No se conoce hoy el rostro de Gregorio Márquez, por falta de retratos históricos. Fue vicejefe de Estado pero asumió cuando el Jefe de Estado electo, el prócer Francisco Barrundia no aceptó el cargo en 1831. En 8 meses, Márquez dirigió a Guatemala.
La administración de Gregorio Márquez ocupa un lugar singular en la historia temprana del Estado de Guatemala. Aunque fue electo vicejefe interinamente en 1831, terminó ejerciendo la primera magistratura luego de que el líder liberal y también prócer de Independencia José Francisco Barrundia, elegido jefe de Estado, no aceptara el cargo.
El período de ocho meses de Márquez estuvo marcado por esfuerzos de modernización educativa, medidas de salud pública y acciones para enfrentar una crisis alimentaria que afectaba al país. Asumió la Jefatura del Estado en febrero de 1831 después de que J.F. Barrundia, electo popularmente para el cargo, rechazara tomar posesión.
Barrundia argumentó que ya era senador de la República Federal de Centroamérica, que su estado de salud era precario y que no se consideraba con las fuerzas necesarias para la Jefatura de Estado. La Asamblea Legislativa trató en vano de convencerlo. Finalmente su objeción fue aceptada y el vicejefe Márquez pasó a ejercer las funciones de jefe de Estado para cumplir el período que el anterior vicejefe Antonio Rivera Cabezas no pudo concluir.
Impulso a la educación y la formación profesional
Uno de los aspectos más destacados de la administración de Márquez fue el fortalecimiento de la enseñanza pública, siguiendo la línea de su antecesor Antonio Rivera Cabezas. Su gobierno autorizó la creación de comisiones integradas por figuras prominentes del liberalismo guatemalteco, entre ellas Pedro Molina y Mariano Gálvez, para proponer reformas a la Universidad de San Carlos, mejorar los colegios existentes y elaborar los estatutos de un colegio destinado a la educación de niñas.
También se promovió la enseñanza científica. Durante su gestión se instaló una clase de cirugía en el Hospital General y se inauguró una cátedra de matemáticas en el convento de Santo Domingo, iniciativas que reflejaban los esfuerzos liberales por modernizar la educación superior.
Atención a la salud pública
La administración enfrentó una epidemia de calenturas que afectó principalmente al departamento de Totonicapán. Ante la emergencia, Márquez ordenó al Protomedicato investigar el origen de la enfermedad, brindar asistencia a los enfermos y recomendar medidas para contener su propagación.
Estas acciones evidenciaron una creciente preocupación gubernamental por los asuntos sanitarios en una época en que las epidemias representaban una amenaza constante para la población.
Durante 1831 Guatemala sufrió una fuerte escasez de granos. El problema no solo se atribuía a la baja disponibilidad de alimentos, sino también a las prácticas de acaparamiento realizadas por algunos comerciantes y propietarios.
Para enfrentar la situación, Márquez ordenó a las autoridades departamentales y municipales investigar a quienes mantenían grandes reservas de granos sin ponerlas a la venta. Además, autorizó a la Municipalidad de Guatemala a utilizar recursos públicos para adquirir víveres y venderlos al costo.
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Seguridad pública y administración de justicia
Tras el asesinato del secretario de la Municipalidad de Escuintla por parte de delincuentes, el gobierno fortaleció las medidas de vigilancia y reforzó las funciones de la policía. Asimismo, se conocieron graves deficiencias en el sistema carcelario. Entre los casos más alarmantes figuró la muerte por falta de alimentos de un recluso en la cárcel de Chiquimula, hecho que puso en evidencia las precarias condiciones de los centros de detención del Estado.
La administración de Márquez también fue escenario de discusiones sobre producción económica. Los tejedores de la capital solicitaron restricciones a las importaciones extranjeras, argumentando que la industria textil local se encontraba en franco deterioro.
Sin embargo, prevaleció la visión liberal que defendía el libre comercio. Intelectuales como José Cecilio del Valle argumentaron que imponer mayores gravámenes a los productos importados terminaría afectando a los consumidores centroamericanos y reduciría la actividad económica.

No pudo concluir su período
La gestión de Gregorio Márquez concluyó el 10 de agosto 1831, a pocos días de que se oficializara la elección de Mariano Gálvez como Jefe de Estado para un nuevo período. Gravemente enfermo, Márquez decidió depositar el mando en el consejero Francisco Javier Flores, quien asumió de manera provisional la conducción del Estado.
El gobierno de Flores tuvo un carácter transitorio y estuvo orientado principalmente a garantizar la continuidad administrativa mientras el Estado atravesaba un período de reorganización institucional.
Aunque la administración de Gregorio Márquez fue corta, coincidió con una etapa de consolidación del proyecto liberal en Guatemala. Sus iniciativas en educación, salud pública y abastecimiento alimentario reflejaron los esfuerzos por fortalecer las instituciones del Estado en los primeros años de vida independiente del país.
Mariano Gálvez asumió el 28 de agosto de 1831 como Jefe de Estado, pero esa ya es otra historia.














