieron, advirtiendo que aquellas tierras eran comunales. El gobierno desestimó sus argumentos y autorizó la adjudicación. Esto dio origen a que el 17 de octubre de 1888, se creara el municipio de Barillas, bautizado con el apellido del presidente, desmembrando parte del territorio histórico de Santa Eulalia.
De acuerdo con el investigador Shelton Davis, durante las cuatro décadas estudiadas los propietarios ladinos llegaron a controlar cerca del 70 % de las antiguas tierras comunales de Santa Eulalia, incluyendo Barillas e Ixcán, Quiché. Grandes extensiones fueron convertidas en fincas cafetaleras privadas y las comunidades indígenas quedaron concentradas en parcelas de las tierras altas.
Un dictador es siempre un dictador
El momento más controvertido de su mandato llegó el 26 de junio de 1887. Ante las crecientes tensiones con la Asamblea Legislativa y una rebelión encabezada por el vicepresidente Vicente Castañeda, Barillas decretó la suspensión de las garantías constitucionales, disolvió la Asamblea y asumió poderes extraordinarios. Dijo que sería “dictador temporal”.
Convocó una Asamblea Constituyente que ratificó todas sus decisiones, amplió el período presidencial de cuatro a seis años, eliminó la Vicepresidencia y restableció el sistema de designados.
El propio gobierno comunicó oficialmente a los demás países centroamericanos y a México que el presidente ejercía poderes dictatoriales de manera transitoria. En esta etapa fueron fusilados varios opositores, entre ellos el coronel Vicente Castañeda.
Entrevistas con candidatos presidenciales
Al aproximarse las elecciones de 1892, el dictador Barillas protagonizó otro episodio poco común. Mandó llamar por separado a los tres candidatos presidenciales liberales: Francisco Lainfiesta, Lorenzo Montúfar y José María Reina Barrios. Fue la primera elección en la que hubo publicidad electoral en periódicos.
A todos les preguntó lo mismo: qué ocurriría con él si llegaban a la Presidencia. Lainfiesta respondió que haría cumplir estrictamente la Constitución y que cualquier funcionario debería responder ante los tribunales. Montúfar dijo algo semejante. Pero Reina Barrios -sobrino de Justo Rufino Barrios- le dijo: “De eso no debemos ni hablar, general; porque usted y yo somos lo mismo. Tenga la convicción de que yo sabré respetarle y protegerle”.
Según la anécdota recogida por Efraín de los Ríos, aquella contestación agradó a Barillas. Tras una controvertida jornada electoral, Reina Barrios resultó electo y Barillas entregó el poder el 15 de marzo de 1892. Fue el único presidente entre 1871 y 1944 que logró terminar su período.
Dictador Manuel opositor de otro dictador Manuel
Tras abandonar la Presidencia, Manuel Lisandro Barillas regresó a Quetzaltenango, como alcalde municipal. Durante su administración promovió la adquisición de terrenos, que posteriormente distribuyó entre familias de escasos recursos.
La llegada de Manuel Estrada Cabrera, también originario de Quetzaltenango, al poder en 1898 modificó por completo su situación política. Estrada se reeligió en 1904 con un notorio fraude y aumentó la persecución de adversarios políticos. Barillas salió al exilio en México. En 1906 aceptó dirigir una expedición armada organizada por exiliados guatemaltecos para intentar derrocar a Estrada Cabrera. La invasión contaba con apoyo económico y político mexicano pero fracasó debido a las divisiones internas. Barillas regresó a la ciudad de México.
La noche del 7 de abril de 1907, Manuel Lisandro Barillas fue asesinado en la calle del Seminario, cerca del centro de la Ciudad de México, en plena vía pública. Los autores materiales, Florencio Reyes y Bernardo Mora, fueron capturados , confesaron el crimen y señalaron que habían actuado por órdenes de altos militares vinculados al gobierno de Manuel Estrada Cabrera.













