La Federación Centroamericana, dirigida por el liberal Francisco Morazán entra en crisis. En el Estado de Guatemala renuncia el vicejefe Valenzuela y se nombra al conservador Mariano Rivera Paz, quien rompe con la Federación.
Cuando Mariano Rivera Paz (1803-1849) asumió como Jefe de Estado de Guatemala, el 22 de julio de 1838, había tres fuerzas que disputaban el futuro de Centroamérica y sus cinco Estados. Por un lado estaban los liberales encabezados por Francisco Morazán, presidente de la Federación, decididos a preservar la unión y continuar las reformas impulsadas desde 1829.
En el extremo opuesto estaban los conservadores guatemaltecos, liderados por la familia Aycinena y por el propio Mariano Rivera Paz, quienes buscaban restaurar la influencia de la Iglesia, el orden tradicional y una mayor autonomía para Guatemala. Entre ambos surgía una tercera fuerza inesperada: la revolución campesina del caudillo Rafael Carrera, nacida del rechazo popular a las reformas liberales.
Rivera Paz fue el político que condujo el nacimiento institucional de la Guatemala conservadora. Gobernó seis meses y fue depuesto. Sin embargo volvió al poder. Así era de inestable la situación.
Repasando, la crisis creciente desde 1837
El 31 de enero de 1838 las fuerzas rebeldes de Rafael Carrera, provenientes del oriente, ocupan la capital. El jefe de Estado Mariano Gálvez renunció el 2 de febrero de 1838. Le sucede el Vicejefe Pedro Valenzuela, también liberal. En marzo de 1838 los conservadores comenzaron a recuperar espacios de poder. En la Asamblea Legislativa derogaron leyes liberales. Allí surge con fuerza la figura de Mariano Rivera Paz (1803-1849).
A diferencia de los Aycinena, cuya influencia aristocrática despertaba resistencias, el abogado Rivera Paz, graduado de la Pontificia Universidad de San Carlos, representaba una opción más moderada y práctica.
Asume el Jefe de Estado Rivera Paz
El 30 de abril de 1838 Nicaragua abandonó la Federación. Un mes después, el Congreso Federal autorizó a los Estados a organizarse libremente mientras se intentaba encontrar una solución política. El 7 de julio de 1838, el propio Congreso reconoció que los Estados eran “cuerpos políticos soberanos, libres e independientes”.
Con Morazán obligado a atender rebeliones crecientes en otros territorios centroamericanos, Pedro José Valenzuela entrega la jefatura de Estado a Mariano Rivera Paz el 22 de julio de 1838. Pero Guatemala estaba profundamente dividida. Los liberales conservaban influencia en varias regiones, sobre todo del Occidente. De hecho, el 2 de abril de 1838, liberales desplazados habían declarado el llamado Estado de los Altos, que abarcaba los actuales Quetzaltenango, Huehuetenango, San Marcos, Totonicapán, Suchitepéquez.
Rivera Paz siguió el desmantelamiento del programa liberal, mientras Carrera controlaba el lado militar. Sin embargo en septiembre de 1838. aprovechando una fuerte niebla, el general liberal Carlos Salazar lanzó una repentina contraofensiva que sorprendió a Carrera en Villa Nueva y le forzó a retirarse a La Montaña del oriente.
El 23 de diciembre, Carrera aceptó deponer las armas y reconocer al gobierno de la ciudad de Guatemala, a cambio del mandomilitar en el distrito de Mita (Jutiapa). Animado por la aparente desaparición de la guerrilla de Carrera, el 30 de enero de 1839 Morazán depuso a Rivera Paz y lo reemplazó por el General Salazar.
Regresa Rivera Paz al poder
El 24 de marzo de 1839, en un pronunciamiento hecho en Mataquescuintla, Carrera acusó a Morazán de cometer atrocidades contra la iglesia, de destruir el comercio, de confiscar propiedad privada y de impulsar el terror. Carrera juró reinstalar a Rivera Paz, e hizo alianza con los conservadores hondureños y nicaragüenses contra Morazán.
El 13 de abril de 1839 Rivera Paz volvía a ser reinstalado como Jefe de Estado. En su informe ante la Asamblea, el 31 de mayo Rivera Paz señaló que los problemas de Guatemala habían sido provocados por el radicalismo político liberal y la ruptura con las “tradiciones” históricas del país.
En enero de 1840 Rafael Carrera dirigió una campaña militar contra el Estado de Los Altos y logró derrotar a sus autoridades. La victoria fortaleció enormemente el prestigio de Carrera y consolidó la alianza entre el ejército campesino y el gobierno conservador.
Para Rivera Paz significó la preservación de la unidad nacional en uno de los momentos más delicados de la historia del país, pero algo quedó claro: la autoridad política descansaba formalmente en Rivera Paz, pero el poder militar real pertenecía al general Rafael Carrera.
Marzo de 1840: la derrota definitiva de Morazán
La batalla decisiva llegó pocas semanas después. Francisco Morazán emprendió una nueva invasión con aproximadamente mil quinientos soldados. Su objetivo era destruir el régimen conservador, recuperar Guatemala y salvar lo que quedaba del proyecto federal.
Esta vez encontró una realidad distinta. Carrera había adquirido experiencia militar, conocía el terreno y contaba con una amplia base de apoyo popular. En marzo de 1840 las fuerzas de Carrera derrotaron completamente al ejército invasor en la Ciudad de Guatemala. Morazán logró escapar, pero su carrera política en Centroamérica había terminado. La derrota marcó el colapso definitivo de la Federación Centroamericana. Morazán sería fusilado en Costa Rica en 1842.
Desafíos del gobierno de Rivera Paz
Carrera se vuelve incómodo
Rafael Carrera se volvió una figura cada vez más incómoda para la élite ultrconservadora que inicialmente lo había respaldado. sostenía al régimen con su poder militar y su influencia sobre los campesinos, pero defendía intereses que chocaban con los de los grandes propietarios, especialmente la protección de tierras comunales.
La aristocracia resentía además depender de un líder de origen humilde y desconfiaba de su creciente autonomía. Las tensiones llegaron al extremo de que se produjeron atentados contra su vida y se acusó a miembros del propio gobierno de conspirar para eliminarlo.
En 1844, Carrera rompió públicamente con el sector clerical. De hecho el final del gobierno de Mariano Rivera Paz estuvo marcado por las presiones de Carrera y las ambiciones de la aristocracia.
La crisis se agravó, los minisros renunciaron en diciembre de 1844 y el 8 de diciembre, Rivera Paz dejó el cargo. Tres días después, lo sucedió Rafael Carrera.
Pero esa ya es otra historia.













