El dictador Jorge Ubico renunció el 1 de julio; le sucedió el general Federico Ponce Vaides quien intentó aferrarse al poder, lo cual condujo a la unión de civiles y militares en la llamada Revolución del 20 de octubre de 1944.
El 1 de julio de 1944, Jorge Ubico renunció a la Presidencia de Guatemala después de semanas de protestas ciudadanas, que tuvieron un punto de quiebre con el asesinato de la maestra María Chinchilla, por agentes del Estado que reprimían una manifestación. Pero su salida no puso fin a la dictadura.
El poder pasó a Federico Ponce Vaides, quien asumió la Presidencia el 4 de julio e intentó prolongar el control político del ubiquismo mediante la represión de sus opositores. El descontento popular, las demandas de libertad y el rechazo a una nueva imposición política confluyeron con la rebelión de jóvenes oficiales del Ejército y la movilización de estudiantes, trabajadores y otros sectores civiles.
Jueves 19 de octubre: comienza el levantamiento
Tarde y noche: preparativos y coordinación militar. El mayor Francisco Javier Arana y el capitán Jacobo Árbenz Guzmán figuran entre los principales organizadores de la insurrección, junto con otros oficiales y civiles. El plan contemplaba tomar el cuartel la Guardia de Honor donde se encontraba una parte fundamental del armamento pesado. Se planeaba efectuarlo el 21 o 22 pero ante la posibilidad de que se filtrara el movimiento y frente a los movimientos de las fuerzas leales a Ponce, se adelantaron las acciones.
10:45 p. m.: Toma de la Guardia de Honor. Una reconstrucción publicada por la Hemeroteca de La Hora, basada en un relato del coronel Jorge A. Ortega, sitúa a esa hora la toma del cuartel. Los oficiales sublevados asumieron el control, detuvieron a mandos y se apoderaron de la armería para distribuir las armas. Durante los enfrentamientos murió el general Francisco Corado, jefe del cuartel.
Viernes 20 de octubre: la batalla por la capital
0:30 AM: Salen las primeras unidades armadas. Poco después de la medianoche, las puertas de la Guardia de Honor se abrieron y comenzaron a salir motocicletas, camiones, jeeps y tanques con sus respectivas dotaciones. Civiles armados se incorporaron al movimiento.
1 AM: Despliegue de tanques y artillería. Las fuerzas revolucionarias comenzaron a movilizar armamento pesado hacia posiciones estratégicas. La operación buscaba neutralizar los principales fuertes que todavía respondían al Gobierno de Ponce Vaides y asegurar el control de la capital.
1:45 AM : Comienza el ataque al Fuerte de Matamoros. Fuerzas de infantería y artillería abrieron fuego contra el cuartel de Matamoros. Los disparos de cañones, ametralladoras y fusiles rompieron el silencio de la capital. El fuerte respondió a la ofensiva y los combates se extendieron por distintos puntos.
2 AM : Estudiantes, maestros y obreros se suman. Numerosas personas se acercaron a la Guardia de Honor para pedir armas y participar en la lucha. Los civiles colaboraron en los desplazamientos, las comunicaciones y el control de puntos estratégicos. La participación popular amplió el alcance de la rebelión.

2 AM : Estudiantes, maestros y obreros se suman. Numerosas personas se acercaron a la Guardia de Honor para pedir armas y participar en la lucha. Los civiles colaboraron en los desplazamientos, las comunicaciones y el control de puntos estratégicos. La participación popular amplió el alcance de la rebelión.
3 AM: Una pausa en los combates. El intenso fuego cruzado entre los fuertes y las fuerzas revolucionarias se prolongó hasta aproximadamente esta hora. Los ataques se reanudaron después, mientras las unidades rebeldes mantenían la presión sobre las posiciones gubernamentales.
4:40 a. m.: Se reanuda la ofensiva. La artillería revolucionaria volvió a atacar con fuerza. El Castillo de Matamoros sufrió graves daños, mientras las fuerzas rebeldes avanzaban para reducir la capacidad de resistencia de los cuarteles leales a Ponce.
7:30 a. m.: el Fuerte de San José recibe impactos de artillería. Los cañones revolucionarios apuntaron al Castillo de San José, también conocido como Fuerte de San José Buena Vista (donde hoy se encuentra el Teatro Nacional y el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias). Dos impactos alcanzaron la instalación y uno llegó al depósito de pólvora, conocido como Santabárbara. El incendio y las explosiones lo dejaron prácticamente inhabilitado.
Durante la mañana: continúa la resistencia militar. Pese a los daños, el Fuerte de Matamoros mantenía su resistencia. Las fuerzas revolucionarias continuaron la ofensiva. La rendición de los bastiones era indispensable para asegurar la victoria.
Durante la mañana: se multiplican las acciones civiles. Además de los combates, grupos de civiles, obreros y estudiantes ocuparon puntos estratégicos, que defendieron desde improvisadas trincheras; apoyaron el control de las comunicaciones y obstaculizaron el paso de refuerzos destinados a sostener al Gobierno.

Rendición de Ponce Vaides
12 horas: comienzan las negociaciones. Ante la pérdida del control militar, se celebró una reunión en la Embajada de Estados Unidos con representantes del Gobierno y de las fuerzas revolucionarias. Participaron el coronel Francisco Javier Arana, el capitán Jacobo Árbenz y el ciudadano Jorge Toriello Garrido. Se negociaron las condiciones de la rendición, el cese de hostilidades y la salida de Ponce Vaides.
6 de la tarde: asume la Junta Revolucionaria de Gobierno. La Junta, integrada por el mayor Francisco Javier Arana, el capitán Jacobo Árbenz Guzmán y el ciudadano Jorge Toriello Garrido, asumió el Poder Ejecutivo. La caída de Ponce Vaides puso fin a la continuidad del régimen ubiquista y abrió el proceso político que daría paso a la década revolucionaria de 1944 a 1954. Para conocer más sobre los meses que esta junta gobernó, clic aquí.
9:00 p. m.: Se organiza la Guardia Cívica. Después de la victoria, se convocó a estudiantes universitarios, empleados de comercio y jóvenes para reunirse en el Paraninfo Universitario. La concentración dio origen a la Guardia Cívica, que colaboró en la vigilancia y el mantenimiento del orden durante la reorganización de los servicios policiales. Ante la falta de policías para dirigir el tránsito, esta tarea se encomendó a jóvenes Scout.


















