Presidentes de Guatemala

Presidentes de Guatemala (27) Carlos Herrera Luna intentó gobernar tras la dictadura pero cayó (1920-1921)

Selección de la Semana en MERCADO

Productos con diseño, cultura e identidad guatemalteca. Entrega en toda Guatemala.

“Sé bien que en Guatemala todos mandan, menos yo”, fueron las palabra pronunciadas por el presidente Carlos Herrera Luna, la noche del 5 de diciembre de 1921, cuando, abandonado por buena parte de sus aliados y presionado por militares que habían tomado el control, aceptó renunciar a la Presidencia. 

Había llegado al poder en abril de 1920, designado por la Asamblea, después de la caída del dictador Manuel Estrada Cabrera. Durante su breve gobierno impulsó reformas constitucionales, apoyó la autonomía municipal, fortaleció la Dirección General de Caminos y promovió un proyecto educativo para combatir el analfabetismo.  También se opuso a ratificar varios contratos firmados durante el régimen anterior con compañías extranjeras.  Las pugnas de poderes e intereses simplemente  le dificultaron gobernar y finalmente lo expulsaron.

Carlos Herrera Luna fue juramentado como presidente de la República el 8 de abril de 1920, cuando el dictador Manuel Estrada Cabrera fue declarado mentalmente incapacitado por la Asamblea Nacional. Cabrera se resistió hasta su renuncia el 14 de abril. Herrera Luna intentó unir esfuerzos, pero le impusieron un gabinete de unionistas y de exfuncionarios de la dictadura. (Ilustración IA sobre su juramentación, basada en un retrato histórico)
Carlos Herrera Luna fue juramentado como presidente de la República el 8 de abril de 1920, cuando el dictador Manuel Estrada Cabrera fue declarado mentalmente incapacitado por la Asamblea Nacional. Cabrera se resistió hasta su renuncia el 14 de abril. Herrera Luna intentó unir esfuerzos, pero le impusieron un gabinete de unionistas y de exfuncionarios de la dictadura. (Ilustración IA sobre su juramentación, basada en un retrato histórico)

Un empresario al poder

Herrera no había buscado la Presidencia cuando cayó Estrada Cabrera. Empresario azucarero de amplia fortuna, había sido alcalde de la Ciudad de Guatemala en 1891 y diputado de la Asamblea Nacional Legislativa por Cotzumalguapa durante el régimen cabrerista. En 1920 figuraba como Primer Designado a la Presidencia, el cargo que le correspondía ocupar en caso de ausencia del mandatario.

Su elección como presidente provisional fue resultado de un acuerdo entre los unionistas que exigieron la renuncia del dictador y un grupo de diputados liberales vinculados al cabrerismo. Los unionistas buscaban a una persona que inspirara confianza, pero que no fuera una figura relevante del partido, para dejar la elección del mandatario definitivo para después. 

Herrera encajaba en esa fórmula: tenía una reputación de hombre honrado y una fortuna que, según los testimonios de la época, lo hacía poco susceptible a la tentación de apropiarse de los fondos públicos.

El acuerdo político quedó establecido en los días previos a la sesión de la Asamblea. Los unionistas negociaron con diputados cabreristas, entre ellos Adrián Vidaurre, José Beteta, Mariano Cruz, Carlos Herrera y Manuel Arroyo. Se acordó que Herrera ocuparía la Presidencia interina y que los antiguos cabreristas y los unionistas se repartirían los puestos del gabinete.

El 8 de abril de 1920, la Asamblea Legislativa declaró a Estrada Cabrera mentalmente incapaz para continuar gobernando y Herrera asumió la Presidencia interina. 

Carlos Herrera Luna nació en 1856 y había consolidado la operación del ingenio Pantaleón, fundado por su padre. Era un próspero empresario, de conocida honradez, por lo cual fue un candidato perfecto para asumir el gobierno tras la caída de la dictadura. Sin embargo, por su carácter afable, diversos grupos empezaron a disputarse privilegios, lo cual conduciría a un enfrentamiento que terminó con su derrocamiento. Murió en el exilio en Francia en 1930.
Carlos Herrera Luna nació en 1856 y había consolidado la operación del ingenio Pantaleón, fundado por su padre. Era un próspero empresario, de conocida honradez, por lo cual fue un candidato perfecto para asumir el gobierno tras la caída de la dictadura. Sin embargo, por su carácter afable, diversos grupos empezaron a disputarse privilegios, lo cual conduciría a un enfrentamiento que terminó con su derrocamiento. Murió en el exilio en Francia en 1930.

Un gobierno entre dos fuerzas…o más

El gabinete reflejó esa compleja transición. Los unionistas ocuparon Gobernación y Relaciones Exteriores, mientras antiguos funcionarios cabreristas quedaron al frente de Hacienda, Educación Pública, Fomento y Guerra. Adrián Vidaurre, antiguo auditor de guerra y presidente de la Asamblea Legislativa durante el gobierno de Estrada Cabrera, estuvo al frente de Hacienda; Manuel Arroyo ocupó Educación Pública y Alberto Mencos, Fomento.

La convivencia política duró poco. Liberales y conservadores se disputaron el control de la administración y ambos grupos reclamaron para sí el mérito de haber contribuido a la caída de Estrada Cabrera. Herrera quedó en medio de esas pugnas.

En mayo de 1920 comenzó el proceso para elegir al candidato presidencial. Los unionistas discutían entre Tácito Molina Izquierdo y Julio Bianchi, mientras los antiguos cabreristas, organizados políticamente y con influencia en el Ejército, ofrecieron la candidatura a Herrera. Él la aceptó. Posteriormente, el Partido Unionista también decidió respaldarlo. Con ello, Herrera quedó en la Presidencia acompañado por sectores que habían formado parte del régimen anterior.

En las elecciones presidenciales de agosto de 1920, Herrera obtuvo una amplia victoria y quedó confirmado como presidente de la República.

El presidente Carlos Herrera prácticamente heredó a buena parte del mando militar de la dictadura de Estrada Cabrera y fueron precisamente tres militares los que encabezaron el golpe de Estado del 5 de diciembre de 1921, que le obligó a renunciar.
El presidente Carlos Herrera prácticamente heredó a buena parte del mando militar de la dictadura de Estrada Cabrera y fueron precisamente tres militares los que encabezaron el golpe de Estado del 5 de diciembre de 1921, que le obligó a renunciar.

Crisis post dictadura

Herrera recibió un país marcado por las consecuencias de 22 años de gobierno de Estrada Cabrera y por los terremotos de 1917 y 1918. La administración pública estaba desorganizada, las instituciones eran débiles y el país enfrentaba problemas fiscales, monetarios y bancarios, además de inflación.

La agricultura se encontraba atrasada, la industria era todavía incipiente, las vías de comunicación eran escasas y la educación presentaba grandes deficiencias. La destrucción causada por los terremotos había agravado la falta de vivienda y de infraestructura, mientras persistían la pobreza, la desnutrición y la carencia de servicios asistenciales.

En ese contexto, el gobierno impulsó reformas constitucionales y apoyó la autonomía municipal. También creó la Dirección General de Caminos y promovió obras públicas.

La educación como proyecto de Estado

Después de la caída de Estrada Cabrera se abrió un debate sobre cómo evitar el regreso de una nueva dictadura y cómo construir ciudadanía. La educación ocupó un lugar central en esa discusión.

Uno de los asuntos más controvertidos fue el derecho al sufragio. En 1920 se discutió la posibilidad de establecer que únicamente quienes supieran leer y escribir pudieran votar. Los datos de la época señalaban que aproximadamente el 93 por ciento de la población era analfabeta. La medida habría dejado el ejercicio del sufragio en manos de una minoría.

El proyecto educativo de Herrera planteó la llamada «desanalfabetización», término que expresaba el propósito de erradicar el analfabetismo, elevar el nivel educativo y fortalecer la instrucción cívica.

La Universidad de Guatemala «Estrada Cabrera» fue disuelta después de la caída del dictador. Una de las primeras medidas del gobierno de Herrera fue designar nuevas autoridades y profesores para las facultades de estudios superiores. Las libertades políticas de su gobierno también permitieron el resurgimiento de actividades estudiantiles como la Huelga de Dolores.

El proyecto de una Centroamérica unida

Otro de los grandes proyectos del período fue el intento de restablecer la Federación Centroamericana. El Partido Unionista había convertido esa idea en una de sus principales banderas y el centenario de la Independencia de 1921 ofreció la oportunidad para impulsarla.

Durante el gobierno de Herrera se desarrolló una campaña diplomática para avanzar hacia la unión. Se celebró un Congreso de Municipalidades de Centro América en Antigua Guatemala y el 9 de enero de 1921 se firmó en San José, Costa Rica, un pacto de unión provisional.

Guatemala, Honduras y El Salvador aceptaron el pacto. Nicaragua y Costa Rica no lo hicieron. Posteriormente se convocó un Congreso Federal en Tegucigalpa para elaborar la ley fundamental de la nueva República Federal.

En Guatemala, el proyecto tuvo también una expresión simbólica. Para conmemorar el centenario de la Independencia se construyó el Palacio del Centenario, una estructura de madera levantada en el sitio que había ocupado el antiguo Palacio de Gobierno, destruido por los terremotos. También se recuperaron la bandera y el escudo asociados con la antigua Federación Centroamericana.

Discordia por contratos extranjeros

En el terreno económico, una de las posiciones que marcaron la administración de Herrera fue su oposición a ratificar varios contratos firmados durante el gobierno de Estrada Cabrera con compañías norteamericanas.

Entre ellos se encontraban la venta de la Empresa Eléctrica, que había sido expropiada a accionistas alemanes después de la Primera Guerra Mundial; el contrato con la International Railways of Central America (IRCA), relacionado con el contrato ferroviario Méndez-Williamson de 1908; un contrato con Central America Power Company para servicios de luz, calor y fuerza eléctrica; otro con Washington Serruys para instalar un tranvía eléctrico, y uno entre el Ministerio de Fomento y All America Cables Incorporated para establecer una oficina pública de cablegramas.

La negativa de Herrera a ratificar esas concesiones se convirtió en uno de los puntos de fricción con intereses económicos y con sectores políticos que buscaban mantener los acuerdos heredados del cabrerismo.

La ruptura política

La oposición al gobierno se fue organizando mientras aumentaban las diferencias entre las distintas corrientes que habían participado en la transición de 1920.

En abril de 1921, sectores liberales se separaron del unionismo y formaron el Partido Democrático, que posteriormente adoptó el nombre de Liberal Federalista. Entre sus dirigentes figuraban Adrián Recinos, Bernardo Alvarado Tello, Rafael Ordóñez y Alberto Aguilar Fuentes. Desde esa agrupación comenzaron a prepararse acciones contra el gobierno de Herrera.

El presidente se encontraba así entre antiguos cabreristas, liberales y unionistas, mientras las fuerzas que inicialmente habían permitido la transición comenzaban a enfrentarse entre sí.

El golpe del 5 de diciembre

La crisis terminó el 5 de diciembre de 1921. Ese día, un movimiento militar encabezado por el general José María Orellana tomó el poder. Lo acompañaron los generales José María Lima y Miguel Larrave, con quienes se constituyó un triunvirato militar.

Orellana había sido diputado y jefe del Estado Mayor del Ejército durante el gobierno de Estrada Cabrera. Su participación en el golpe puso nuevamente en el centro del poder a un militar que había ocupado una posición relevante durante el régimen que Herrera había ayudado a sustituir.

Herrera fue obligado a presentar su renuncia. La firmó en su propia casa, durante la noche, en una escena descrita por los testimonios de la época como breve y tranquila.

Fue entonces cuando pronunció la frase que quedó asociada con su caída: «Sé bien que en Guatemala todos mandan, menos yo».

Tras el golpe se instituyó el triunvirato militar. Los integrantes unionistas del gabinete de Herrera fueron encarcelados, entre ellos José Azmitia, presidente del Tribunal de Cuentas.

Pocas semanas después de abandonar el poder, el 27 de diciembre de 1921, Herrera firmó su testamento ante el notario Carlos Salazar. Una de las cláusulas estaba dirigida a sus hijos varones. Les recomendaba no mezclarse ni dejarse mezclar en política. 

La recomendación estaba acompañada por una explicación de su propia experiencia: había aceptado la Presidencia con el propósito de hacer el bien al país y, según dejó escrito, de aquella decisión había cosechado «ingratitud y amarguras».

Después de su derrocamiento, Herrera se exilió en Francia, donde falleció en 1930.

avatar de autor
Gustavo Montenegro Director Editorial, SoyMigrante.com REVISTA
Periodista, escritor, contador de historias. Nació en Guatemala, 1971. Egresado de la Carrera de Comunicación Universidad Rafael Landívar. Fue docente universitario y ha trabajado en varios medios de comunicación, entre ellos Prensa Libre, entre 1996 y 2022. Actualmente dirige SoyMigrante.com/revista
Periodista, escritor, contador de historias. Nació en Guatemala, 1971. Egresado de la Carrera de Comunicación Universidad Rafael Landívar. Fue docente universitario y ha trabajado en varios medios de comunicación, entre ellos Prensa Libre, entre 1996 y…

Artículos relacionados