Presidentes de Guatemala

Presidentes de Guatemala (40) Coronel Carlos Castillo Armas derrocó a Árbenz y fue asesinado en Casa Presidencial (1954-1957)

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Carlos Castillo Armas (1914-1957) era un oficial del Ejército que se rebeló contra el gobierno de Arévalo en 1950. Fue encarcelado pero escapó. En junio de 1954 lideró el movimiento militar que derrocó al presidente Jacobo Arbenz. Asumió el mando en septiembre de aquel año.

El 26 de julio de 1957, el presidente Carlos Castillo Armas fue asesinado dentro de la Casa Presidencial, en la ciudad de Guatemala. Había gobernado el país durante casi tres años, desde septiembre de 1954, después de encabezar el movimiento armado que derrocó al presidente Jacobo Árbenz Guzmán, con apoyo decisivo del Gobierno de Estados Unidos y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). 

Su muerte, ocurrida en medio de una etapa de polarización política y profundas transformaciones institucionales, dejó un magnicidio cuyas circunstancias y posibles responsables siguen siendo objeto de debate histórico. Se supone que un guardia del palacio fue el autor del magnicidio, pero supuestamente se suicidó a los pocos minutos. 

Formal studio portrait of a man in a ceremonial military uniform with a sash, medals, and epaulettes, seated with hands folded.
Fotografía ofical del presidente Carlos Castillo Armas, quien asumió el poder como mandatario interino el 2 de septiembre de 1954; en octubre convocó a un plebiscito para ratificar su presidencia. El 99% de los votos fueron por el sí.

Brillante carrera militar  

Carlos Castillo Armas nació el 4 de noviembre de 1914 en Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla. Ingresó a la Escuela Politécnica en enero de 1933 y egresó tres años después como subteniente de Artillería. Desarrolló una brillante carrera dentro del Ejército y llegó a dirigir la Escuela Politécnica durante el gobierno del presidente Juan José Arévalo.

Su trayectoria política y militar estuvo marcada por su oposición a los gobiernos de la Revolución de Octubre de 1944, la cual se acrecentó tras la muerte, en julio de 1949, del coronel Francisco Javier Arana, exintegrante de la Junta Revolucionaria y rival político de Jacobo Árbenz. Castillo Armas se convirtió en uno de los militares que responsabilizaban a Árbenz, ministro de la Defensa y después presidente.

El 5 de noviembre de 1950, cuando el país se preparaba para las elecciones presidenciales que ganó Árbenz, Castillo Armas encabezó un intento armado de tomar la base militar de La Aurora. La acción fracasó y él fue herido. Tras recuperarse de las heridas sufridas durante el enfrentamiento, quedó encarcelado en la Penitenciaría Central. Fue torturado, pero logró escapar en junio de 1951 mediante un túnel.

Después de escapar, se refugió en la embajada de Colombia y posteriormente se trasladó a Honduras. Desde el exilio comenzó a organizar una fuerza para regresar a Guatemala y derrocar al gobierno de Árbenz. En ese proceso se convirtió en el principal dirigente del Movimiento de Liberación Nacional, conocido como la Liberación o la Contrarrevolución.

 

El coronel Carlos Castillo Armas (junto al piloto) participa en un desfile militar. Va sentado a la par de los otros dos triunviros, coronel Élfego Hernán Monzón Aguirre y el mayor Enrique Trinidad Oliva que después renunciaron para dejarlo al mando.
El coronel Carlos Castillo Armas (junto al piloto) participa en un desfile militar. Va sentado a la par de los otros dos triunviros, coronel Élfego Hernán Monzón Aguirre y el mayor Enrique Trinidad Oliva que después renunciaron para dejarlo al mando.

El respaldo estadounidense y la caída de Árbenz

El gobierno del presidente Dwight D. Eisenhower consideraba que la creciente participación de comunistas en el entorno de Árbenz representaba un riesgo estratégico para Estados Unidos. La reforma agraria, los conflictos con la United Fruit Company y la orientación nacionalista del gobierno guatemalteco contribuyeron a intensificar ese enfrentamiento.

Documentos desclasificados del Departamento de Estado estadounidense confirman que la CIA estableció contacto con Castillo Armas, financió y entrenó a sus hombres y organizó la operación encubierta PBSUCCESS, cuyo presupuesto inicial fue de US$3 millones. La operación también contempló contactos con oficiales del Ejército guatemalteco y una campaña de propaganda destinada a debilitar al gobierno de Árbenz. La documentación puede consultarse en los documentos desclasificados del Departamento de Estado de Estados Unidos.

El 18 de junio de 1954, Castillo Armas ingresó a Guatemala desde Honduras al frente de una fuerza armada relativamente pequeña. Los combates con el Ejército guatemalteco no produjeron una victoria militar concluyente. Es más, sufrieron varias derrotas. Sin embargo, los ataques aéreos, la presión diplomática y la guerra psicológica impulsada por Estados Unidos, sumados a las gestiones clandestinas con mandos militares -incluyendo el intento de lograr apoyo del coronel Carlos Enrique Díaz- debilitaron la posición de Árbenz, quien renunció el 27 de junio de 1954.  

 

Fotografía del coronel Carlos Castillo Armas, dando instrucciones durante la campaña militar que incursionó desde Honduras y avanzó hacia la capital. Sufrió derrotas ante el Ejército Nacional pero el apoyo de Estados Unidos fue decisivo para obligar al presidente Arbenz a renunciar.
Fotografía del coronel Carlos Castillo Armas, dando instrucciones durante la campaña militar que incursionó desde Honduras y avanzó hacia la capital. Sufrió derrotas ante el Ejército Nacional pero el apoyo de Estados Unidos fue decisivo para obligar al presidente Arbenz a renunciar.

Las cuatro juntas militares después de Árbenz

La caída de Árbenz no significó que Castillo Armas tomara inmediatamente el poder de manera individual. Entre finales de junio y principios de septiembre de 1954 se sucedieron cuatro juntas de gobierno, en medio de negociaciones entre los militares guatemaltecos, los dirigentes liberacionistas y los representantes estadounidenses.

El 3 de julio, después de negociaciones en El Salvador con mediación estadounidense, Castillo Armas regresó al país y se incorporó a una junta de gobierno que tenía cinco integrantes.  El 7 de julio de 1954, solo quedaron tres miembros: Carlos Castillo Armas, presidente de la junta y  Elfego H. Monzón y el mayor Enrique Trinidad Oliva.  

Después de nuevas disputas internas, Monzón y Oliva anunciaron públicamente que ya no seguían en  la junta y dejaban el poder a Castillo Armas el 1 de septiembre de 1954. De esta manera, el jefe de la Liberación pasó de encabezar una fuerza insurgente a ejercer el poder de forma individual.  

 

El 2 de septiembre de 1954, los dos integrantes del triunvirato militar, coronel Elfego Monzón y Enrique Trinidad Oliva, dejan el poder en manos del coronel Carlos Castillo Armas, convertido en presidente provisional.
El 1 de septiembre de 1954, los dos integrantes del triunvirato militar, coronel Elfego Monzón y Enrique Trinidad Oliva, dejan el poder en manos del coronel Carlos Castillo Armas, convertido en presidente provisional.

Valida su mandato con un plebiscito

Castillo Armas necesitaba de una validación institucional a un poder que había obtenido mediante la intervención armada y la sucesión de juntas militares. En octubre de 1954 se convocó un plebiscito para confirmar su continuidad en la Presidencia. No se trató de una elección presidencial competitiva, con varios candidatos disputando el voto ciudadano. Se preguntó a los electores si aceptaban o rechazaban a Castillo Armas como presidente. 

El resultado oficial fue de un 99% a favor. Pero el proceso se desarrolló en un contexto de proscripción de organizaciones políticas, persecución de opositores y exclusión de sectores del electorado. El nuevo régimen convocó a elecciones para una Asamblea Constituyente, en las que predominó el Frente Nacional Anticomunista.

El 6 de noviembre de 1954, Castillo Armas fue investido para un período que debía concluir en marzo de 1960. Su gobierno se apoyó en el Ejército, los sectores empresariales conservadores y la cooperación estadounidense. La Asamblea Constituyente quedó encargada de elaborar una nueva Constitución, mientras el Ejecutivo continuó gobernando bajo el Estatuto Político promulgado tras la caída de Árbenz.

Marcha atrás en varios cambios de la Revolución 

El gobierno de Castillo Armas buscó revertir buena parte de las transformaciones políticas, sociales y económicas impulsadas durante la década revolucionaria de 1944 a 1954. Una de sus primeras decisiones fue desmontar la reforma agraria de Árbenz y devolver tierras expropiadas a sus antiguos propietarios, entre ellas las pertenecientes a la United Fruit Company.

El régimen también ilegalizó el Partido Guatemalteco del Trabajo, organización comunista, y persiguió a dirigentes sindicales, campesinos, funcionarios y simpatizantes de los gobiernos revolucionarios. Se disolvieron organizaciones políticas y sociales y se impulsaron mecanismos de vigilancia y detención contra quienes eran considerados comunistas o colaboradores del gobierno anterior.

El gobierno también promovió cambios de orientación económica y social. Se restituyeron privilegios de sectores empresariales y propietarios, mientras se fortalecieron las relaciones con Estados Unidos. En el ámbito religioso, se restablecieron atribuciones de la Iglesia católica que habían sido restringidas desde las reformas liberales del siglo XIX, incluida la posibilidad de intervenir en la educación.

En ocasiones se le adjudica la construcción de la carretera al Atlántico, pero el proyecto había comenzado durante la administración de Jacobo Árbenz, en 1951.  La carretera formaba parte de una estrategia para reducir la dependencia del transporte ferroviario controlado por la International Railways of Central America, vinculada a la United Fruit Company. La obra continuó durante el gobierno de Castillo Armas, pero fue inaugurada hasta 1959. Durante el gobierno de Castillo Armas se efectuaron viaductos en la capital, como El Trébol; también se erigió el puente El Zarco en la ruta de la Costa Sur.

Economía, relaciones exteriores y estabilidad política

El gobierno de Castillo Armas mantuvo una estrecha relación con Estados Unidos y recibió respaldo político y económico de Washington. Para la administración de Eisenhower, el cambio de gobierno en Guatemala representó un triunfo en el marco de la Guerra Fría y una derrota para las fuerzas que consideraba vinculadas al comunismo. Castillo Armas fue invitado a la Casa Blanca e incluso fue condecorado.

En el plano interno, el régimen buscó promover la inversión privada y restablecer la confianza de los sectores empresariales. Sin embargo, la estabilidad política fue frágil.  En enero de 1955, el gobierno anunció el descubrimiento de una supuesta conspiración comunista en la que estarían implicados militares disidentes. La respuesta incluyó ejecuciones sumarias de varios implicados, expulsiones y cambios en la cúpula militar. 

El magnicidio en la Casa Presidencial

La noche del 26 de julio de 1957, Castillo Armas se encontraba en la Casa Presidencial cuando fue atacado a tiros. Según la versión oficial, el responsable fue el soldado Romeo Vásquez Sánchez, quien habría disparado contra el mandatario y después se habría suicidado. La muerte del presidente fue confirmada en las primeras horas del 27 de julio.

El relato oficial sostuvo que Vásquez Sánchez actuó por motivos políticos y que era simpatizante comunista, en venganza por la caída de Árbenz. Las autoridades difundieron escritos atribuidos al soldado y una supuesta comunicación procedente de Moscú. Sin embargo, con el paso del tiempo surgieron dudas sobre la solidez de las pruebas y sobre la posibilidad de que el autor material hubiera actuado por cuenta propia.

Una de las hipótesis plantea que el crimen pudo estar relacionado con conflictos entre Castillo Armas y sectores de la oligarquía. Según esta interpretación, el mandatario habría comenzado a promover medidas tributarias que afectaban intereses empresariales. Nunca se comprobó.  Otra versión apunta a posibles desacuerdos entre Castillo Armas e intereses norteamericanos. El novelista Mario Vargas Llosa en su novela Tiempos Recios, atribuyó el atentado a una venganza personal del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, porque Castillo Armas le habría negado una condecoración.

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Somos una plataforma que busca reconocer y dignificar a los migrantes guatemaltecos en los Estados Unidos. Producimos contenidos con el fin de contribuir a su desarrollo personal, familiar y comunitario.
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