Como cada 1 de noviembre, este 2026 Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango, celebra una de las expresiones culturales más representativas del pueblo maya mam: el Juego de Gallos, conocido también como carrera de caballos, carrera de las ánimas o carrera de cintas, durante su fiesta patronal.
Más que una competencia de velocidad, es una tradición vinculada con la memoria de los antepasados, la espiritualidad y el respeto a la Madre Tierra y puedes conocer más sobre ellá en este link. A la vez, su realización está llena de algarabía, emoción y recuerdo de padres y abuelos.
Esta es una galería de momentos vividos en las carreras de este 1 de noviembre de 2026.

Una tradición que se prepara durante meses
El Juego de Gallos no comienza cuando los caballos entran a la pista. La organización se extiende durante buena parte del año e involucra a capitanes, jinetes y familias que coordinan caballos, alimentos, música y actividades ceremoniales.

El recuerdo de los antepasados
La fecha del 1 de noviembre vincula la celebración con un tiempo dedicado a honrar a quienes ya murieron. Para sus participantes, el sentido de la jornada trasciende el espectáculo y mantiene presente la relación entre la comunidad, sus mayores y su historia.

Un acto de resistencia cultural
Una de las explicaciones sobre el origen del Juego de Gallos lo relaciona con la exclusión de los pueblos indígenas del uso de caballos durante la época colonial. Y el acto que hicieron algunos ancestros, de robar los caballos para ir a montarlos por diveresión. Montar se interpreta, desde esta memoria comunitaria, como una afirmación de dignidad y autonomía.

La espiritualidad está en el fondo de todo
Antes de montar, los participantes realizan preparativos ceremoniales relacionados con sus creencias y el respeto a la Madre Tierra. Las ofrendas y los rituales no son adornos de la fiesta: expresan una dimensión espiritual que ayuda a comprender su significado.

Los capitanes sostienen la organización
Cada grupo cuenta con personas responsables de coordinar a los jinetes y buena parte de las actividades previas. Sus casas se convierten en espacios de reunión, preparación y convivencia, donde la familia y la comunidad contribuyen a que la tradición continúe.

Una tradición que se comparte con el mundo
Cada 1 de noviembre, visitantes guatemaltecos y extranjeros llegan a Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango, para presenciar esta manifestación cultural. Conocer su historia y escuchar las explicaciones de sus portadores permite apreciar algo más profundo que las imágenes: la continuidad de una tradición maya mam viva.

















