Invitada a participar en la Bienal de Sydney 2026, la artista guatemalteca Sandra Monterroso, de ascendencia q'eqchi' presenta una instalación artística textil con instrucciones de medicina maya titulada El ZigZag de la Montaña
En un edificio del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, donde la mirada se abre hacia la capital y las montañas que la rodean, la artista guatemalteca Sandra Monterroso, orgullosa de su ascendencia maya q’eqchi’, trabaja entre telas, pigmentos naturales y memorias. Desde ese estudio —más cercano a un mirador que a un taller convencional— se articula una práctica artística que, como ella misma lo define, tiene algo inevitablemente migrante.
Una obra suya, El Zigzag de la Montaña se encuentra expuesta en la Bienal de Sydney, Australia, 2026: pero no es solo un hito en términos de visibilidad internacional. Es también la continuidad de un recorrido de dignificación de las culturas originarias, en este caso sobre la medicina maya.
“Hay una migración constante porque hay muchas invitaciones internacionales a las que uno tiene que responder. A veces solo se envía la obra, a veces hay residencias de tres meses, de seis meses, hasta de un año. Uno realmente migra en ese tiempo”, explica Monterroso, quien prepara obra para otras exposiciones. Esa experiencia no se limita al movimiento físico, sino que implica adaptarse a nuevos contextos culturales, lingüísticos y emocionales.
¿Cómo llegó la invitación a Sydney?
La invitación a la Bienal de Sydney se gestó años atrás, cuando la prestigiosa curadora de arte Hoor Al Qasimi visitó Guatemala y recorrió estudios de artistas locales, incluido el de Monterroso. “Estas visitas, realizadas alrededor de 2021 o 2022, no implicaban ninguna invitación. Era un recorrido en busca de conocer de cerca las prácticas artísticas antes de definir una selección”, cuenta la artista guatemalteca.
Tiempo después, la invitación se concretó: Monterroso fue incluida en la 25ª edición de la Bienal, una de las plataformas más importantes del arte contemporáneo a nivel global. Sandra no fue personalmente, envió la obra con instrucciones precisas para su montaje. También fueron invitados Angel Poyón, Fernando Poyón, Angelica Serech y Edgar Calel.
ZigZag de la Montaña: textil para sanar
La obra que presenta la guatemalteca en Australia, titulada El ZigZag de la Montaña. Recetas para sanar heridas (2024-2025), es un políptico textil de gran formato compuesto por cinco módulos de 255 x 138 cm cada uno. A la distancia, el espectador percibe una geometría en zigzag; al acercarse, descubre algo más íntimo: recetas para sanar golpes, heridas, fracturas y caídas.
Las recetas medicinales provienen de un libro publicado en 1978 por el Ministerio de Educación de Guatemala, que llegó a manos de la artista como parte de una herencia familiar, específicamente de su abuela maya q’eqchi’. “Este hallazgo detonó una investigación que conecta memoria, conocimiento ancestral y práctica artística: su buscó a sanadores mayas de Totonicapán, de Quiché y de Alta Verapaz”, cuenta la artista.
“El mural está elaborado con capas de lino y algodón teñidas con pigmentos naturales como añil, cochinilla y cúrcuma”, explica. Y cada uno de estos elementos no solo aporta color, sino que también posee propiedades medicinales dentro de los saberes tradicionales. La pieza funciona así como un “recetario textil” bordado que traduce conocimientos de sanadores mayas —transmitidos de generación en generación— en un lenguaje visual contemporáneo.
Este video acompaña la instalaqción en Sydney
Un diálogo entre pasado y presente
El proyecto se complementa con una pieza audiovisual realizada en colaboración con la artista y comunicadora Lucía Ixchíu, también migrante, radicada en España, en la que se documenta a sanadores contemporáneos en distintas regiones de Guatemala. El video establece un diálogo entre pasado y presente, evidenciando que estas prácticas no son vestigios, sino conocimientos vivos.
“Estas recetas siguen vivas en nuestras comunidades”, afirma Monterroso, subrayando la importancia de mantener y transmitir estos saberes.
En la bienal, el montaje reúne el mural textil, el video y el libro original, creando un espacio donde archivo, práctica y proyección hacia el futuro se entrelazan.
Migrar también es volver
Aunque su obra circula en circuitos internacionales, el anclaje territorial sigue siendo central. Parte de su investigación la llevó a San Juan Chamelco, en Alta Verapaz, territorio vinculado a su historia familiar, donde entrevistó a sanadores que mantienen viva la medicina maya.
Ese movimiento —salir y volver— es también una forma de migración. Una que no rompe con el origen, sino que lo reconfigura.
Desde su estudio en el Centro Histórico, con la vista extendida hacia las montañas, Sandra Monterroso trabaja en esa tensión constante: entre lo local y lo global, entre la memoria y la contemporaneidad, entre el desplazamiento y la raíz.
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