Es el único guatemalteco que ha sido presidente del Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial, en distintos momentos. Fue funcionario de la dictadura de Estrada Cabrera y en 1931 fue designado presidente provisional, cargo en el cual estuvo 43 días.
José María Reina Andrade llegó a la Presidencia de Guatemala después de dos presidentes provisionales designados fallidos: frágiles gobiernos surgidos tras la crisis provocada por la enfermedad de Lázaro Chacón, quien sufrió un derrame cerebral, fue suspendido en la presidencia; en su lugar se nombró a Baudilio Flores, quien a su vez fue forzado a renunciar por Manuel Orellana.
El 2 de enero de 1931, José María Reina Andrade, que había sido presidente del Congreso, fue juramentado Presidente de la República, provisiona: pero su llegada tuvo una diferencia importante: el 31 de diciembre, Chacón presentó su renuncia por escrito, aunque firmada por su esposa, pues no podía firmar.
El 31 de diciembre de 1930, la Asamblea aceptó también la renuncia del general Manuel Orellana y designó a Reina Andrade como primer designado a la Presidencia. Su gobierno duró apenas 43 días, del 2 de enero al 14 de febrero de 1931. Su principal misión fue concreta: convocar a elecciones y entregar el poder al ganador. Ese ganador sería Jorge Ubico, quien se presentó prácticamente sin oposición.
De San Marcos a los tres poderes del Estado
José María Reina Andrade nació en San Marcos el 1 de noviembre de 1860 y se graduó de abogado y notario en la Universidad de San Carlos.
Antes de llegar a la Presidencia había construido una larga carrera pública y política. Fue presidente del Congreso y también llegó a presidir el Organismo Judicial y la Corte Suprema de Justicia. De esa trayectoria nació el sobrenombre de “Presidente de los tres poderes”, pues llegó a ocupar las máximas posiciones de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Su carrera, sin embargo, estuvo profundamente vinculada al régimen de Manuel Estrada Cabrera, la dictadura que gobernó Guatemala entre 1898 y 1920.
Funcionario de seguridad de Estrada Cabrera
Reina Andrade pasó a formar parte del círculo del dictador Manuel Estrada Cabrera en los primeros años del siglo XX. Vivía en su finca de San Marcos, pero fue llamado en 1905 a asumir como secretario de Gobernación y Justicia, una de las carteras más sensibles del régimen, desde la cual tuvo bajo su ámbito asuntos de seguridad interna, justicia y control político, durante una dictadura represiva, que encarceló, torturó y acalló toda disidencia.
Su permanencia en aquel aparato de poder lo colocó en una posición particularmente delicada. Durante su gestión estuvieron las investigaciones de los atentados contra Estrada Cabrera conocidos como La Bomba, en 1907, y Los Cadetes, en 1908.
La historiografía sobre aquellos años lo sitúa, por tanto, dentro de la estructura política de una de las dictaduras más prolongadas de la historia guatemalteca. Una crónica del periodista Federico Hernández de León ofrece una mirada particularmente reveladora: describe cómo las esperanzas iniciales depositadas en el nuevo ministro pronto quedaron opacadas por los años de asesinatos, persecuciones, atropellos y abusos que caracterizaron al régimen.
Esa trayectoria ayuda a entender su particular posición en 1930, cuando presidía el Congreso: no era un recién llegado a la política, sino un veterano funcionario del antiguo régimen liberal que había sobrevivido a la caída de Estrada Cabrera y continuaba ocupando posiciones de relevancia, pero era proclive a la represión.

El presidente que llegó para irse
En 1929 Reina Andrade presidía la Asamblea Legislativa. Desde allí observó la creciente inestabilidad que terminaría con el gobierno de Lázaro Chacón.
Cuando Chacón quedó incapacitado por su grave enfermedad y la crisis política desembocó en el breve gobierno de Manuel Orellana, Estados Unidos presionó para que se estableciera un gobierno que permitiera convocar a elecciones. La Asamblea aceptó la renuncia de Chacón y la de Orellana el 31 de diciembre de 1930 y designó a Reina Andrade como primer designado, seguido por el general José Reyes y el general Rodrigo Solórzano.
El 2 de enero de 1931, Reina Andrade asumió formalmente la Presidencia. No llegó con un programa de gobierno propio ni con intención de construir una administración duradera. Su papel era el de un presidente puente. La tarea fundamental consistía en convocar a elecciones. Y lo hizo rápidamente. Reina Andrade convocó a elecciones presidenciales, proceso en el que el general Jorge Ubico se presentó como candidato prácticamente sin oposición. Otros partidos se rehusaron a participar argumentando la injerencia de Estados Unidos al no aceptar al general Manuel Orellana, y también al suponer que apoyaron a Ubico.
La propia llegada de Reina Andrade a la Presidencia estuvo relacionada con la necesidad de crear un gobierno “puente” que hiciera posible la elección de Ubico. Federico Hernández de León relata que el general Ubico terminó aceptando la candidatura de Reina Andrade como presidente provisional y que este le entregó el decreto de convocatoria a elecciones ya firmado.

Una presidencia breve hacia la dictadura
Los 43 días de Reina Andrade en el poder estuvieron marcados más por la transición que por una obra propia de gobierno. Algunas fuentes le atribuyen medidas relacionadas con la disciplina militar y la Escuela Politécnica, también por algunas medidas represivas, en las cuales tenía bastante práctica.
Guatemala, además, enfrentaba las consecuencias de la crisis económica internacional iniciada con el desplome de 1929. El país llegaba a 1931 después de años de golpes, gobiernos provisionales, pugnas entre liberales y militares y una institucionalidad debilitada. Ubico fue declarado ganador y el 14 de febrero de 1931, apenas seis semanas después de haber asumido, Reina Andrade entregó el poder a Jorge Ubico.
El último capítulo
Después de abandonar la Presidencia, Reina Andrade todavía ocuparía otra de las posiciones fundamentales del Estado: la presidencia del Organismo Judicial. Murió el 25 de abril de 1947 en Santiago de Cuba, a los 86 años.
Su paso por la Presidencia fue brevísimo y, a primera vista, parece apenas una nota de transición entre la crisis de Chacón y los 13 años de gobierno de Ubico. Pero su biografía cuenta algo más complejo: Reina Andrade fue un sobreviviente político del tiránico régimen de Estrada Cabrera, que aprovechó las conveniencias e intereses de grupos de poder, pasó por el Congreso y llegó a la Presidencia en medio de una crisis institucional para terminar entregando el poder al hombre que dominaría Guatemala durante la siguiente etapa de su historia.
Su gobierno duró 43 días. Su importancia histórica, sin embargo, está precisamente en lo que ocurrió durante esos 43 días: fue el puente entre la inestabilidad de 1930 y el largo gobierno de Jorge Ubico.













