Estamos Unidos

EDITORIAL: Una sola Guatemala, dentro y fuera del país, defendió su democracia

Durante meses migrantes guatemaltecos en EE.UU. hicieron historia al sumarse a la exigencia de respeto a la democracia, desde diversos Estados: merecen que el nuevo gobierno también priorice la atención de sus necesidades ciudadanas.

El canto del himno nacional frente a la bandera de Guatemala fue el inicio de esta protesta pacífica de migrantes en contra del acoso a la democracia en el país.
El canto del himno nacional frente a la bandera de Guatemala fue el inicio de esta protesta pacífica de migrantes en contra del acoso a la democracia en el país.

La democracia guatemalteca estuvo al borde del abismo de una dictadura de corrupción  y pactos oscuros. Los ataques contra los resultados electorales pusieron en riesgo los principios constitucionales del Estado de Derecho. Pero prevaleció la gallardía del pueblo de Guatemala: dentro y fuera del territorio nacional. 

Los migrantes guatemaltecos radicados en Estados Unidos, quienes aportan una quinta parte de la economía nacional a través de sus remesas, se expresaron pacíficamente para demandar respeto a los resultados electorales.  Frente a la Embajada en Washington o frente a consulados guatemaltecos, hicieron ondear banderas, entonaron el himno nacional, mostraron mantas y pancartas para rechazar el autoritarismo de funcionarios desbocados.

La democracia guatemalteca estuvo al borde del abismo de una dictadura de corrupción  y pactos oscuros. Los ataques contra los resultados electorales pusieron en riesgo los principios constitucionales del Estado de Derecho. Pero prevaleció la gallardía del pueblo de Guatemala: dentro y fuera del territorio nacional. 

Los migrantes guatemaltecos radicados en Estados Unidos, quienes aportan una quinta parte de la economía nacional a través de sus remesas, se expresaron pacíficamente para demandar respeto a los resultados electorales.  Frente a la Embajada en Washington o frente a consulados guatemaltecos, hicieron ondear banderas, entonaron el himno nacional, mostraron mantas y pancartas para rechazar el autoritarismo de funcionarios desbocados.

Están lejos de su tierra, pero la llevan en el alma. Trabajan duro en largos horarios, con climas extremos, desempeñando dos y tres empleos por esa misma razón: aquí en Guatemala están sus seres queridos que son la razón de su esfuerzo.

Son una vergüenza los pésimos desempeños de diputados que han utilizado la plataforma migrante como vehículo para sus ambiciones mezquinas. Se han aprovechado de sus compatriotas y no han impulsado mayor mejora en los servicios de identificación, auxilio legal o defensa de derechos. Lo mismo vale decir del llamado Consejo Nacional de Atención al Migrante, Conamigua, en el cual se nombró subdirector a un exdiputado que ni siquiera tiene visa para entrar a los Estados Unidos, debido a sanciones impuestas por atentar contra la democracia.  

El Quetzal en pleno vuelo, en el mural del museo de aves de Oxnard, dirigido por el migrante guatemalteco René Corado.

Comienza el gobierno del doctor Bernardo Arévalo a pesar de tantos ataques judiciales e intentos de sabotear el relevo, los cuales se extendieron hasta el día mismo de la toma de posesión. 

Se despiertan  esperanzas de una respuesta concreta y coherente a las  ingentes necesidades de los guatemaltecos migrantes en Estados Unidos. No solo lo merecen sino que lo necesitan. No solo es urgente sino también justo. Los migrantes también construyen Guatemala con su trabajo más allá de las fronteras y se les debe corresponder con acciones efectivas desde su tierra natal.