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Remesas reducen pobreza pero desarrollo sigue lento: análisis de 3 municipios de Guatemala

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Una investigación en Olopa, Esquipulas y San Pedro Necta concluye que los envíos de dinero mejoran la alimentación, la vivienda y la educación de familias, pero su impacto sigue siendo insuficiente para impulsar desarrollo comunitario

En los municipios de Olopa y Esquipulas, en Chiquimula, y en San Pedro Necta, Huehuetenango, las remesas migrantes se han convertido en mucho más que un ingreso adicional: en ellos la pobreza afecta a la mayoría de la población, por lo cual el dinero enviado por familiares que migraron, principalmente a Estados Unidos, permite comprar alimentos, mejorar las viviendas, mantener a los hijos en la escuela y enfrentar gastos básicos.

Sin embargo, una investigación de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES) concluyó que, aunque estos recursos alivian las principales carencias de miles de hogares, todavía no generan un desarrollo económico capaz de romper el círculo de pobreza que dio origen a la migración, por lo que se necesita de iniciativas que lo hagan posible.

El estudio, titulado Capacidad de las remesas para favorecer un mayor impacto de desarrollo en Guatemala, analizó estos tres municipios mediante estadísticas oficiales, entrevistas con especialistas, grupos focales y sondeos de opinión entre familias receptoras y cooperativas locales. 

La construcción de vivienda es uno de los principales rubros a los cuales se dedican las remesas enviadas por migrantes guatemaltecos a sus familiares en el país. (Foto ASIES)
La construcción de vivienda es uno de los principales rubros a los cuales se dedican las remesas enviadas por migrantes guatemaltecos a sus familiares en el país. (Foto ASIES)

Pobreza sigue marcando el futuro

Los tres municipios estudiados comparten una realidad similar: altos niveles de pobreza, limitada actividad económica y una fuerte dependencia de las remesas familiares.

Según el estudio, la pobreza alcanza al 59.6 % de la población en Chiquimula y al 81.3 % en Huehuetenango, ambos porcentajes superiores al promedio nacional de 56 %. Dentro de los municipios analizados, San Pedro Necta registra los mayores niveles de pobreza, mientras que Esquipulas presenta indicadores relativamente mejores gracias al dinamismo generado por el turismo religioso. Olopa, por otra parte, tiene altos niveles de pobreza extrama y desnutrición.

Estas condiciones explican por qué miles de habitantes han encontrado en la migración una estrategia para sostener a sus familias y mejorar sus condiciones de vida.

Bar chart comparing urban vs rural remittance beneficiaries by area: Nacional (48.7% urban, 51.3% rural), Huehuetenango (39.3% urban, 60.7% rural), Chiquimula (25.8% urban, 74.2% rural).
Proporcion de beneficiarios de remesas a nivel nacional y departamental en Chiquimula y Huehuetenango. Gráfico ASIES

Las remesas funcionan como un salvavidas

Frente a esta realidad, las remesas representan una de las principales fuentes de bienestar para miles de hogares. El estudio recuerda que la búsqueda de empleo continúa siendo la principal razón por la que los guatemaltecos deciden migrar. 

En promedio, los hogares reciben en remesas migrantes:

  • Chiquimula: alrededor de Q1,630 mensuales.
  • Huehuetenango: aproximadamente Q1,675 mensuales.

Aunque estos montos representan únicamente entre el 33 % y el 39 % del salario mínimo agrícola, permiten cubrir entre una vez y media y hasta dos veces el costo de la canasta básica alimentaria per cápita, convirtiéndose en un apoyo indispensable para miles de familias.

Los cambios son visibles dentro de los hogares

La investigación encontró evidencia de que las remesas mejoran significativamente las condiciones de vida de quienes las reciben.

Entre los principales efectos identificados de remesas destacan:

  • Mejoras y ampliaciones en las viviendas.
  • Mayor acceso a vivienda propia.
  • Sustitución de pisos de tierra por cemento o cerámica.
  • Reemplazo de techos precarios por materiales más resistentes.
  • Menor dependencia de la leña como combustible.
  • Mejores condiciones para cubrir necesidades alimentarias.
  • Avances en algunos indicadores educativos, especialmente entre mujeres beneficiarias.

Estos cambios son particularmente visibles en las comunidades rurales, donde las remesas representan una diferencia importante en la calidad de vida de las familias.

Pero el desarrollo económico sigue pendiente

A pesar de esos beneficios, ASIES concluye que las remesas no están transformando la economía local. La mayor parte del dinero se destina al consumo cotidiano, alimentación, salud, educación y mejoras habitacionales. En cambio, la inversión en actividades productivas continúa siendo reducida, lo que limita la generación de empleo y el crecimiento económico dentro de los municipios. 

Paradójicamente, el estudio también encontró que muchos hogares receptores de remesas siguen presentando indicadores de bienestar inferiores a los de quienes no las reciben, especialmente en áreas urbanas. 

La explicación es sencilla: las remesas llegan precisamente a las familias con mayores carencias. Es decir, los recursos están ayudando a reducir privaciones, pero no eliminan las causas estructurales que originan la pobreza, señala el estudio.

Una economía cada vez más dependiente

Los investigadores también advierten sobre otro riesgo. El crecimiento de las remesas ocurre en un contexto de mayor incertidumbre para los migrantes guatemaltecos en Estados Unidos, debido al endurecimiento de las políticas migratorias y a las previsiones de una desaceleración en el crecimiento de estos envíos durante los próximos años.

Esta situación podría afectar directamente a municipios cuya economía depende cada vez más del dinero enviado por familiares que viven en el extranjero. El aumento en las deportaciones y también las restricciones para vivir y trabajar en Estados Unidos, podrían traer impacto a los remitentes de remesas y por ende a sus beneficiarios, razón por la cual es necesario pensar en el desarrollo comunitario a futuro.

Figura 12: Porcentaje de beneficiarios de remesas por género, con datos nacionales y por Huehuetenango y Chiquimula. Hombres: 42.50% (Nacional), 42.45% (Huehuetenango), 39.18% (Chiquimula); Mujeres: 57.50% (Nacional), 57.55% (Huehuetenango), 60.82% (Chiquimula).

El desarrollo también depende de las decisiones públicas

Para ASIES, el reto consiste en pasar de un modelo donde las remesas funcionan únicamente como un mecanismo de supervivencia a otro en el que también contribuyan a fortalecer la productividad, generar empleo y crear oportunidades que reduzcan la necesidad de migrar.

Ese desafío también plantea una reflexión para las propias comunidades y para los migrantes: Si las remesas alivian la pobreza, pero no logran transformar las condiciones que obligaron a emigrar, el desarrollo dependerá también de las decisiones públicas que se tomen en cada municipio.

En ese sentido, un voto informado y una mayor participación ciudadana —especialmente en la elección de alcaldes y diputados— pueden resultar tan importantes como el dinero que llega cada mes. Apostar por autoridades con capacidad para impulsar empleo, infraestructura, educación, seguridad alimentaria y transparencia puede contribuir mucho más a romper el ciclo de pobreza que las campañas sustentadas en el clientelismo o en las dádivas que, elección tras elección, terminan perpetuando el atraso de muchas comunidades.

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SoyMigrante.com REVISTA Editorial
Somos una plataforma que busca reconocer y dignificar a los migrantes guatemaltecos en los Estados Unidos. Producimos contenidos con el fin de contribuir a su desarrollo personal, familiar y comunitario.
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