Presidentes de Guatemala

Presidentes de Guatemala (39) Coronel Carlos Enrique Díaz duró 15 horas. Después hubo 4 juntas militares en 1954

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La agitación tras la renuncia del presidente Jacobo Árbenz Guzmán se refleja en la sucesión de gobiernos: nombra a su amigo, el coronel Díaz el 27 de junio y al día siguiente es obligado a formar una junta militar, a la cual seguirán otras tres en 1954.

La renuncia del presidente, coronel Jacobo Árbenz Guzmán, el 27 de junio de 1954, debido al movimiento contrarrevolucionario, también llamado de “La Liberación”, encabezado por el coronel Carlos Castillo Armas, con apoyo de Estados Unidos,  no significó que éste asumiera inmediatamente el poder. Entre la salida de Árbenz y la llegada de Castillo Armas a la Presidencia transcurrieron varias semanas.

De hecho, al renunciar, Arbenz nombró al coronel Carlos Enrique Díaz de León, jefe de las Fuerzas Armadas, que había logrado inflingir algunas derrotas a los liberacionistas y a quien Estados Unidos se había acercado en mayo de 1954, según documentos desclasificados.  Díaz no aceptó volverse contra Árbenz y al ser nombrado presidente provisional, no fue aceptado.  Su gobierno empezó la noche del 27 de junio y terminó poco después del mediodía del 28.

El coronel Carlos Enrique Díaz era el jefe de las fuerzas armadas en el gobierno de Jacobo Arbenz y fue a él quien le dejó el poder al renunciar. Sin embargo, por ser visto como un continuismo, apenas de le dejó estar 15 horas como mandatario, del 27 al 28 de junio de 1954
El coronel Carlos Enrique Díaz era el jefe de las fuerzas armadas en el gobierno de Jacobo Arbenz y fue a él quien le dejó el poder al renunciar. Sin embargo, por ser visto como un continuismo, apenas de le dejó estar 15 horas como mandatario, del 27 al 28 de junio de 1954

Carlos Enrique Díaz: presidente de unas horas

La noche del 27 de junio de 1954, después de semanas de presión militar, bombardeos, combates y una creciente fractura dentro de las Fuerzas Armadas, Jacobo Árbenz anunció por radio su renuncia a la Presidencia.

En su mensaje explicó que había tomado la decisión para evitar que el conflicto desembocara en una guerra de mayores proporciones. Al mismo tiempo, anunció que depositaba el mando en el coronel Carlos Enrique Díaz, entonces jefe de las Fuerzas Armadas.  

Al entregarle el mando, Árbenz buscaba evitar que su salida significara automáticamente la toma del gobierno por las fuerzas que se habían levantado contra él. La sucesión, además, no siguió el procedimiento constitucional ordinario. La Constitución de 1945 establecía mecanismos de sustitución presidencial que involucraban al Congreso. Sin embargo, Árbenz no entregó el poder al presidente del Legislativo, sino que lo depositó directamente en Díaz.  

Díaz asumió con una tarea complicada: debía impedir que las fuerzas de Castillo Armas ocuparan el poder y, al mismo tiempo, negociar el final de un conflicto. Según documentos diplomáticos y estudios posteriores, Díaz manifestó su intención de mantener la conducción del Estado dentro del Ejército.

Díaz buscó una salida negociada. Incluso planteó que las conversaciones pudieran ser mediadas por una autoridad neutral, en lugar de aceptar directamente las condiciones del jefe rebelde. Pero el Estado había perdido capacidad efectiva para controlar la situación militar.  

Durante esas primeras horas se produjo una intensa negociación entre los militares guatemaltecos y el embajador estadounidense John Peurifoy. Los documentos diplomáticos desclasificados muestran que Peurifoy mantuvo conversaciones con Díaz, Elfego H. Monzón y otros oficiales para buscar una salida al conflicto.

El 28 de junio Carlos Enrique Díaz deja de ser presidente y el poder pasa a ser ejercido por una primera junta militar o triunvirato militar.

Primera Junta Militar integrada por los coroneles Carlos Enrique Díaz, José Ángel Sánchez y Élfego Monzón.
Primera Junta Militar integrada por los coroneles Carlos Enrique Díaz, José Ángel Sánchez y Élfego Monzón. Ilustración IA

Primera Junta Militar: Díaz, Monzón y Sánchez

La primera junta estuvo integrada por los coroneles Carlos Enrique Díaz, Elfego H. Monzón y José Ángel Sánchez. Se oficializó poco después del mediodía del 28 de junio, apenas horas después de la renuncia de Árbenz.

El arreglo intentaba preservar cierta continuidad de la autoridad militar mientras se buscaba una salida a la crisis. Díaz conservó la jefatura de las Fuerzas Armadas; Monzón quedó a cargo de Gobernación y Sánchez de Defensa.

Pero las diferencias entre los integrantes de la junta pronto se hicieron evidentes. Díaz buscaba conservar el control dentro de la estructura militar existente, mientras Monzón se mostraba más dispuesto a negociar directamente con los liberacionistas.

La junta también comenzó a desmontar elementos centrales de la estructura política de la Revolución. Entre sus primeras medidas estuvo la ilegalización del Partido Guatemalteco del Trabajo, organización política vinculada al gobierno de Árbenz. El 29 de junio, Díaz fue desplazado y salió del poder.

Three officers in vintage khaki dress uniforms stand behind a dark table in a wood-paneled room, posing for a formal photo.
El coronel Elfego Monzón tomó el liderazgo de la segunda junta militar, integrada por los tambien coroneles Mauricio Dubois y José Luis Cruz.

Segunda Junta Militar: Monzón toma el control

El 29 de junio se formó una nueva junta integrada por los coroneles Elfego H. Monzón, José Luis Cruz Salazar y Mauricio Dubois.

Con la salida de Díaz desapareció el principal intento de mantener al frente del Gobierno una figura directamente vinculada con la conducción militar del período de Árbenz. Élfego Monzón, más cercano a Castillo Armas y a la Liberación, quedó como la figura central de la nueva junta.

El cambio también modificó la estrategia frente a Castillo Armas. En lugar de intentar mantenerlo fuera de cualquier acuerdo político, Monzón aceptó avanzar hacia una negociación directa.

Las conversaciones se trasladaron a El Salvador y desembocaron en el denominado Pacto de San Salvador, suscrito a comienzos de julio. El acuerdo abrió el camino para incorporar a Castillo Armas y a sus fuerzas al nuevo esquema de poder.

Este fue el punto de inflexión de la transición. Castillo Armas había comenzado el conflicto como jefe de una fuerza rebelde que combatía al gobierno de Árbenz. Ahora se preparaba para ingresar formalmente en la estructura gubernamental.

Fotografía histórica de la tercera junta de gobierno en 1954

Tercera Junta Militar tuvo cinco integrantes

Como resultado de las negociaciones se formó una junta ampliada de cinco militares: Carlos Castillo Armas, Elfego H. Monzón, José Luis Cruz Salazar, Mauricio Dubois y Enrique Trinidad Oliva.

La incorporación de Castillo Armas modificó completamente el equilibrio político. Ya no se trataba solamente de una sucesión de oficiales del Ejército que habían sustituido a Árbenz. El jefe de la llamada Contrarrevolución (es decir, opuesta a la Revolución de 1944) pasó a formar parte directamente del gobierno.

La junta de cinco miembros tuvo una existencia muy breve. Su función fue servir como mecanismo de transición entre el acuerdo alcanzado con Castillo Armas y la nueva estructura de poder que se consolidaría durante las semanas siguientes. En pocos días volvió a reducirse la composición de la Junta y Castillo Armas quedó en una posición cada vez más dominante.

Carlos Castillo Armar, líder de la Contrarrevolución, dirigió la cuarta junta de gobierno, que fue la última antes de declararse presidente.
Carlos Castillo Armar, líder de la Contrarrevolución, dirigió la cuarta junta de gobierno, que fue la última antes de declararse presidente.

Cuarta Junta Militar: Castillo Armas dirige triunvirato

El 7 de julio se formó una nueva junta integrada por Carlos Castillo Armas, Elfego H. Monzón y Enrique Trinidad Oliva.

Esta estructura permaneció hasta el 1 de septiembre de 1954. Durante esas semanas se produjo la reorganización del Estado, se estableció un nuevo marco político y se enfrentaron distintos focos de resistencia al nuevo régimen.

Uno de los episodios más importantes fue la rebelión de los cadetes de la Escuela Politécnica, el 2 de agosto de 1954. Esta se produjo, porque las fuerzas liberacionistas se burlaron de oficiales y cadetes, los cuales quisieron demostrar su superioridad táctica y terminaron expulsándolos de la capital. El levantamiento mostró que la llegada de Castillo Armas tampoco había significado la existencia de un Ejército completamente unificado alrededor del nuevo poder.

Mientras tanto, la Junta avanzó en la construcción de un nuevo orden político. El Estatuto Político de la República de Guatemala estableció las bases jurídicas del gobierno provisional y definió las atribuciones de la Junta mientras se reorganizaba la institucionalidad del país.

El 1 de septiembre de 1954 terminó el período de juntas y Carlos Castillo Armas quedó al frente del Ejecutivo.

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