La mayoría de beatos guatemaltecos murieron durante el conflicto armado interno, debido a la intolerancia y el odio a la fe. Con fray Augusto Ramírez Monasterio beatificado este 7 de noviembre suman diez originarios de Guatemala, pero hay otros de varios países.
Con la beatificación del mártir Fray Augusto Ramírez Monasterio, fraile franciscano asesinado en 1983 durante el conflicto armado interno, suman 10 los beatos nacidos en Guatemala, entre los cuales está también Sor María Encarnación Rosal, religiosa bethlemita exiliada durante el gobierno de Justo Rufino Barrios, y siete mártires de Quiché que fueron asesinados entre 1980 y 1991 por su labor pastoral y su compromiso con sus comunidades.
También hay sacerdotes de Italia, España y Estados Unidos que murieron en Guatemala y fueron declarados beatos también.
La beatificación de Fray Augusto ocurre el sábado 7 de noviembre de 2026, 43 años después de su asesinato. El reconocimiento de su martirio fue aprobado por el papa León XIV el 22 de enero de este año, al establecer que murió por odio a la fe, debido a su negativa a quebrantar el secreto de confesión.

Fray Augusto Ramírez Monasterio (1937-1983)
Nació en la ciudad de Guatemala el 5 de noviembre de 1937. Sacerdote de la Orden Franciscana de Frailes Menores, estudió en España y fue ordenado en 1967. En 1978 regresó a Guatemala y asumió responsabilidades pastorales en el templo de San Francisco el Grande, en Antigua Guatemala, donde atendió a jóvenes, campesinos y personas en situación vulnerable.
En el contexto del conflicto armado interno, acompañó a personas que buscaban protección ante la violencia. Escuchó la confesión de una persona que era de la guerrilla y quería acogerse a la amnistía del gobierno. El padre Ramírez Monasterio consultó a las autoridades quienes le exigieron saber la identidad de la persona: él no quiso decirlo.
Fue detenido, torturado y amenazado. Pero no reveló el nombre, por ser secreto de confesión. El 7 de noviembre de 1983 fue secuestrado por negarse a romper el secreto sagrado. El 8 fue hallado su cuerpo baleado y torturado. El papa León XIV lo declaró mártir y autorizó su beatificación. Sus restos están en San Francisco, Antigua Guatemala.
Los mártires de Quiché
El 23 de abril de 2021 fueron beatificados 10 Mártires de Quiché, asesinados durante el conflicto armado interno, entre 1980 y 1991: eran 7 laicos originarios de guatemala y 3 sacerdotes españoles.
Los siete laicos guatemaltecos beatificados fueron Domingo del Barrio Batz (1951-1980), Juan Barrera Méndez (1967-1980), quien tenía apenas 12 años cuando fue asesinado; Nicolás Castro (1955-1980), Reyes Us Hernández, Tomás Ramírez Caba (1934-1980), Rosalío Benito Ixchop (1914-1982) y Miguel Tiú Imul (1941-1991).
Eran catequistas, sacristanes y colaboradores de la Iglesia que, además de sus labores agrícolas, visitaban enfermos, acompañaban a las familias y ayudaban a campesinos en la defensa de sus tierras. Fueron amenazados para que abandonaran sus actividades religiosas. Pero no lo hicieron.
También fueron mártires los sacerdotes españoles José María Gran Cirera (1945-1980), Faustino Villanueva Villanueva (1931-1980) y Juan Alonso Fernández (1933-1981), pertenecientes a los Misioneros del Sagrado Corazón.
El padre Gran Cirera fue asesinado el 4 de junio de 1980, después de abrir las puertas de su iglesia en Chajul para proteger a mujeres que huían de la represión militar; el padre Villanueva fue atacado a tiros el 10 de julio de ese año en su despacho parroquial de Joyabaj, mientras que el padre Alonso Fernández fue torturado y asesinado el 15 de febrero de 1981.
Los diez fueron reconocidos como mártires por odio a la fe
Fray Tulio Maruzzo, sacerdote italiano y Luis Obdulio Arroyo Navarro, guatemalteco.
Luis Obdulio Arroyo Navarro, nacido en Quiriguá, Izabal, era catequista, miembro de la Tercera Orden Franciscana y colaborador de la parroquia. El sacerdote franciscano italiano Tulio Maruzzo había llegado a Guatemala en 1960 y desarrollaba su labor pastoral en Izabal, donde también acompañaba a campesinos en la defensa de sus derechos sobre la tierra. Ambos habían recibido amenazas por su trabajo religioso y comunitario.
En el gobierno del general Romeo Lucas García, la tarde del 1 de julio de 1981, después de participar en actividades pastorales en Los Amates, regresaban en un vehículo cuando fueron interceptados cerca de una plantación de bananos, en el sector de Campos Nuevos, próximo a las ruinas de Quiriguá. Los atacantes los obligaron a bajar del automóvil a punta de pistola, los acribillaron a tiros.
El papa Francisco reconoció su martirio y ambos fueron beatificados el 27 de octubre de 2018, en una ceremonia celebrada en Morales, Izabal.
Stanley Francis Rother (1935-1981), estadounidense
Originario de Okarche, Oklahoma, llegó a Guatemala en 1968 y dedicó su labor misionera a la parroquia de Santiago Atitlán, Sololá. Aprendió el idioma tz’utujil para comunicarse con la población y participó en la traducción del Nuevo Testamento. Sus feligreses lo conocían como padre Apla’s.
En medio del conflicto armado interno recibió amenazas y salió temporalmente del país, pero decidió regresar para permanecer junto a su comunidad. Durante el gobierno de Romeo Lucas García fue asesinado el 28 de julio de 1981 en la casa parroquial de Santiago Atitlán.
El papa Francisco reconoció su martirio en 2016 y fue beatificado el 23 de septiembre de 2017 en Oklahoma, en donde está su santuario.
Santiago Miller (1944-1982), estadounidense
Hermano de las Escuelas Cristianas, conocido como Santiago Miller, nació en Estados Unidos y dedicó su vida a la educación. Trabajó en Guatemala, donde fue director y docente en una escuela de los Hermanos de La Salle en Huehuetenango. Promovió la formación de jóvenes, especialmente de comunidades indígenas, en un contexto de violencia y persecución.
Fue asesinado durante el gobierno de Romeo Lucas García, el 13 de febrero de 1982. El papa Francisco reconoció su martirio y fue beatificado el 7 de diciembre de 2019 en Huehuetenango.
El Hermano Pedro, beato durante 22 años
Pedro de San José de Betancur (1626-1667), conocido como el Santo Hermano Pedro, nació en Tenerife, España, y llegó a Guatemala en 1651. Dedicó su vida a atender a personas pobres, enfermas, huérfanas y sin hogar. Fundó la Orden de los Hermanos de Belén y desarrolló su labor en Santiago de Guatemala, hoy Antigua Guatemala.
El papa Juan Pablo II lo beatificó el 22 de junio de 1980, por lo que fue beato durante 22 años, hasta el 30 de julio de 2002, cuando el mismo pontífice lo canonizó en la ciudad de Guatemala.
¿Qué significa ser beato?
En la Iglesia católica, un beato es una persona fallecida cuya vida, virtudes o martirio han sido reconocidos oficialmente por el papa y a quien se autoriza rendir veneración pública dentro de determinados ámbitos de la Iglesia. La beatificación es una etapa previa a la canonización, mediante la cual la Iglesia declara oficialmente santa a una persona.
En el caso de los mártires, no se requiere demostrar un milagro para su beatificación, pues el reconocimiento de que entregaron la vida por su fe constituye una circunstancia excepcional. Para la canonización, sin embargo, ordinariamente se requiere acreditar un milagro atribuido a su intercesión posterior a la beatificación.


















