Con el conocimiento ancestral de las propiedades de las plantas, Edith Ramírez, emprendedora maya tz'utujil de Santiago Atitlán, Sololá, elabora jabón orgánico no contaminante desde 2017 y ahora está en MERCADO a través de su tienda 100% Orgánico.
La raíz de este producto sostenible y natural está en la niñez de Edith Andreína Ramírez, emprendedora maya tz’utujil de Santiago Atitlán, quien recuerda cómo su abuelo cortaba unos pequeños frutos de una planta. “Le dicen jaboncillo y eran como pequeñas bolitas verdes con las que jugaba”. Nunca imaginaba que aquella viviencia tan bonita frente al Lago de Atitlán también sería el inicio de un emprendimiento.
La curiosidad y el afán de crear un producto sostenible llevó a Edith buscar nuevamente aquella planta. Descubrió que se trataba del jaboncillo, una especie nativa que también se encuentra en distintas regiones de Guatemala y que podía convertirse en una materia prima para elaborar productos de limpieza. “Mi mamá me orientó acerca de la planta que la sabiduría del abuelo nos daba como un juguete”. Y est
Desde 2017 comenzó con su negocio y desde 2021 se llama 100 % Orgánico, emprendimiento que desarrolla productos de limpieza y cuidado personal a partir del jaboncillo y otras plantas: “Mi objetivo es brindar productos naturales que permitan reducir la contaminación” Ahora 100% Orgánico se encuentra disponible para toda Guatemala a través de SoyMigrante.com MERCADO. Y esta es su historia.
Un jabón que viene del conocimiento ancestral
El descubrimiento no ocurrió de manera aislada. Edith regresó a Santiago Atitlán después de haber vivido varios años en la capital y comenzó a recuperar conocimientos que estaban presentes en su propia familia y comunidad.
La historia del jaboncillo se cruzó entonces con otra preocupación que había surgido durante su vida en la zona 21 de la ciudad de Guatemala: el acceso al agua. “En la zona 21 había horarios específicos de poder tener servicio de agua. Para mí fue sorprendente porque acá en Santiago de Atitlán, nunca falta el agua. Sin embargo, con frecuencia se habla de la contaminación que sufre el Lago de Atitlán”, relata.
La experiencia le hizo pensar en lo que ocurre con el agua después de utilizarla para bañarse o limpiar. “Si hubiera un producto natural, quizás con eso podríamos reciclar y reutilizar después esta agua”, pensaba. De allí nació la idea de desarrollar productos de limpieza de base natural que contribuyeran a generar conciencia sobre el agua y sus posibilidades de reutilización.
Del recuerdo a la investigación
El proyecto comenzó en 2017 bajo el nombre de Generando Conciencia. Edith participó en una convocatoria de capital semilla de Socialab y Banrural junto con más de 300 emprendimientos y obtuvo uno de los fondos en 2019.
Con ese impulso comenzó a formalizar el proyecto como Distribuidora Toque Verde. Sin embargo, la búsqueda de una materia prima adecuada aún seguía. Fue entonces cuando el recuerdo del jaboncillo cobró importancia.
“Pregunté a mi mamá por aquella pequeña fruta que el abuelo nos daba para jugar. La recolectó y empezó a experimentar, combinándolo con plantas medicinales. Posteriormente tuve la oportunidad de ingresar al IPRONAT, el centro de laboratorio de productos naturales de la Universidad de San Carlos de Guatemala, donde se investigan las propiedades de muchas plantas, entre ellas el jaboncillo”. En 2021 nació la marca 100% Orgánico.
“De ahí nace el emprendimiento. Entonces empezamos a crear una línea de productos”, explica. “Aquí se conjugan el conocimiento ancestral de cierta forma y también el conocimiento innovador”, afirma. Esa combinación es la que permitió transformar una planta que formaba parte de los recuerdos de su infancia en una materia prima para una nueva generación de productos.
100% Orgánico genera oportunidades laborales y para campesinos locales
El propósito de 100 % Orgánico no se limita a ofrecer una alternativa natural. La preocupación original sigue relacionada con el agua. “Más allá de ser un emprendimiento es un proyecto que empezó a buscar como que generar conciencia en los productos de limpieza que usamos diario”, explica Edith.
La lógica es sencilla: los productos utilizados para bañarse, lavar o limpiar terminan formando parte del agua que posteriormente se desecha. Por eso, la emprendedora comenzó a buscar alternativas de base natural, que sea biodegradable. Aquella planta silvestre, el jaboncillo, se convirtió así en el corazón de una propuesta que también incorpora plantas medicinales y otros ingredientes naturales.
El emprendimiento de Edith ya genera oportunidades económicas no solo para ella: actualmente tiene a cinco personas trabajando en su equipo, pero además, adquiere el jaboncillo y plantas medicinales a través de campesinos de Santiago Atitlán, mientras que las plantas medicinales también son proporcionadas por personas de la comunidad. “Así ellos también pueden generar ingresos para sus hogares”, expresa.
De esa manera, el jabón conecta al consumidor con una cadena que comienza en el territorio donde crece la planta y continúa con quienes la recolectan, procesan y convierten en un producto terminado.
Kit de jabones antiacné
Presentación en 110 gramos. Uso diario; el jabón en barra lleva 2 colores (verde la parte antiséptico y antibacterial se usa en la mañana) (Blanco contiene avena y leche de almendras ideal para hidratar, nutrir...
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Ver en MERCADOProducto insignia: el jabón antiacné
El jaboncillo fue el punto de partida para desarrollar diferentes productos de 100 % Orgánico. Uno de los principales es el jabón antiacné, que Edith considera el producto estrella de la marca.
Su desarrollo tomó casi tres años. Durante ese tiempo realizaron pruebas con clientes y entregaron muestras para conocer los resultados y mejorar el producto. “Fueron casi tres años de poder elaborar un jabón tan eficaz”, explica.
El jabón está dirigido principalmente a personas con acné y piel grasa. La experiencia con los usuarios también llevó a Edith a desarrollar una propuesta de limpieza facial y evaluación del tipo de piel. La emprendedora evita, sin embargo, presentar los productos como soluciones milagrosas. Al hablar del jabón de cúrcuma, por ejemplo, aclara que puede limpiar y exfoliar la piel, pero que problemas específicos requieren otro tipo de atención.
La línea también incluye un jabón de miel, elaborado con jaboncillo y miel adquirida a apicultores locales, así como un champú sólido de romero y otros productos naturales.
El nombre que terminó definiendo la propuesta
Durante los primeros años, la iniciativa tuvo diferentes nombres. En 2021 Edith y su equipo decidieron dejar atrás Distribuidora Toque Verde porque consideraban que no comunicaba que, además de distribuir, fabricaban sus propios productos. Durante una conversación para decidir el nuevo nombre surgió la propuesta de llamarlo 100 % Orgánico.
El nombre se quedó y terminó identificando no solamente al jabón de jaboncillo, sino a toda una tienda de productos naturales. Edith reconoce que conseguir productos completamente naturales no siempre es sencillo. Algunos requieren componentes que permitan darles consistencia, equilibrar el pH o conservar determinadas características. Por eso, explica que han optado por ingredientes como la glicerina vegetal y mantienen fechas de caducidad acordes con la naturaleza de los productos.
Del Lago de Atitlán a la puerta de su casa
El desafío ahora es conseguir que una propuesta nacida en Santiago Atitlán pueda llegar a consumidores de otras partes de Guatemala. Para ello encontró una plataforma ideal en SoyMigrante.com MERCADO.
La decisión tiene que ver precisamente con la necesidad de superar las fronteras del mercado local. “No puede ser un producto que se quede solo a lo local, solo con el vecino, sino que también quiero que le den voz en otros departamentos de Guatemala”, explica.
Para Edith, las redes sociales pueden ayudar a promocionar un producto, pero MERCADO le brinda algo más: una transacción segura y logística de entrega a todas partes de guatemala. “Esta plataforma te hace ver como una persona seria, una empresa seria, un emprendimiento enfocado en crecer con calidad”, señala.
Así, el jaboncillo que alguna vez fue parte de los juegos de infancia de Edith Ramirez se convirtió en la materia prima de una propuesta que busca unir conocimiento ancestral, innovación, economía local y cuidado del agua. El jabón comenzó en Santiago Atitlán. Ahora, la intención de Edith es que pueda llegar mucho más lejos sin perder la historia que le dio origen.













