Presidentes de Guatemala

Presidentes de Guatemala (31) asume el general Manuel Orellana pero USA no lo aceptó

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El general Manuel Orellana era el jefe del fuerte de Matamoros e inició un movimiento militar contra el presidente Baudilio Palma, quien solo gobernó 4 días. Orellana tomó el mando, pero solo duró hasta el 31 de diciembre: USA no lo aceptó en el poder.

Un enviado del gobierno de Estados Unidos llegó con un mensaje inequívoco: el gobierno provisional del general Manuel María Orellana, quien había derrocado al también presidente provisional Baudilio Palma, no tendría reconocimiento oficial. 

Había pasado poco más de una semana desde que el general había tomado el poder mediante un levantamiento militar, pero la presión diplomática terminó por dejarle claro que podía controlar los cuarteles y la capital, pero no podía sostener su gobierno sin reconocimiento internacional. Su presidencia duró del 17 de diciembre de 1930 al 31 de diciembre.

Manuel María Orellana Contreras, general de brigada y comandante del Fuerte de San Rafael de Matamoros, era además primo del fallecido expresidente, el también general José María Orellana Pinto, quien había gobernado Guatemala entre 1921 y 1926 (cuando murió de un infarto). El general Manuel Orellana irrumpe en la política nacional enmedio de la disputa por la sucesión del presidente Lázaro Chacón, quien sufrió un derrame el 12 de diciembre y no podía ejercer el poder.

Retrato histórico del general Manuel María Orellana , nacido en El Jícaro, El Progreso en 1870, primo del también general y expresidente José María Orellana, fallecido en 1926. Manuel Orellana tomó el poder el 16 de diciembre de 1930 y fue desconocido por el Congreso el 31 de diciembre de ese mismo año.
Retrato histórico del general Manuel María Orellana , nacido en El Jícaro, El Progreso en 1870, primo del también general y expresidente José María Orellana, fallecido en 1926. Manuel Orellana tomó el poder el 16 de diciembre de 1930 y fue desconocido por el Congreso el 31 de diciembre de ese mismo año.

Recapitulemos: 12 de diciembre de 1930 cae enfermo Lázaro Chacón

El 12 de diciembre de 1930, el presidente Lázaro Chacón sufrió un derrame cerebral que le impidió continuar al frente del Ejecutivo.  Se abrió una discusión sobre la sucesión. Baudilio Palma, ministro de Hacienda y Segundo Designado a la Presidencia, quedó encargado del despacho. 

Su designación fue aprobada por la Asamblea Nacional Legislativa el 13 de diciembre. Sin embargo, sectores militares y políticos cuestionaron que Palma asumiera el poder porque, correspondía primero al general Mauro de León, ministro de la Guerra y Primer Designado.

El propio general Manuel María Orellana (1870-1940) dirigió el movimiento militar que llevó a la renuncia de Baudilio Palma a solo cuatro días de haber asumido como presidente provisional de Guatemala. (Ilustracion IA basada en retrato histórico)
El propio general Manuel María Orellana (1870-1940) dirigió el movimiento militar que llevó a la renuncia de Baudilio Palma a solo cuatro días de haber asumido como presidente provisional de Guatemala. (Ilustracion IA basada en retrato histórico)

16 de diciembre: Manuel Orellana mueve tropas

Cuatro días después de hacer asumido el abogado Baudilio Palma, el general Manuel María Orellana ordenó movilizar hacia el centro de la capital a las tropas del Fuerte de San Rafael de Matamoros. Lo respaldó el general Luis Leonardo y el movimiento fue apoyado por los partidos Liberal, Progresista e Independiente, quienes consideraban “ilegítimo” a Palma (quien deseaba seguir las políticas democráticas de Chacón)

A las 4:05 de la tarde comenzó el enfrentamiento en los alrededores de la Plaza de Armas. Las fuerzas rebeldes se enfrentaron con los efectivos que todavía respaldaban a Palma. El combate duró aproximadamente una hora y dejó alrededor de 50 muertos y heridos, según el relato publicado entonces por Nuestro Diario.

Entre los muertos estuvo el general Mauro de León, precisamente el militar cuya condición de Primer Designado había sido utilizada como uno de los principales argumentos para justificar el levantamiento. Palma también fue visto disparando, pero al final terminó refugiándose en la Legación de Alemania.

El movimiento militar liderado por el general Manuel Orellana habría tenido como objetivo que se nombrara como presidente al Primer Designado, el general Mauro de León, sin embargo este murió durante los enfrentamientos entre golpistas y fuerzas militares gubernamentales. Así que tras deliberar y votar entre tres aspirantes, la Asamblea nombró presidente provisional al general Manuel Orellana. (Ilustración IA hecha con base en retratos históricos)
El movimiento militar liderado por el general Manuel Orellana habría tenido como objetivo que se nombrara como presidente al Primer Designado, el general Mauro de León, sin embargo este murió durante los enfrentamientos entre golpistas y fuerzas militares gubernamentales. Así que tras deliberar y votar entre tres aspirantes, la Asamblea nombró presidente provisional al general Manuel Orellana. (Ilustración IA hecha con base en retratos históricos)

No fue golpe, dijo Orellana: fue “reivindicación”

En el boletín oficial reproducido por Nuestro Diario, el movimiento armado fue presentado como un acto de “reivindicación política”. La acusación contra Palma era contundente: se le calificaba de “usurpador de la Presidencia”, porque, según los militares sublevados, se había violado la Constitución al no respetar la sucesión que correspondía al Primer Designado: el general Mauro de León.

La versión de los vencedores sostenía que la Asamblea había sido obligada por la fuerza a aceptar el nombramiento de Palma y que, por tanto, el levantamiento tenía como propósito restaurar el orden constitucional. Sin embargo, Mauro ya no podía asumir porque murió en la batalla.

En su edición del 17 de diciembre de 1930, el periódico Nuestro Diario publicó el relato del enfrentamiento entre fuerzas militares leales a Baudilio Palma y los comandados por el general Manuel Orellana, quien al final obligó al primero a renunciar y después fue nombrado presidente provisional.
En su edición del 17 de diciembre de 1930, el periódico Nuestro Diario publicó el relato del enfrentamiento entre fuerzas militares leales a Baudilio Palma y los comandados por el general Manuel Orellana, quien al final obligó al primero a renunciar y después fue nombrado presidente provisional.

17 de diciembre: Orellana, presidente

Después de la derrota de las fuerzas leales a Palma, Manuel Orellana le exigió su renuncia y se quedó al frente del gobierno y se produjo una reorganización del gabinete. La Asamblea Nacional Legislativa fue convocada para resolver la situación creada por el levantamiento. Había tres aspirantes, pero finalmente  Manuel María Orellana fue designado por voto mayoritario en el Congreso para asumir la presidencia provisionalmente.

Desde el Ejecutivo, Orellana comenzó a reorganizar el gabinete y los cuarteles militares. Pero su principal problema no estaba únicamente en los poderes internos de Guatemala.  El cambio de gobierno había ocurrido en un momento especialmente delicado para las relaciones con Estados Unidos. Washington tenía importantes intereses económicos en Guatemala, entre ellos los vinculados con la United Fruit Company y sus empresas subsidiarias. Y Estados Unidos ya había reconocido a Palma.

La presión de Washington

Cuando el gobierno estadounidense conoció el derrocamiento de Palma, dejó claro que no reconocería a Orellana. El ministro plenipotenciario estadounidense Sheltom Whitehouse fue enviado para comunicarle la posición de Washington. La presión estadounidense se trasladó también a la Asamblea Nacional para conseguir la salida del militar.

El problema para Orellana era que su gobierno podía haber ganado la batalla militar, pero enfrentaba ahora una batalla diplomática que difícilmente podía ganar.

La explicación que recibió sobre la posición estadounidense era sencilla: Washington había reconocido a Palma y consideraba inaceptable que, pocos días después, Guatemala tuviera otro presidente como resultado de un levantamiento armado. La estabilidad política también era importante para los intereses económicos estadounidenses en el país.

Ante esa presión, Orellana terminó aceptando abandonar el poder.

31 de diciembre: el final de Orellana

El 31 de diciembre de 1930, la Asamblea aprobó la salida de Manuel María Orellana, basándose en un hecho previo: el presidente Lázaro Chacón había estado suspendido en el cargo por su derrame cerebral, pero no había renunciado aún.  Así que aquel 31 renunció Chacón y con ello, al no estar los dos sucesores designados, se nombró a José María Reina Andrade como su sucesor provisional. El 2 de enero de 1931, Reina Andrade asumió formalmente la Presidencia.

El episodio dejó una consecuencia política todavía mayor. La inestabilidad de diciembre de 1930 abrió el camino para las elecciones de febrero de 1931, en las que Jorge Ubico resultó electo como candidato único.

El vínculo de Orellana con Jorge Ubico

La historia del general Manuel Orellana también se cruza con la de Ubico de una manera particularmente significativa.

Manuel María Orellana era primo del general José María Orellana Pinto, presidente entre 1921 y 1926. Durante aquel período, Orellana Pinto había nombrado a Jorge Ubico jefe de su policía secreta.

Cuando Ubico llegó a la Presidencia, reconoció la relación de afinidad que existía con ambos militares, así que en honor a José María Orellana ascendió a Manuel Orellana a general de división y lo destinó como agregado militar de la Embajada de Guatemala en España.

Orellana permaneció en España durante los años siguientes y murió en Barcelona el 17 de junio de 1940.

Un presidente durante 16 días

El paso de Manuel María Orellana por la Presidencia fue fugaz, pero condensó varios de los rasgos de la política guatemalteca de aquella época: la influencia decisiva de los militares, las disputas sobre la sucesión constitucional, los gobiernos surgidos de levantamientos armados y el peso de Estados Unidos sobre la estabilidad política del país.

Orellana quiso presentar su llegada al poder como una reivindicación del orden constitucional contra un “usurpador”. La historia, sin embargo, registró el episodio como un golpe de Estado.

Y la paradoja final fue que el militar que había tomado la Presidencia para defender, según sus partidarios, la legalidad, terminó abandonándola ante una presión diplomática que dejó claro que en la Guatemala de 1930 la fuerza de las armas no era suficiente para garantizar la permanencia de un gobierno.

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