“Este libro me cambió la vida. Me puso en un escaparate que yo no lo imaginaba, yo no lo dimensionaba”, reconoce Soudi Jiménez, periodista salvadoreño migrante que trabaja para Los Angeles Times y autor de “Ecos migrantes”, una recopilación de relatos periodísticos sobre personas y comunidades migrantes en Los Ángeles y otros lugares.
La publicación, que reúne historias de distintos géneros y épocas, también incluye las experiencias de siete guatemaltecos que forman parte de la diversidad de vidas que el periodista ha documentado. Fue lanzada en 2025 y le ha valido invitaciones a conferencias en instituciones y universidades.
Durante años, el trabajo de Soudi consistió en escuchar, investigar y contar las experiencias de otras personas: fue funcionario consular. Posteriormente encontró su lugar en el periodismo y allí empezó a indagar por las historias migrantes.
“Un libro es trascender, lo que busque es trascender y hacer trascender estas historias”, explica al recordar el proceso de selección de los relatos. La idea comenzó a tomar forma en 2023, cuando leyó una recopilación de trabajos periodísticos. “En digital los relatos van pasando y quedando, pero en formato impreso, trascienden”.

La migración desde cada vivencia personal
Ecos Migrantes combina noticias, reportajes y crónicas. está dividido en dos partes: la primera reúne 12 historias sobre comunidades y problemas relacionados con la migración; la otra contiene 15 semblanzas de personas a las que Jiménez describe como “personas de a pie”. Son vidas que permiten aproximarse a la migración desde la experiencia cotidiana, más allá de los titulares sobre cruces fronterizos, políticas migratorias o deportaciones.
“El libro habla de la migración, pero contada desde el proceso de adaptación, desde el lugar de destino”, señala. Esa perspectiva permite conocer a quienes han construido su vida en Estados Unidos, sus aportaciones, sus dificultades y las formas en que han encontrado un lugar en la sociedad.
La publicación apareció en febrero de 2025, después de un proceso editorial más largo de lo que había previsto. Jiménez inicialmente pensaba autopublicarla, pero colegas que ya habían publicado libros le recomendaron buscar una edición profesional. Detuvo el proyecto para trabajar en la revisión de estilo, gramática y ortografía, además de incorporar introducciones que actualizaran los datos y explicaran el contexto de algunas historias.
El lanzamiento del libro coincidió con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, coyuntura que había colocado nuevamente las deportaciones y las restricciones migratorias en el centro del debate estadounidense. “Aunque los relatos no fueron concebidos como respuesta a esa coyuntura, encontraron un público interesado en conocer las vidas que suelen quedar detrás de las discusiones políticas”, explica Soudi.
Un ojo y oído atento a las historias
En 2009-2010, Jiménez se ofreció para asumir labores de comunicación en el consulado, donde ya conocía a las comunidades y tenía experiencia en la atención de sus necesidades. Al mismo tiempo, regularizó su situación migratoria y obtuvo la residencia, lo que le permitió buscar opciones laborales fuera del servicio diplomático.
La transición llegó a través de Hoy Los Ángeles, publicación en español vinculada a Los Angeles Times. Su conocimiento de las organizaciones locales, los consulados y las comunidades centroamericanas resultó útil para cubrir una fuente que el medio necesitaba fortalecer.
En 2012 comenzó a trabajar en esa publicación y, cuando en 2019 el proyecto se transformó en una plataforma digital, continuó su trayectoria en Los Angeles Times en Español. Desde entonces ha escrito sobre inmigración, educación, salud y política, con especial atención a las comunidades latinas y centroamericanas del sur de California.

El narrador tiene su propia historia migrante
Antes de contar las historias de otros migrantes, Jiménez tuvo que recorrer sus propios caminos. Nació en una región fronteriza de El Salvador con Guatemala: La Hachadura, frente a la frontera Pedro de Alvarado. Su infancia y adolescencia estuvieron marcadas por los desplazamientos entre distintos lugares y por una cercanía cultural con Guatemala que todavía reconoce.
“Yo nací ahí, pero viví poco tiempo ahí, aunque siempre viajaba a pasar vacaciones con mi abuela”, recuerda. En casa de su abuela escuchaba radios guatemaltecas y, cuando llegó la electricidad a la región, también veía televisión de Guatemala. Aquella convivencia entre dos países era parte de la vida cotidiana de una zona donde las fronteras nacionales no siempre coinciden con las referencias culturales de sus habitantes.
A finales de 1989 se trasladó a San Salvador. Era adolescente y tuvo que acostumbrarse a otro entorno. Sus compañeros se reían de su forma de hablar. “Ya era migrante dentro de mi propia tierra. Mi acento y mis expresiones eran diferentes allí dentro de El Salvador”, relata. Con el tiempo entendió que las regiones fronterizas comparten historias, formas de hablar y costumbres que no necesariamente se reproducen en las capitales.
Su formación académica fue en periodismo, carrera de la que se graduó en la Universidad de El Salvador. Antes de establecerse en Estados Unidos trabajó como corresponsal de la revista Radio World International y como reportero del noticiario Noticias 21, de Megavisión, en San Salvador.
En 2005 llegó a Los Ángeles para trabajar en el consulado de El Salvador. Su propósito inmediato era desempeñar una función diplomática, no incorporarse a una redacción estadounidense. Permaneció siete años en el servicio consular y durante parte de ese tiempo asumió responsabilidades relacionadas con las comunicaciones.
La experiencia le permitió conocer de cerca a las comunidades centroamericanas, establecer contactos y comprender las necesidades de personas que acudían a las oficinas consulares para realizar trámites o buscar orientación. Sin embargo, volver al periodismo no parecía sencillo.
“Cuando yo llego ahí, me recuerdo que tenía la idea de hacer un libro, se me vino la idea de hacer un libro porque no estaba ejerciendo periodismo. Yo, ¿cómo hago para poder regresar y ejercer mi profesión, mi carrera? Y dije: voy a hacer un libro”, cuenta.
La historia que esperó más de una década
Entre los trabajos reunidos en Ecos migrantes, uno tiene para Jiménez un significado particular. No es necesariamente el más reciente ni el que surgió de una cobertura inmediata. Es una historia a la que siguió la pista durante más de diez años, incluso cuando todavía no ejercía el periodismo. Como empleado consular notó que numerosas personas que acudían al consulado procedían de una misma región de El Salvador: el departamento de Cabañas. Muchos vivían en Mendota, una ciudad del condado de Fresno, California.
“Qué raro que estas personas todas vienen del mismo lugar y todas nacieron en el mismo lugar”, recuerda que pensó entonces. La coincidencia despertó su curiosidad. Empezó a identificar a integrantes de esa comunidad, organizaciones y líderes que podían ayudarle a comprender cómo se había formado aquel asentamiento salvadoreño.
En 2013 presentó por primera vez la idea a sus editores, pero no prosperó. En 2019 volvió a plantearla y recibió otra negativa. No abandonó la investigación. Continuó siguiéndole la pista a la comunidad hasta que, a finales de 2020, un nuevo editor, de origen estadounidense, aceptó escuchar la propuesta.
Su editor, Reed Johnson, respaldó la iniciativa y autorizó el viaje a El Salvador, necesario para investigar la historia desde el origen de los migrantes. En febrero de 2021 viajó a El Salvador. Aprovechó la visita para cubrir las elecciones legislativas y documentar la relación entre Cabañas y la comunidad asentada en California. El reportaje se publicó a mediados de 2022. “No renuncié a la historia”, afirma.
“Estos puntos, micropuntos, comunidades, a la larga terminan siendo un espejo del país”, reflexiona sobre historias locales que pueden parecer pequeñas frente a los grandes asuntos de la agenda periodística, pero que ayudan a comprender procesos sociales más amplios.
Vista 360 de La Hachadura, frontera de El Salvador con Guatemala, donde nació Soudi Jiménez
Escuchar para comprender la migración
“Yo fui inmigrante en mi propia tierra”, dice al recordar que vivió en distintos lugares y estudió en varias escuelas antes de establecerse en San Salvador. Aquellos movimientos le permitieron experimentar la adaptación a nuevos entornos mucho antes de cruzar una frontera internacional.
“Muchas personas que han venido a Los Angeles es la primera vez que se movieron de su tierra y llegan a una gran ciudad”, observa y por eso en cada entrevista encuentra un motivo opara seguir adelante.
Las 15 semblanzas de Ecos migrantes se acercan a esa diversidad desde las personas y sus experiencias. No pretenden abarcar todas las formas de migrar, sino conservar historias concretas que ayuden a comprender las decisiones, los obstáculos y las contribuciones de quienes forman parte de las comunidades migrantes.
La recepción del libro superó las expectativas de su autor. Ha participado en ferias y encuentros literarios, entre ellos el Festival de Libros de Los Angeles Times, la Feria del Libro de Miami y la Feria Internacional del Libro en Guatemala. Las invitaciones continúan porque, como señala, el tema no pierde vigencia. “El tema migrante no pierde vigencia. Las historias no pierden vigencia”, afirma.
El periodista también reconoce que trabajar para un medio como Los Angeles Times le ha abierto puertas para realizar entrevistas y presentar el libro. Pero el alcance de la obra se apoya en algo que antecede a su publicación: años de trabajo periodístico, de conocimiento de las comunidades y de historias que, de otro modo, podrían permanecer dispersas en los archivos de un periódico.

















