Presidentes de Guatemala

Presidentes de Guatemala (35) General Federico Ponce Vaides quiso perpetuarse pero fue derrocado por la Revolución (1944)

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El general Federico Ponce Vaides (1889-1956) fue designado como presidente provisional y convocó a elecciones, pero se postuló también como candidato. Empezó a censurar y reprimir a otros partidos, lo cual llevó a su caída el 20 de octubre de 1944.

La Asamblea designó como presidente provisional al general Federico Ponce Vaides (1889-1956) el 4 de julio de 1944. Sus primeros días de gobierno transcurrieron en relativa paz, aunque bajo el influjo de nuevas ideas libertarias y expectativas de democratización.  Exiliados políticos durante el gobierno del dictador Jorge Ubico retornaron al país, la prensa informó con mayor libertad, surgieron asociaciones y sindicatos, y se constituyeron varios partidos políticos nuevos. Los diversos sectores del país se organizaron para participar en las elecciones, refiere la Historia General de Guatemala.

El general Ponce intentó proyectar una imagen de cercanía con la población. Los periódicos locales elogiaron que saliera caminar por las calles y mezclarse libremente con la gente. Estados Unidos reconoció al nuevo gobierno el 7 de julio de 1944. Sin embargo, pronto se revelarían sus intenciones de perpetuarse en el poder.

El general Federico Ponce Vaides formó parte del triunvirato nombrado tras la renuncia del dictador Jorge Ubico y tres días después fue nombrado presidente provisional con la obligación de convocar a elecciones. Primero dijo que no participaría en ellas, pero después anunció su candidatura y comenzó la represión contra partidos y aspirantes rivales.
El general Federico Ponce Vaides formó parte del triunvirato nombrado tras la renuncia del dictador Jorge Ubico y tres días después fue nombrado presidente provisional con la obligación de convocar a elecciones. Primero dijo que no participaría en ellas, pero después anunció su candidatura y comenzó la represión contra partidos y aspirantes rivales.

Convocatoria a elecciones 

El 11 de julio, el gobierno de Ponce Vaides convocó a elecciones presidenciales para los días 17, 18 y 19 de diciembre. Entre los candidatos que fueron surgiendo estaban el periodista Clemente Marroquín Rojas, Gregorio Díaz, el general Guillermo Flores Avendaño, Julio Bianchi, Adrián Recinos, el educador Juan José Arévalo. Aunque Ponce Vaides, había dicho inicialmente que no sería candidato también se postuló.

Varios partidos políticos y agrupaciones cívicas emprendieron una entusiasta campaña. Sin embargo, el proceso comenzó a verse afectado por actos de represión y obstaculización. El 3 de septiembre llegó a Guatemala Juan José Arévalo, proclamado candidato por el Frente Popular Libertador y Renovación Nacional, candidatura que recibió el respaldo de otras organizaciones políticas y cívicas. 

Durante sus primeros días, el general Federico Ponce Vaides salió a caminar a las calles para mostrarse como alguien humilde y en contacto con la ciudadanía. Detractores señalan que era alcohólico y que cuando ya era presidente invitaba a tomar a algunos indigentes (popularmente llamados sharas en Guatemala) en Casa Presidencial.
Durante sus primeros días, el general Federico Ponce Vaides salió a caminar a las calles para mostrarse como alguien humilde y en contacto con la ciudadanía. Detractores señalan que era alcohólico y que cuando ya era presidente invitaba a tomar a algunos indigentes (popularmente llamados sharas en Guatemala) en Casa Presidencial.

El regreso de la represión

El 15 de septiembre, el gobierno y el Partido Liberal Progresista (del dictador Jorge Ubico) organizaron en la capital una manifestación “espontánea” de campesinos indígenas con propósitos intimidatorios, de confrontación étnica y de apoyo a Ponce Vaides, aprovechando la celebración de la Independencia. El 19, las autoridades ordenaron atacar a un grupo de universitarios reunidos en el Paraninfo para protestar por la remoción de un juez.

El 26 de septiembre, la Dirección General de la Policía Nacional prohibió la circulación de El Libertador y El Diario Guatemala, periódicos vinculados con las candidaturas de Arévalo y Adrián Recinos. Diputados y funcionarios del Ejecutivo y de las municipalidades también presentaron sus renuncias como muestra de solidaridad con la oposición.

Para entonces, el entusiasmo de los primeros meses comenzaba a desaparecer ante la evidencia de que Ponce Vaides pretendía permanecer en el poder. Los ataques contra partidos, dirigentes y simpatizantes se hicieron más frecuentes. 

Arévalo y numerosos profesionales, estudiantes, obreros y campesinos fueron perseguidos; algunos fueron encarcelados o torturados, mientras otros pasaron a la clandestinidad, marcharon al exilio o buscaron refugio en embajadas.  Al mismo tiempo surgieron protestas de trabajadores, entre ellas las de los muelleros de Puerto Barrios, empleados de la United Fruit Company y ferrocarrileros, además de una huelga en Chiquimula.

Siguió conspirando desde el exilio 

Ponce Vaides exilió en México el 22 de octubre de 1944, apenas dos días después de su derrocamiento, acompañado por sus hijos Julio y Jorge y por exaliados de las fuerzas armadas. Desde allí comenzó una campaña para desacreditar al nuevo régimen. En sus primeras denuncias presentó la Revolución como resultado de una supuesta conspiración “nazifascista”. Primero trató de vender esa idea al presidente Roosevelt y también a su sucesor, Harry S. Truman.

Al no conseguir mayor eco, Ponce modificó su argumento y pasó a describir a sus adversarios como “nazicomunistas”, señalando a Juan José Arévalo y sus aliados con el comunismo soviético.  Ponce Vades promovió desinformación sobre el gobierno de Arévalo, aunque sin mayores resultados.  En 1947 llegó a tratar de planificar un bombardeo contra la ciudad de Guatemala que nunca se realizó: intentó lograr ayuda del dictador dominicado Leónidas Trujillo, quien al final no lo apoyó.

Así, desde el exilio, Ponce continuó combatiendo políticamente al gobierno de Aréval y después de Arbenz, difundiendo versiones destinadas a presentar la Revolución de Octubre como una amenaza internacional.

El asesinato del periodista Alejandro Córdova, fundador y director del diario El Imparcial, ocurrido el 1 de octubre de 1944, fue atribuido directamente a esbirros del presidente Federico Ponce Vaides. Córdova criticó la represión dictatorial implementada por Ponce Vaides quien también era candidato para las elecciones de noviembre.
El asesinato del periodista Alejandro Córdova, fundador y director del diario El Imparcial, ocurrido el 1 de octubre de 1944, fue atribuido directamente a esbirros del presidente Federico Ponce Vaides. Córdova criticó la represión dictatorial implementada por Ponce Vaides quien también era candidato para las elecciones de noviembre.

En este clima ocurrió uno de los hechos que más profundamente afectó al país: el asesinato de Alejandro Córdoba, director y propietario de El Imparcial, quien además era diputado y opositor político. Córdoba criticó las pretensiones dictatoriales de Ponce Vaides y el 1 de octubre de 1944 fue asesinado frente a su residencia, Las Gardenias, en la Villa de Guadalupe, por sicarios al servicio del mandatario provisional.

El crimen provocó consternación nacional y fue interpretado como una advertencia del gobierno. Generó nuevos exilios, llevó parte de la actividad política a la clandestinidad y fortaleció a quienes conspiraban para derribar a Ponce. En las semanas siguientes aumentaron las protestas de estudiantes de secundaria y maestros, mientras los partidos opositores buscaban unificarse.

El presidente provisional Ponce Vaides incrementó la represión de partidos y candidatos rivales, lo cual generó un fuerte descontento, incluso entre militares jóvenes, lo cual condujo a la unión de ciudadanos, obreros, estudiantes y también oficiales del Ejército para la Revolución del 20 de octubre de 1944.
El presidente provisional Ponce Vaides incrementó la represión de partidos y candidatos rivales, lo cual generó un fuerte descontento, incluso entre militares jóvenes, lo cual condujo a la unión de ciudadanos, obreros, estudiantes y también oficiales del Ejército para la Revolución del 20 de octubre de 1944.

El paro político

La tensión aumentó después de que el partido oficial impusiera mediante elecciones fraudulentas a cinco diputados a la Asamblea Legislativa. Para la oposición, aquello demostraba que el gobierno pretendía utilizar el mismo procedimiento para imponer también a Ponce en las elecciones presidenciales de diciembre.

Los partidos y organizaciones cívicas opositoras formaron entonces el Frente Unido de Partidos Políticos y Agrupaciones Cívicas. El 16 de octubre suscribieron un manifiesto en el que aprobaron un “paro político”, dieron por cancelada la campaña que habían iniciado con la expectativa de participar en las elecciones.

El 19 de octubre, un segundo manifiesto llamó a suspender definitivamente la campaña electoral y emprender una lucha cívica para defender los derechos y garantías establecidos en la Constitución. Mientras continuaban las persecuciones, numerosos dirigentes buscaron asilo en embajadas. El 18 de octubre, Juan José Arévalo se refugió en la Embajada de México.

Desde el 19 de octubre de 1944 hubo movimientos de ciudadanos, estudiantes, trabajadores y militares en contra del gobierno dictatorial del general Federico Ponce Vaides, quien salió al exilio en México el 22 de octubre. En Guatemala quedó a cargo un triunvirato cívico militar y hubo festejo ciudadano jubiloso.
Desde el 19 de octubre de 1944 hubo movimientos de ciudadanos, estudiantes, trabajadores y militares en contra del gobierno dictatorial del general Federico Ponce Vaides, quien salió al exilio en México el 22 de octubre. En Guatemala quedó a cargo un triunvirato cívico militar y hubo festejo ciudadano jubiloso.

La salida de Ponce Vaides al exilio

La crisis desembocó en la lucha armada durante la madrugada del 20 de octubre. Estudiantes, obreros, campesinos, militares jóvenes y dirigentes de organizaciones cívicas y políticas participaron conjuntamente en el movimiento contra el gobierno, después de considerar agotadas las vías electorales y cívicas.

La insurrección terminó con la rendición incondicional de Ponce Vaides, formalizada alrededor del mediodía en la Embajada de Estados Unidos, en presencia del cuerpo diplomático acreditado en Guatemala. Con ello concluyó su gobierno y se produjo el abrupto final de la dictadura ubiquista, de la cual resultó continuador.

El poder pasó a la Junta Revolucionaria de Gobierno, integrada por el civil Jorge Toriello Garrido, de 35 años, y los militares Francisco Javier Arana, de 39, y Jacobo Árbenz Guzmán, de 30.   

El general y expresidente Federico Ponce Vaides murió el 27 de enero de 1956 y está sepultado en Cobán, Alta Verapaz, su ciudad natal
El general y expresidente Federico Ponce Vaides murió el 27 de enero de 1956 y está sepultado en Cobán, Alta Verapaz, su ciudad natal

Ponce Vaides exiliado siguió conspirando 

La salida del poder no puso fin a las actividades de Ponce Vaides contra el nuevo gobierno. El general y expresidente se exilió en México el 22 de octubre de 1944, apenas dos días después de su derrocamiento, acompañado por sus hijos Julio y Jorge y por aliados de las fuerzas armadas. Desde el exilio comenzó a difundir versiones destinadas a desacreditar a la Revolución de Octubre. 

Primero trató de desprestigiar al movimiento diciendo que era una supuesta conspiración “nazifascista”, con lo cual intentó atraer la atención del gobierno de Franklin D. Roosevelt, diciéndole que esto limitaría esfuerzos de EStados Unidos en la aún vigente II Guerra Mundial.

Cuando eso no funcionó, cambió el argumento para denunciar al presidente electo Juan José Arévalo y sus aliados como “nazicomunistas”, para finalmente señalarlos de “comunistas”.  Llegó incluso a falsificar una carta que pretendía demostrar una relación entre Arévalo y un funcionario soviético.

 En 1947, ya establecido en el exilio, el general se involucró en un proyecto para derrocar al gobierno guatemalteco con apoyo del dictador dominicano Rafael Trujillo. El plan llegó a contemplar una acción militar contra Guatemala y el bombardeo de la ciudad capital. La operación, sin embargo, no llegó a ejecutarse.

Tras el triunfo de la Contrarrevolución en Guatemala, Ponce Vaides regresó a Guatemala. Murió en enero de 1956 y está sepultado en su natal Cobán, Alta Verapaz. 

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