Tiene 17 años, cursa último año de High School en Cicero, Chicago; entró en programa de la NASA para diseñar ruedas de un explorador lunar. Bryan Gaborit-Morán sueña con ser ingeniero. Su inspiración viene de Guatemala: Consuelo Morán, su mamá.
“Da dos o tres pasos atrás, toma distancia y analiza de nuevo el problema o desde otro ángulo”. El consejo de su mamá, Silvia Consuelo Morán le ha servido muchas veces a Bryan Gaborit-Morán, estudiante de High School, de 17 años, nacido en Cicero, Chicago. Ella llegó a Estados Unidos en 2004 con una licenciatura en Sistemas Informáticos, título que no tenía validez en ese país: trabajó en limpieza y cocina para sostener a sus tres hijos. Bryan es el de enmedio.
Cuando Bryan fue seleccionado entre cientos de aspirantes para participar en un programa de ingeniería de la NASA y comenzó a desarrollar un prototipo de rueda para un vehículo de exploración espacial, compartía con Consuelo cada avance, cada descubrimiento en diseño y materiales. “Una vez no lograba que el modelo tuviera suficiente tracción, pero tomé distancia, analicé y descubrí que el problema estaba en los datos del motor”, cuenta.
A principios de 2026, Consuelo sufrió un derrame cerebral. Estuvo por más de tres meses en un coma inducido. Durante ese tiempo, Bryan le contaba de sus avances y le leía sus investigaciones: “Yo le hablaba de lo que estaba haciendo y de las cosas nuevas que iba descubriendo”, recuerda. Compartir sus avances le ayudaba a seguir en ruta, manejar la incertidumbre y le generaba la esperanza de que su proyecto también pudiera darle a su mamá, Consuelo, una razón para seguir luchando.
Y fue la propia Consuelo quien, ya en recuperación, se comunicó con SoyMigrante.com para contar del gran proyecto de Bryan. Ella se siente orgullosa de sus tres hijos.

Objetivo: mejorar llantas para terreno lunar
Nacido en Chicago, y estudiante de último año de Morton East High School, en Cicero, Illinois, Bryan Gaborit-Morán fue uno de los 60 estudiantes seleccionados de todo Estados Unidos para participar en el programa de investigación de NASA Glenn High School Engineering Institute, en Ohio. Ese fue el inicio.
“Durante el programa, a los participantes nos dieron tres desafíos de ingeniería: diseñar una rueda para un rover (individual), desarrollar un filtro para reducir el sonido durante el desplazamiento (en parejas) y resolver en equipo un ejercicio relacionado con el almacenamiento y la distribución de energía”, cuenta Bryan.
Para su diseño de rueda, Bryan tomó como referencia los vehículos de exploración marciana Curiosity y Perseverance. Su propuesta integra características de ambos modelos. “La NASA nos facilita bases de datos sobre materiales y desempeño. Primero desarrollé el diseño digital y después lo imprimí en 3D”.
El trabajo no terminó al concluir el programa. Bryan ha seguido investigando y haciendo pruebas desde su casa en Cicero para perfeccionar su propuesta. En las próximas semanas enviará el diseño final a los ingenieros de la NASA, quienes lo revisarán. “Esa evaluación determinará las posibilidades de que lo desarrollen y lo integren, pero ya solo participar es emocionante y de mucho aprendizaje para mí”.

Todo problema tiene solución: analiza de nuevo
El proyecto también ha llevado a Bryan a aplicar un consejo que su mamá le dio hace mucho: “Ella me enseñó a que a menudo resolver un problema requiere dar dos pasos atrás, examinar el sistema completo antes de decidir dónde está la falla. En una de las pruebas, pensé que el error estaba en el código de programación C++, porque el motor trasero derecho no respondía. Después de revisar los componentes, ví que el problema estaba en el motor y no en el código”.
Esa forma de analizar los problemas es una de las habilidades que espera llevar a sus estudios universitarios, pues Bryan quiere estudiar ingeniería mecánica. Era el único estudiante hispano y de raíz guatemalteca en su grupo de trabajo, una circunstancia que lo hizo sentirse orgulloso de representar a la comunidad latina y al país de origen de su mamá. “Quisiera que mi experiencia anime a otros jóvenes estudiantes hispanos a buscar oportunidades, incluso cuando no siempre parecen estar al alcance”.
La motivación para seguir adelante
El respaldo familiar ha sido importante para que Bryan pueda avanzar. Sus mamá y hermanos lo ayudaron a conseguir materiales para el proyecto y lo acompañaron durante el viaje a Ohio. El súbito padecimiento de Consuelo, a inicios de 2026, convirtió ese proceso en una experiencia más desafiante.
“Mientras mi mamá estaba hospitalizada, en coma, seguí contándole lo que investigaba y las novedades de mi diseño. Ella no me podía responder, pero sabía que me escuchaba. Me servía mucho y me motivaba tenerla presente en una actividad que ella siempre había alentado. A la vez me servía a mí para analizar otra vez los componentes, los cálculos y los datos; también tenía la esperanza de que ella despertar para ver los avances”. Y así ocurrió, Consuelo se recupera poco a poco, y se siente muy orgullosa del avance de sus hijos.
Ahora, mientras trabaja en los últimos ajustes de su diseño, Bryan espera conocer la valoración de los ingenieros de la NASA. Más allá del resultado, la experiencia le ha permitido poner a prueba sus conocimientos, aprender de los errores y apasionarse por la ingeniería mecánica.



















