Tras la muerte del liberal Cirilo Flores en Quetzaltenango, sigue la inestabilidad política y social en el Estado de Guatemala y entre los estados de la Federación, debido a las pugnas entre liberales y conservadores (apodados "fiebres" y "serviles")
Cuando Mariano de Aycinena y Piñol (1789-1855) asumió la jefatura del Estado de Guatemala el 1 de marzo de 1827, la joven República Federal de Centroamérica se encontraba al borde de la guerra. Después de varios días de agitación tras la destitución de Juan Barrundia en septiembre de 1826 a lo cual siguió la muerte violenta de Cirilo Flores el 13 de octubre en Quetzaltenango, Aycinena fue elegido Jefe de Estado en noviembre de 1826.
No fue casual: fue un giro político del presidente federal Manuel José Arce, liberal, que buscó respaldo entre los conservadores guatemaltecos para sostener su gobierno. Esto no agradó a los liberales salvadoreños y de otros Estados. El intento de lograr alianzas agravó la crisis.
¿Quién era Mariano de Aycinena?
Mariano de Aycinena y Piñol pertenecía a la familia más poderosa de la Guatemala colonial. Comerciante, político y jefe del influyente Clan Aycinena, participó en los acontecimientos de la independencia, después apoyó la anexión al Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide. Defendía las tradiciones y el poder eclesiástico heredado de la colonia.
Su ascenso al poder estuvo estrechamente ligado a la crisis que atravesaba la Federación. Manuel José Arce, elegido presidente federal en 1825 con respaldo liberal, comenzó a distanciarse de sus antiguos aliados. Convencido de que la federación necesitaba un gobierno más fuerte para contener los localismos y las rivalidades provinciales, terminó acercándose a los conservadores, una alianza que pocos años antes habría parecido imposible.
Mariano de Aycinena fue nombrado jefe del Estado y a Mariano Córdova como vicejefe. Con ello, Arce convirtió en aliados a sus antiguos rivales, pero sus anteriores aliados lo consideraron una traición. Los liberales exiliados en El Salvador denunciaron que Arce había abandonado los principios federales.
La guerra civil y la ruptura de la alianza
La guerra estalló en marzo de 1827. Fuerzas salvadoreñas cruzaron el río Paz con el propósito de derrocar al gobierno federal y al jefe de Estado conservador instalado en Guatemala. Ante la amenaza, Arce asumió personalmente el mando del ejército federal, mientras Aycinena concentró los esfuerzos políticos y administrativos para defender la capital.
El gobierno del Estado Guatemala emitió decretos severos contra quienes colaboraran con el enemigo. En las proclamas oficiales se invocaba la defensa de la religión católica y de la “santidad de los altares”.
En marzo de 1827 derrotaron a las tropas salvadoreñas en los Llanos de Arrazola, a las puertas de la ciudad de Guatemala. Arce trató de negociar, pero nadie confiaba en nadie. Peor aún, para allegados de Aycinena, el presidente federal despertaba desconfianza y la alianza empezó a rajarse.
Francisco Morazán entra en escena
En febrero de 1828, presionado por sus propios aliados conservadores y desgastado por la guerra, Manuel José Arce abandonó temporalmente la presidencia federal. Surgió una nueva figura militar liberal: Francisco Morazán, Jefe de Estado de Honduras desde 1827, cuyas victorias en batalla le ganaron fama de hombre fuerte. En 1828 tomó San Salvador y emprendió una operación militar contra el Jefe de Estado guatemalteco Aycinena.
A finales de 1828 y principios de 1829, Morazán invadió Guatemala desde varios frentes. Sus tropas avanzaron hasta la capital. Hubo combates, saqueo de propiedades de dirigentes conservadores. Aycinena y sus fuerzas quedaron acorraladas. El 12 de abril de 1829 se rindió: Morazán ocupó la capital y puso fin al gobierno de Mariano de Aycinena.
La Catedral Metropolitana de Guatemala fue saqueada por fuerzas de Morazán (y esa es la razón por la cual dentro la Catedral guatemalteca, no hay imágenes barrocas o neoclásicas, pues muchas fueron robadas o destruidas).
Los miembros del Clan Aycinena fueron encarcelados, despojados de sus bienes y enviados al exilio en una goleta (barco de velas). La caída de Aycinena marcó el triunfo temporal del liberalismo en Centroamérica. En 1830 Morazán fue elegido presidente de la República Federal de Centroamérica y emprendió un ambicioso esfuerzo por fortalecer el sistema federal.
Una década después, Mariano de Aycinena regresó a Guatemala (pero eso ya es otro capítulo de la historia).










