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Mira arte guatemalteco: la magia del gran Zipacná de León

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Pintor, ceramista, grabador, maestro de arte: Zipacná de León Rodríguez es uno de esos genios creativos del arte guatemalteco que merecen ser mejor conocidos, valorados y admirados.

En la cosmogonía maya del Popol Vuh, el gigante Zipacná era un creador de montañas, que sacudía el suelo con sus pasos. El artista guatemalteco que llevó ese nombre también fue un creador lleno de colorido y sus pasos inspiraron a muchas vocaciones artísticas en Guatemala.  

Zipacná de León (1948-2002) pintó, enseñó, investigó, escribió y promovió el talento de otros con la misma pasión con la que desarrolló su propia obra. Su legado no solo permanece en museos y colecciones, sino también en las escuelas regionales de arte y en las generaciones de artistas que encontraron en él a un maestro total.

Abstract painting of two stylized figures in a rainbow dress against a red background.
Los ángeles fueron un tema recurrente en la obra de Zipacná de León: a veces coloridos, otras veces lineales, siempre enigmáticos. (Pintura de Zipacná de León 1948-2002)

Zipacná de León nació en la Ciudad de Guatemala el 25 de julio de 1948, en una familia donde el arte era una forma de vida. Fue hijo del escultor Adalberto de León Soto y de la artista plástica y activista Fantina Rodríguez Padilla ( hija de Rafael Rodríguez Padilla, fundador de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de Guatemala y desaparecida por la represión en Guatemala en 1972).

Zipacná también compartía ese legado con su hermano, el pintor Iván de León Rodríguez, y con su tío, el reconocido artista Jacobo Rodríguez Padilla. Crecer rodeado de esculturas, pinturas y conversaciones sobre arte marcó desde muy temprano el rumbo de su vida.

Sus primeros años de estudio transcurrieron en París, donde cursó la educación primaria, antes de regresar a Guatemala para completar su formación académica. 

Aunque estudió arte en varios países, Zipacná de León nunca se alejó de la identidad guatemalteca. En sus pinturas interpretó temas tradicionales como las máscaras de baile de moros. (Obra de Zipacná de León 1948-2002
Aunque estudió arte en varios países, Zipacná de León nunca se alejó de la identidad guatemalteca. En sus pinturas interpretó temas tradicionales como las máscaras de baile de moros. (Obra de Zipacná de León 1948-2002

Aunque desarrolló buena parte de su lenguaje pictórico de manera autodidacta, siempre buscó ampliar sus conocimientos. Entre 1968 y 1971 estudió grabado en México con Lola Cueto y Carlos Jurado; en 1978 se especializó junto al maestro Carlos Colombino en la Universidad de Costa Rica y, un año después, realizó estudios de Arte Moderno y Museografía en el Centro Georges Pompidou de París. 

Aquellas experiencias internacionales enriquecieron su mirada, pero nunca lo alejaron de Guatemala, cuya identidad cultural siguió siendo el eje de su trabajo. Como artista desarrolló una obra de gran fuerza expresiva, influenciada por el expresionismo y el fauvismo. 

El gran Zipacná dominó el óleo, el acrílico, la cerámica y el grabado, construyendo composiciones de trazos firmes y dinámicos en las que la figura humana, los bodegones y los objetos del folclore guatemalteco adquirieron una personalidad propia. A lo largo de su carrera realizó más de cuarenta exposiciones individuales y participó en numerosas muestras colectivas dentro y fuera del país.

Sin embargo, limitar su legado a su producción artística sería quedarse con una parte de la historia. Zipacná de León entendía que el arte debía compartirse y multiplicarse. Por ello dedicó buena parte de su vida a la gestión cultural y a la formación de nuevos creadores. P

Participó activamente en la Casa de la Estampa Max Vollemberg y en el grupo Trinovación, fue asesor artístico de la subasta de arte Juannio (a beneficio del Instituto Neurológico de Guatemala) desde 1973 y coordinó el Programa Permanente de Arte Paiz entre 1978 y 1989, una iniciativa que fortaleció la promoción de las artes visuales en Guatemala. Así también impulsó la Bienal de Arte Paiz, en la cual se revelaron muchos talentos artísticos. 

Su aporte más trascendental llegó desde el Ministerio de Cultura y Deportes. Como responsable de la formación profesional para las artes impulsó, en 1989, la creación de las Escuelas Regionales de Arte en Cobán, Quetzaltenango, Chiquimula y Puerto Barrios. 

Con ese proyecto descentralizó la enseñanza artística, permitiendo que jóvenes de distintas regiones accedieran a una educación especializada sin tener que trasladarse a la capital. Muchas de las figuras que hoy enriquecen la plástica nacional encontraron allí sus primeros espacios de formación.

Zipacná de León (1948-2002) junto a otro gran maestro del arte guatemalteco: Efraín Recinos (1928-2011)
Zipacná de León (1948-2002) junto a otro gran maestro del arte guatemalteco: Efraín Recinos, autor del Teatro Nacional de Guatemala (1928-2011)

A ese esfuerzo se sumó la creación del Museo de Bellas Artes de Occidente “Adalberto de León Soto”, en Quetzaltenango, institución concebida para preservar y difundir el patrimonio artístico de la región. Paralelamente, entre 1977 y 1996 ejerció como catedrático de la Escuela Nacional de Artes Plásticas Rafael Rodríguez Padilla, donde compartió conocimientos y estimuló el pensamiento crítico de cientos de estudiantes.

Su curiosidad intelectual iba mucho más allá del taller. Fue un investigador constante de la historia del arte, publicó estudios sobre la plástica guatemalteca, escribió presentaciones de artistas nacionales y extranjeros y recorrió el mundo para conocer otras culturas. Egipto, Taiwán, Grecia, Suiza, Costa Rica y numerosos países más formaron parte de sus viajes de estudio.

Zipacná de León también practicó la técnica de grabado, consistente en tallar un dibujo sobre una plancha de madera, para luego hacer impresiones en número limitado. Sencillez y cotidianidad de un gran maestro. Se puede observar su firma característica.
El gran Zipacná de León también practicó la técnica de grabado, consistente en tallar un dibujo sobre una plancha de madera, para luego hacer impresiones en número limitado. Sencillez y cotidianidad de un gran maestro. Se puede observar su firma característica.

Esa combinación de creador, maestro e impulsor cultural le valió múltiples reconocimientos. En septiembre de 2000 fue declarado Ciudadano Distinguido de la Ciudad de Quetzaltenango.

Zipacná de León falleció en la Ciudad de Guatemala el 20 de enero de 2002. Dos décadas después, su influencia sigue viva. Está presente en sus pinturas y grabados, pero también en las instituciones que ayudó a consolidar. Más que un notable pintor y ceramista, fue uno de los grandes constructores de la vida cultural guatemalteca.

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