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El cerro Itz’inal o “pico del diablo” en San Mateo Ixtatán, Huehueteanango es una cumbre desafiante

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Algo de leyenda tiene el sobrenombre de "pico del diablo", pero para los pobladores esta cumbre rocosa es simplemente el cerro Itz'inal, que en maya Chuj significa Cerro Grande. Está en San Mateo Ixtatán. Así se llega.

Hay montañas que necesitan un nombre para alimentar la imaginación. El Cerro Itz’inal, en las montañas de San Mateo Ixtatán, Huehuetenango, tiene varios: Pico del Diablo, Pulgar del Diablo, Espinazo del Diablo o, simplemente, Cerro Grande: el significado de Itz’inal en Chuj.

Existen algunos relatos y mitos populares que han contribuido a darle ese sobrenombre. Su peculiar forma, vista desde cierto ángulo, es lo que genera tanto misterio y fascinación. En efecto es una impresionante formación rocosa, rodeada por el paisaje montañoso del territorio Chuj, desde cuya parte más alta se obtiene una panorámica de 360 grados francamente inigualaboe. 

Pero para llegar hasta esta cima sí hay que aventurarse con tiempo y cuidado: se debe recorrer caminos rurales y después caminar por terreno rocoso hasta afrontar el último tramo, en el que las manos se vuelven tan importantes como los pies.

Desde la distancia comienza a divisarse la inconfundible silueta del cerro Itzinal, en San Mateo Ixtatán, Huehuetenango. (Foto Abel Juárez)
Desde la distancia comienza a divisarse la inconfundible silueta del cerro Itzinal, en San Mateo Ixtatán, Huehuetenango. (Foto Abel Juárez)

Una montaña, varios nombres

El nombre Itz’inal es el que aparece asociado a la formación rocosa ubicada en la comunidad de Yolcultac, en San Mateo Ixtatán. Algunas fuentes turísticas también la identifican como Pico del Diablo.

El sobrenombre ha dado origen a leyendas. Una de ellas afirma que antiguamente era un volcán que, junto con otro, quería crecer hasta alcanzar el cielo para después destruir a las comunidades de los alrededores. Según el relato, Dios intervino: uno de los volcanes habría sido quemado y convertido en cerro, mientras el otro fue partido y su parte superior arrojada hasta el lugar donde hoy se encuentra Yolcultac. 

La vista cambia conforme el visitante se aproxima al sendero para escalar el cerro Itz'inal; el clima suele ser cambiante pero nunca deja de fascinar: ya sea poblado de nubes o despejado, el panorama sorprende. Eso sí hay que ir preparados por si se necesita abrigo. También hidratación, pero eso sí: no se debe dejar tirada basura de ningún tipo porque es un sitio sagrado. (Foto Abel Juárez)
La vista cambia conforme el visitante se aproxima al sendero para escalar el cerro Itz'inal; el clima suele ser cambiante pero nunca deja de fascinar: ya sea poblado de nubes o despejado, el panorama sorprende. Eso sí hay que ir preparados por si se necesita abrigo. También hidratación, pero eso sí: no se debe dejar tirada basura de ningún tipo porque es un sitio sagrado. (Foto Abel Juárez)

No se ve igual desde todos lados 

El atractivo de Itz’inal está precisamente en su apariencia. La formación rocosa sobresale del paisaje. Al caminar por los alrededores se puede descubrir que tiene una forma alargada, que facilita la escalada; pero también tiene una cara totalmente triangular que podría intimidar al escalador inexperto.

En efecto el sendero no es cómodo. El terreno es irregular, pedregoso y en determinados sectores bastante inclinado. El último tramo exige utilizar las manos para sujetarse (de subida y bajada) y buscar buenos puntos de agarre entre las rocas. Por eso, aunque puede ser una excursión relativamente corta, no debe confundirse con una caminata recreativa sin dificultad.

Desde el punto donde comienza propiamente el ascenso, distintas referencias turísticas calculan entre 30 y 40 minutos para alcanzar la cima, aunque el tiempo depende de la condición física, el clima, el estado del terreno y las pausas que haga cada visitante.

¿Dónde está?

El Cerro Itz’inal se encuentra en la comunidad de Yolcultac, municipio de San Mateo Ixtatán, Huehuetenango, en una zona donde permanece viva la cultura Chuj.

Desde la cabecera departamental de Huehuetenango, la ruta conduce hacia Chiantla, San Juan Ixcoy, San Pedro Soloma, Santa Eulalia y San Mateo Ixtatán. Desde allí se continúa por caminos rurales hacia comunidades como Chexjoj, Ocanté, Patacal, Xequel y Sebep hasta llegar a Yolcultac. Otra alternativa parte desde la zona de Nentón y El Aguacate, conectando posteriormente con Yolcultac.

El último tramo puede presentar caminos de terracería en condiciones difíciles. Por ello, si se llega en vehículo, es recomendable considerar un vehículo alto y, dependiendo de las condiciones del camino, un 4×4. Yo llegué en motocicleta.

La escalada es agotadora debido a lo empinado y pedregoso del terreno. No se recomienda para personas sin condición física en ascensos de dificultad media, ni adultos mayores. A lo largo del recorrido hay vistas hermosas, pero se debe tener cuidado al tomar fotografías. E insistimos: lleve hidratación suficiente, pero no deje basura de ningún tipo, es un área que la comunidad protege bastante. (Foto Abel Juárez)
La escalada es agotadora debido a lo empinado y pedregoso del terreno. No se recomienda para personas sin condición física en ascensos de dificultad media, ni adultos mayores. A lo largo del recorrido hay vistas hermosas, pero se debe tener cuidado al tomar fotografías. E insistimos: lleve hidratación suficiente, pero no deje basura de ningún tipo, es un área que la comunidad protege bastante. (Foto Abel Juárez)

Importante antes de subir: hablar con la comunidad

Una de las recomendaciones más importantes no tiene que ver con el equipo de montaña, sino con el respeto por quienes viven en el lugar.

Antes de iniciar el ascenso es conveniente acercarse a los pobladores y preguntar por el acceso. La montaña se encuentra dentro de un territorio comunitario y no debe asumirse que llegar hasta allí significa tener automáticamente derecho a ingresar por cualquier terreno.

No necesariamente se necesita un guía para realizar el ascenso; sin embargo, contar con alguien de la comunidad puede ser una buena decisión, especialmente para quienes visitan el sitio por primera vez. Algunas referencias turísticas recomiendan precisamente el acompañamiento de un guía local porque se trata de un lugar poco conocido y con sectores solitarios.

Una vez en la cumbre, todo el sacrificio se olvida y todo el panorama se mira con un ángulo de 360 grados: montañas, poblados cercanos, nubes, bosque y la sensación de estar en una cúmbre única en su tipo en Guatemala. (Foto Abel Juárez)

Una visita con respeto

Después del esfuerzo aparece una de las razones por las que Itz’inal se ha convertido en un destino de aventura: la vista.

Desde la parte superior se abre un paisaje montañoso que permite observar en distintas direcciones las comunidades, bosques, valles y formaciones de Huehuetenango. Es un lugar especialmente atractivo para quienes disfrutan de la fotografía y de los destinos poco intervenidos. Y quizá ahí está la mejor manera de entender esta montaña. No hace falta convertirla en un sitio misterioso para que resulte extraordinaria.  Quien llegue hasta Itz’inal debería recordar que está entrando en un territorio donde viven comunidades con su propia historia, idioma y formas de relacionarse con el paisaje.

Preguntar antes de entrar, respetar las propiedades y los senderos, no dejar basura, no extraer piedras ni plantas y evitar alterar el entorno son reglas sencillas que pueden hacer una gran diferencia.

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