Eberly Oliva comenzó con una oficina de fotocopias y remesas; hoy es una exitosa agencia de viajes y envío de encomiendas. El emprendimiento sigue creciendo gracias al sentido de servicio a la comunidad guatemalteca e hispana.
Ayudar a una persona a comprar un boleto de avión en línea fue un favor sencillo hace 17 años, pero para la emprendedora guatemalteca Eberly Oliva se convirtió en el vuelo una oportunidad de crecimiento empresarial en Providence, Rhode Island. En aquel momento ella tenía un pequeño local de remesas, fotocopias y otros servicios. Luego apoyó a una persona a adquirir un boleto aéreo hacia Guatemala. “Y entonces me llegó una invitación de una persona que ya estaba en ese negocio a que intentáramos y así empezó la agencia de viajes: así surgió ServiPro”, recuerda Eberly.
Los comienzos no fueron fáciles. Los alquileres y los gastos mensuales representaban una carga considerable, mientras el negocio todavía necesitaba consolidarse. Durante los primeros años hubo resultados variables. “Hubo momentos en los que me pregunté si debía continuar”.
Sin embargo, ya había invertido mucho tiempo y dinero; Eberly decidió seguir adelante. La estrategia fue ampliar los servicios, atender las necesidades de sus clientes y aprovechar las oportunidades que aparecían. Unos tres años después de iniciar, el apoyo de los clientes comenzó a traducirse en crecimiento y estabilidad.
“Lo que hice fue diversificar”, explica. Hoy, después de 17 años, cuenta con una clientela fiel y mantiene el propósito de ofrecer una actitud de servicio a los guatemaltecos e hjispanos; de hecho, Eberly recientemente recibió un reconocimiento de la alcaldía de Providence, por sus aportes a la comunidad.

Una agencia que acompaña a los viajeros
En una época en que los pasajes se pueden comprar por internet, Eberly Oliva considera que aún hay muchas personas que prefieren recibir orientación directa, especialmente cuando necesitan resolver dudas sobre tarifas de equipaje, mejores precios de vuelos o paquetes de viaje.
“Tratamos de ser no solamente una agencia de viajes donde puedan comprar un paquete o un boleto: somos de servicio completo”, explica Eberly, a quien la experiencia le ha enseñado que una tarifa aparentemente económica no siempre representa la opción más conveniente. “Las políticas de equipaje cambian entre aerolíneas y el costo final puede aumentar cuando se agregan maletas u otros servicios que no estaban incluidos en el precio inicial”.
“Siempre se debe revisar esas condiciones antes de comprar. Otra clave es planificar con anticipación, pues los precios pueden subir durante los periodos de mayor demanda, mientras que los meses de temporada baja suelen ofrecer mejores oportunidades para quienes tienen flexibilidad. Mi trabajo exige mantenerme informada. Las políticas de las aerolíneas y las disposiciones que afectan a los viajeros cambian constantemente. Yo amo poder ayudar a las personas”, explica.
Sobre el reconocimiento de la ciudad de Providence, expresa: “Trato de hacer un buen trabajo, no solo en el área de mujer de negocio, sino me gusta involucrarme en la comunidad, porque yo sé que muchos de nuestros hermanos guatemaltecos e hispanos pasan malos momentos por no tener una voz y personas que hablen por ellos y que les defiendan”, señala.

De Zacapa a Rhode Island
Eberly nació en Puerto Barrios, Izabal, pero creció en la aldea El Petón, en Río Hondo, Zacapa, de donde procede su familia. Allí cursó la primaria y los estudios básicos. Después se trasladó a la capital para terminar el diversificado como secretaria bilingüe. “El inglés que sabía medio me sirvió, pero obviamente tuve que volver a aprender ya a un nivel mejor de comprensión y lenguaje profesional y de negocios”.
Su llegada a Estados Unidos estuvo vinculada a la historia de su familia. Su mamá había emigrado cuando ella y su hermana eran pequeñas, después del fallecimiento de su papá. “Estábamos viniendo acá con mi hermana desde que teníamos ocho años”, cuenta.
Comenzó sus estudios universitarios en Estados Unidos y al mismo tiempo, trabajó medio tiempo en una tienda de un familiar. Más adelante pasó por distintos empleos, entre ellos en bienes raíces y en un banco, antes de decidirse a emprender.

Encomiendas para mantener los lazos familiares
Además de la agencia de viajes, Eberly Oliva y su familia ofrecen servicios de paquetería hacia Guatemala, México, Honduras y El Salvador. Los envíos permiten que sus clientes hagan llegar regalos y objetos personales a sus familiares, y que reciban detalles desde sus lugares de origen.
“Tenemos muchos de esos clientes acá con los envíos de las paqueterías, les mandan obsequios para mantener esos lazos con la familia y a la vez, los familiares mandan regalitos de vuelta para mantener esos lazos reforzados”, cuenta.
A través de estos envíos Eberly ha podido presenciar que el envío de remesas o encomiendas es una forma de cariño concreto, pero los migrantes sufren en momentos emotivos claves: “Al no poder regresar a Guatemala cuando un familiar enferma o fallece. La distancia puede convertir una despedida en una decisión difícil, especialmente cuando viajar implica arriesgar el empleo o la estabilidad conseguida en Estados Unidos. A menudo deciden no ir, porque los migrantes tienen esposa e hijos acá, y no pueden darse el lujo de no poder volver”.
Oliva escucha esas historias en su trabajo cotidiano y conoce la tristeza de quienes quisieran visitar a sus seres queridos, pero no siempre pueden hacerlo. En otras ocasiones, un boleto representa la posibilidad de reencontrarse con la familia, sobre todo para quienes por fin logran un estatus legal. “Se ve la emoción de quien está por ir a visitar a sus padres o hermanos después de 10, 15 o más años sin verlos…”.

Una comunidad que busca tener voz propia
Para Oliva, la vida empresarial no está separada de la participación comunitaria. Considera que la población guatemalteca de Providence ha crecido considerablemente y que contar con un consulado general ha contribuido a su representación. Sin embargo, cree que todavía hace falta fortalecer la unidad organizativa. “Estamos bien representados, pero sí hay muchas áreas donde debemos trabajar todavía en organizarnos mejor para tener una mejor voz”, sostiene.
En la ciudad existen distintas organizaciones que promueven actividades culturales y comunitarias. A su juicio, cada una aporta desde su propio espacio, aunque no haya una sola que reúna todas las expresiones y tradiciones guatemaltecas. “Es un desafío que tenemos los guatemaltecos: unirnos más, integrarnos más allá de las diferencias”.
“Me llena de orgullo primero que todo ver que tenemos una cultura tan rica y llena de talentos y que se ha mantenido, ¿verdad? Y que la mayoría de gente está orgullosa de eso”, expresa.
Estas actividades ofrecen a quienes viven lejos de Guatemala una oportunidad de reencontrarse con sus raíces y compartir sus tradiciones con las nuevas generaciones. “Pueden llenar de alguna forma el vacío de tanta gente que no puede volver y que extraña esas costumbres y tradiciones”, dice.
Su clientela no solo es guatemalteca. También atiende a viajeros de República Dominicana, Puerto Rico, Bolivia y otros lugares, que a menudo desean conocer Guatemala. “Si nunca han ido, dentro de mis recomendaciones están Antigua Guatemala, Panajachel y Tikal“. Eberly también ha descubierto destinos menos, por ejemplo en Huehuetenango, pero se necesita de mayor planificación.

Un legado para sus hijas
Después de 17 años, Oliva mantiene la mirada puesta en el futuro de su empresa. Considera que los hábitos de compra han cambiado y que muchos clientes prefieren resolver sus gestiones por teléfono, por lo que abrir otra oficina física no necesariamente sería la mejor manera de crecer. Su plan es fortalecer la operación actual y sumar personas que puedan ayudarle, incluso desde otros lugares.
Al preguntarle sobre sus sueños: “Tengo tantos, tantos, tantos. Pero sí estoy súper enfocada en la agencia, en verla crecer. Amo lo que hago y quiero ver una agencia fructífera y algo que dejarle a mis hijas en un futuro”, afirma.
La empresa que comenzó con servicios sencillos ha ampliado su oferta a medida que identificaba nuevas necesidades entre sus clientes. Hoy combina la asesoría para viajeros con el envío de encomiendas que conectan a familias separadas por miles de kilómetros.
Para Oliva, el crecimiento del negocio y el servicio a la comunidad forman parte de una misma trayectoria. Su meta es seguir desarrollándolo y convertirlo en un legado para sus hijas.

















