"No hemos venido a este mundo a estar solos: es importante conocer qué esta haciendo el otro, cómo nos podemos ayudar: el networking" es una de las claves de la emprendedora panameña Evelyn Costa, que impulsa el liderazgo de mujeres en Florida.
La historia de Evelyn Costa Andrade no es lineal ni cómoda. Nacida en Panamá, formada en Colombia y radicada desde hace casi dos décadas en Estados Unidos, su trayectoria resume un proceso de migración marcado por dudas, caídas y decisiones estratégicas que hoy la ubican como ejecutiva de alto nivel en el área de recursos humanos.
Psicóloga de formación, llegó a Estados Unidos impulsada por una inquietud que surgió en un salón de clases: la posibilidad —que muchos consideraban lejana— de ejercer su carrera en otro país. Ese momento detonó una búsqueda constante de información, oportunidades y caminos alternativos.
“No tenía todo claro, pero empecé a investigar, a entender cómo podía validar mi carrera y en qué áreas podía desarrollarme”. Actualmente está dedicada a la formación y conducción de equipos de alto nivel, así como a su compañía Latina Xpo, que impulsa el liderazgo de las mujeres. Y estas son ocho claves de vida que Evelyn Costa Andrade comparte.
Convertir la duda en dirección
Una de las primeras claves de su éxito fue no dejarse frenar por el escepticismo. Frente a un entorno que cuestionaba su decisión de migrar, optó por filtrar las voces externas.
Aprendió que no todos los consejos ayudan: hay sueños que deben compartirse solo con quienes pueden comprenderlos o impulsarlos.
Esa claridad le permitió sostener una visión, incluso cuando no tenía certezas completas. No sabía exactamente cómo sería su camino, pero sí hacia dónde quería avanzar.
Empezar desde abajo, sin perder el horizonte
Al llegar a Estados Unidos, Costa Andrade tomó una decisión que muchos profesionales migrantes enfrentan: empezar desde cero.
Su primer empleo no fue en su campo, sino como secretaria en un taller mecánico. Luego, su entrada al área de recursos humanos ocurrió en un puesto temporal archivando documentos.
Lejos de verlo como un retroceso, lo asumió como una plataforma.
“Sabía que debía llegar con humildad, sin exigir posiciones que aún no había construido en este contexto”.
Esa mentalidad fue determinante: en lugar de limitarse a cumplir tareas, buscó constantemente cómo aportar más valor, anticiparse a las necesidades y hacerse visible dentro de la organización.
Disciplina radical y aprendizaje continuo
El proceso de adaptación fue exigente. Durante los primeros años combinó trabajo con estudios nocturnos de inglés y preparación académica.
Falló varias veces antes de lograr aprobar el examen TOEFL, necesario para ingresar a la universidad. Cada intento fallido representó frustración, pero no abandono. “Lloré muchas veces, pensé en regresar, pero seguí”.
Esa persistencia refleja otra clave central: entender el fracaso como parte del proceso, no como un punto final.
Mentalidad estratégica: actuar como si ya estuviera allí
Antes de ocupar posiciones de liderazgo, Costa Andrade comenzó a comportarse como una líder. Investigó qué hacían quienes ocupaban esos cargos, qué leían, dónde hacían networking y cómo tomaban decisiones.
“Empecé a actuar como si ya estuviera en ese lugar, preparándome para cuando llegara la oportunidad”. Ese cambio de mentalidad le permitió acortar la distancia entre su punto de partida y su objetivo.
Iniciativa y valor agregado
Uno de los momentos que marcó su crecimiento profesional fue cuando, sin que se lo pidieran, decidió mejorar una presentación interna de la empresa. Buscó ayuda externa, invirtió en calidad y entregó un resultado superior. Ese gesto le valió reconocimiento y nuevas oportunidades.
La lección fue clara: el crecimiento no depende solo de cumplir funciones, sino de detectar oportunidades para aportar más allá de lo esperado.
Reinterpretar la discriminación y fortalecer la resiliencia
Como muchos migrantes, enfrentó barreras culturales, especialmente relacionadas con el idioma y el acento.
En sus inicios, estas experiencias fueron dolorosas. Sin embargo, con el tiempo transformó su percepción. “Muchas veces no era discriminación real, sino cómo yo interpretaba las situaciones”.
Este cambio le permitió salir de una lógica de victimización y enfocarse en lo que sí podía controlar: su preparación, su actitud y su capacidad de adaptación.
Construir comunidad, no competir
Lejos de una visión individualista del éxito, Costa Andrade ha impulsado espacios como Latina Xpo, enfocados en el crecimiento de mujeres latinas en Estados Unidos. Su enfoque del networking también evolucionó: pasó de buscar beneficios a ofrecer valor.
“No se trata de qué puedo obtener, sino de cómo puedo ayudar”. Esta lógica de colaboración ha sido clave para construir relaciones sólidas y sostenibles.
Humildad como principio de crecimiento
A pesar de su ascenso profesional, insiste en la importancia de mantener una mentalidad abierta. Para ella, la humildad no implica minimizar logros, sino entender que siempre hay espacio para aprender y que el reconocimiento debe venir de otros.
También implica adaptarse al nuevo contexto sin quedarse anclada en el pasado. “Ya no es ‘mi país allá’, sino construir desde el país donde decidiste vivir”.
Una visión que trasciende lo individual
Hoy, como ejecutiva en el mundo del capital privado, liderando equipos de hasta miles de personas, Evelyn Costa Andrade no solo representa una historia de éxito personal, sino un esfuerzo consciente por ampliar el camino para otros.
Evelyn costa forma parte de un reducido grupo —apenas el 1.4%— de mujeres latinas en cargos ejecutivos en Estados Unidos. Y su objetivo es claro: que esa cifra crezca. Su historia no romantiza la migración. La presenta como un proceso exigente, donde la diferencia la marcan decisiones concretas: insistir, adaptarse, aprender y construir con otros.
En esa combinación de disciplina, estrategia y propósito colectivo están las verdaderas claves de su éxito.
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