"Guatemala necesita, no tanto del que se le haga bien, cuanto que no se le haga mal" fue una frase célebre del jurista y congresista José Bernardo Escobar, quien en noviembre de 1848 fue nombrado Presidente de Guatemala, tras renunciar su antecesor Juan Martínez.
“Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”:
George Santayana, filósofo español (1863-1952)
En octubre de 1826, San Martín Jilotepeque, Chimaltenango, dejó de ser un pequeño poblado del altiplano para convertirse, provisionalmente, en la sede del Gobierno del Estado de Guatemala. La Asamblea Legislativa, integrada mayoritariamente por diputados liberales, había abandonado la capital junto con el entonces jefe de Estado interino, el doctor Cirilo Flores, quien murió linchado en Quetzaltenango (si quieres conocer ese relato, clic aquí).
El traslado de la Asamblea ocurrió por la ruptura entre el jefe federal y las autoridades del Estado de Guatemala, que había polarizado a liberales y conservadores. Y uno de los integrantes de aquella Asamblea era un joven diputado originario de Jocotán, Chiquimula: José Bernardo Escobar (1797-1849), quien por entonces tenía unos 28 años y quien dos décadas después, en noviembre de 1848, sería designado Presidente provisional de la República enmedio de una crisis constante.
Talentoso abogado
José Bernardo Escobar nació en Jocotán, Chiquimula, el 20 de octubre de 1797. Fue adoptado y bautizado al día siguiende de su nacimiento por el sacerdote Manuel José Escobar, quien lo reconoció como hijo y le otorgó su apellido. Bajo su tutela recibió formación y educación, lo que le permitió trasladarse a la Nueva Guatemala de la Asunción para estudiar Derecho en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos.
Entre 1825 y 1829 fue diputado a la Asamblea del Estado y secretario del Consejo Representativo del Estado de Guatemala. En 1826 su vida dio un giro adicional: allí conoció a María Teresa Escolástica de Jesús Márquez de León y del Rosal, nacida el 9 de febrero de 1799, con quien Escobar contrajo matrimonio el 11 de noviembre de 1828 en la Catedral Metropolitana de Guatemala. Tuvieron siete hijos.
Magistrado y servidor público
En 1831 Bernardo Escobar fue nombrado magistrado de la Suprema Corte de Justicia del Estado de Guatemala y auditor de Guerra en la división destacada en el área de Los Altos. Su carrera en el poder judicial se desarrolló en paralelo a una participación constante en la vida política del Estado, con una ideología liberal moderada.
Fue electo diputado en repetidas ocasiones, aunque su trayectoria estuvo marcada por una constante: la renuncia a cargos cuando consideraba que no existían condiciones adecuadas para ejercerlos.
En 1845 fue designado consejero constituyente por Chimaltenango, pero presentó su renuncia antes de asumir. En una carta explicó que no encontraba forma de conciliar los principios acordados para la elaboración de la Constitución. «Yo no alcanzo la manera de desenvolver el plan que se propusieron los pueblos y el señor general Carrera en marzo del año pasado para dar la Constitución que se indica en sus tratados…»
Agregó que no se consideraba «apto para el desempeño de tan arduas funciones» y que su decisión buscaba evitar contribuir a los problemas del Estado en ausencia de una carta constitucional. Fue allí donde anotó: “Guatemala necesita, no tanto del que se le haga bien, cuanto que no se le haga mal”.
La República y el retorno a la política
El 21 de marzo de 1847, el presidente Rafael Carrera proclamó la creación de la República de Guatemala. Meses después, el 14 de septiembre de 1848, la Asamblea ratificó el decreto que confirmaba la existencia de una nación libre, soberana e independiente. Escobar fue uno de los diputados que firmó esa decisión.
Sin embargo, el país entró de inmediato en una nueva crisis. En septiembre de 1848 se levantó en armas el general Vicente Cruz en Antigua Guatemala. El presidente provisional Juan Antonio Martínez dimitió, y la capital quedó prácticamente sin defensa mientras el general Mariano Paredes combatía el alzamiento de Los Altos.
El presidente José Bernardo Escobar
El 27 de noviembre de 1848 la Asamblea acepta la renuncia de Martínez y designa presidente interino a José Bernardo Escobar, considerado un perfil de equilibrio en medio del colapso institucional. Su gobierno comenzó sin recursos, con la capital amenazada y con fuerzas rebeldes avanzando desde distintos frentes.
Escobar emitió un decreto de amnistía para todos los alzados de Los Altos, a fin de lograr una reintegración armoniosa y política. Sin embargo, el 1 de diciembre, el general Vicente Cruz envió un ultimátum desde San José Pinula exigiendo la entrega de la ciudad y la entrega de varios dirigentes liberales para fusilarlos, incluyendo al prócer Juan Francisco Barrundia.
Escobar rechazó la propuesta y buscó abrir una vía de negociación, en la que incluso participó el arzobispo Francisco de Paula García Peláez. Sin embargo, las conversaciones fracasaron. Uno de los puntos más conflictivos fue la exigencia de retirar las fuerzas gubernamentales de Los Altos. Escobar se negó a aceptarla.
Renuncia y salida del poder
Ante la imposibilidad de estabilizar la situación, presentó su renuncia el 30 de diciembre de 1848. Tras algunos intentos fallidos de sucesión, el general Mariano Paredes fue finalmente electo presidente y asumió el 18 de enero de 1849.
Escobar salió al exilio y se estableció en El Salvador. Falleció a los 51 años el 20 de marzo de 1849. Diversas crónicas, entre ellas las de Federico Hernández de León, atribuyen su muerte a un envenenamiento vinculado a los hermanos conservadora Vicente y Serapio Cruz.
Su figura quedó asociada a una forma de ejercicio del servicio público basada en la moderación y la renuncia antes que la imposición; en la negociación para lograr consensos en lugar de imponer extremismos.













