Mesa Técnica de Voto en el Extranjero pidió dos veces audiencia al actual Tribunal Supremo Electoral desde abril, sin respuesta; señalan deficiencia de reciente reforma porque contraviene avances y acuerdos previos.
Migrantes guatemaltecos pertenecientes a la Mesa Técnica para la mejora del Voto en el Extranjero califican de retroceso, o en todo caso de no ser ninguna innovación, la reciente reforma al Reglamento de Voto en el Extranjero del Tribunal Supremo Electoral (TSE), al considerar que solo prolonga barreras para ampliar la participación de ciudadanos de la diáspora y evade propuestas discutidas desde 2019, entre ellas la implementación del voto electrónico.
La Mesa Técnica, integrada por 17 líderes migrantes guatemaltecos de distintos estados y organizaciones de Estados Unidos, expresaron su decepción porque el reglamento “reformado” exige el Documento Personal de Identificación (DPI) para el empadronamiento, en lugar de permitir el uso del pasaporte, documento que la mayoría de connacionales posee y que también contiene el Código Único de Identificación (CUI).
Esto fue lo expresado en llamada con cuatro integrantes de la coordinación de la Mesa Técnica, quienes solicitaron una audiencia al TSE en abril, sin respuesta; volvieron a hacerlo en junio, sin respuesta.
Esto se viene pidiendo desde 2019: Alfonso Pérez
Alfonso Pérez, de la Alianza Guatemaltecos Unidos en el Extranjero, señaló que durante más de dos años trabajaron con la anterior magistratura en mesas técnicas para plantear reformas, entre ellas las iniciativas 6587 y 6588, que buscan incorporar el pasaporte como documento válido para empadronarse e implementar el empadronamiento automático -qué sí se efectúa en territorio guatemalteco- cuando un migrante tramita su DPI en el exterior. “Si se hace en Guatemala, por qué no se va a empadronar automáticamente a quien saca su DPI en Estados Unidos”, expresa Pérez.
El líder migrante, licenciado en Migración, declaró que la actual magistratura, que asumió funciones en marzo, dejó de dar seguimiento al diálogo. “Se solicitaron reuniones en abril y junio, pero no recibieron respuesta, pese a contar con acuse de recibido. “Si el Tribunal iba a emitir un acuerdo, debió ser para mejorar las condiciones del voto en el extranjero, no para obstaculizarlas”, expresó. “No nos consultaron para nada sobre ese cambio publicado esta semana, que además ya se había hecho en la magistratura anterior”.
“Nos dieron el voto, pero no los mecanismos”
Ben Monterroso, director de la organización Voto Guatemalteco Residente en el Extranjero (VOGUARE), lamentó que, pese a los avances alcanzados desde 2019, el nuevo reglamento no facilite el acceso al padrón electoral.
“Habíamos logrado algo y ahora nos lo quitan. El DPI no nos sirve de nada en Estados Unidos; el documento que más usamos es el pasaporte, y tiene Código Único de Identificación, CUI, al igual que el DPI. Todo documento que tenga CUI debería ser aceptado”, afirmó.
Lamentó que el actual TSE, que asumió en marzo, argumente limitaciones legales en lugar de impulsar cambios como el voto en el extranjero: “Para eso está el TSE, para proponer cambios cuando sabe que algo no funciona. Estos cambios también ya se han discutido con comisiones del Congreso, pero el TSE debe liderarlos y ya si los partidos no lo apoyan, entonces se ve quién no desea facilitar el voto”.
Monterroso recordó que, de unos cuatro millones de guatemaltecos que viven en el extranjero, apenas alrededor de 100 mil están empadronados, por lo que considera que mantener las mismas reglas de voto presencial mantendrá una baja participación debido a las largas distancias hacia los centros de votación, los compromisos laborales de los connacionales y el actual entorno de operativos antimigrantse.
“Además, venir a empadronar físicamente tiene un alto costo y bajos resultados, y máxime si se exige el DPI: son urgentes los cambios”.
El costo de votar también desincentiva la participación
Desde Nueva York, el líder migrante, Edgar Rolando Herrarte sostuvo que la nueva disposición del Tribunal Supremo Electoral contradice incluso la práctica observada en procesos anteriores de empadronamiento.
“Me parece ilógico. Vienen a empadronar tres días, viernes, sábado y lunes. Hemos hecho presencia y lo que me llama la atención es que en Nueva York, cuando han empadronado personas, también lo han hecho con su pasaporte cuando no han tenido DPI. Recogen los datos, el CUI, y suena absurdo que ahora no se pueda hacer según la reforma. Es un retroceso”.
Herrarte señaló que el problema no termina con el requisito documental. Explicó que muchas jornadas consulares móviles no realizan trámites de DPI por limitaciones de personal del Registro Nacional de las Personas. “Enviar brigadas del TSE, que salen caras en costos de pasajes, viálticos, hospedaje y transporte, a empadronar en esas actividades tiene muy poca efectividad”.
Además añadió: “Organizaciones comunitarias han ofrecido iglesias, escuelas y otros espacios seguros para acercar los servicios electorales a donde realmente vive la comunidad guatemalteca, propuestas que, según dijo, no han sido aprovechadas”.
Urgió a buscar las vías para reformar la Ley Electoral a fin de viabilizar el voto electrónico o por correo: “Hay que preguntarse cuánto le cuesta a un guatemalteco ir a votar acá. Solo perder un día de trabajo representa unos 300 dólares; en movilidad pueden ser otros 200. Para un migrante no hay nada motivante para viajar hasta un consulado a votar, y mucho menos para empadronarse, máxime si solo tiene pasaporte”, afirmó.

“No es que el migrante no quiera votar”
Mercedes Say, migrante retornada voluntariamente a Guatemala, integrante de la Mesa Técnica y actualmente residente en Totonicapán, sostuvo que las limitaciones para participación electoral en el extranjero se debe a la falta de cambios en la legislación desde la creación del voto migrante. “Desde 2019 las organizaciones han presentado las mismas observaciones al Tribunal Supremo Electoral y que, pese a ello, continúan organizándose jornadas de empadronamiento que no responden a la realidad de la comunidad migrante, muchas veces sin suficiente difusión ni coordinación previa”.
“Que escuchen la voz de los perjudicados, que somos los migrantes. Que no se hagan los locos y nos escuchen. Venimos diciendo lo mismo desde 2019. No es porque el migrante no quiera empadronarse o no quiera votar: Llegan casi sin avisar, con muy poco tiempo de anticipación y después le echan la culpa al migrante de que no vota o no se empadrona”.
Say cuestionó además el elevado costo de las brigadas de empadronamiento en comparación con los resultados obtenidos y advirtió que mantener ese modelo ya es sospechosos de tener como fin deslegitimar el propio voto en el extranjero.
“Se los hemos dicho y no lo han hecho. Después van a decir que el voto en el extranjero no sirve y que hay que quitarlo. El problema no es el migrante; el problema es que no se hacen los cambios que se vienen pidiendo desde hace años“, concluyó.
“Si el voto electrónico no está en la Ley Electoral, se debe proponer la iniciativa, reformarla en el Congreso y si los diputados no lo aprueban, entonces ya se verá quienes no quieren que participen los migrantes, aunque sí elogien sus remesas”













