"Soy hijo de un padre guatemalteco y una madre mexicana: crecí entre varias culturas y aprendí a valorar cada una de ellas. Sé que en cada historia migrante hay sacrificios y quiero que tengan a alguien peleando por sus derechos": Cristian de León, graduando de High School 2026
En plena temporada de graduaciones en Estados Unidos, Christian de León, de 18 años, acaba de culminar sus estudios de High School en Minnesota. Hijo del chef guatemalteco Cristian de León, originario de Salcajá, Quetzaltenango y fundador del restaurante El Sazón, y de Karen de León, mexicana, el joven celebra un logro que considera el resultado de los sacrificios de sus padres migrantes.
Ahora el joven Cristian se prepara para dar el siguiente paso: estudiar Derecho con el sueño de defender a las comunidades inmigrantes y convertirse en la voz de quienes muchas veces no la tienen. Y sobre eso se expresa a continuación:
Tres países, dos padres y un gran sueño
Me llamo Christian de León y recientemente me gradué de Richard High School. Cuando pienso en quién soy, siempre termino hablando de las distintas culturas que forman parte de mi vida. Crecí con una mamá mexicana, un papá guatemalteco y en Estados Unidos, así que desde pequeño aprendí a ver el mundo desde diferentes perspectivas.
Muchas veces les digo a las personas que mi experiencia ha sido diferente porque puedo ver distintas partes de cada lado: a veces el lado guatemalteco, a veces el mexicano y a veces el estadounidense.
Aunque en casa hablamos más inglés, cuando estoy con mi papá hablamos más español. Sigo esforzándome por mantener el idioma, porque representa una parte importante de mi historia familiar. Vivir entre varias culturas me ha enseñado que no tengo que escoger una sola identidad. Soy parte de todas ellas y cada una me ha ayudado.
Esfuerzo grande impulsado por una meta
Si soy sincero, nunca fui de esos estudiantes que disfrutan cada día de clases. La escuela no fue exactamente difícil para mí, pero tampoco me gustaba mucho. Lo que menos disfrutaba era levantarme temprano todos los días y seguir la misma rutina. Sin embargo, siempre entendí que el esfuerzo tenía un propósito.
Desde hace varios años me propuse una meta que me motivó a seguir adelante incluso cuando no tenía ganas: quería ser el primero de mi familia en ir a la universidad. Por eso siempre traté de darlo todo. Aunque no me encantara estar en la escuela, sabía que cada tarea, cada examen y cada clase me acercaban a ese objetivo.
Con el tiempo descubrí que disfrutaba materias como matemáticas, ciencias sociales, lectura y escritura. Esas áreas me ayudaron a desarrollar habilidades que hoy considero fundamentales para el futuro que quiero construir y para la carrera que deseo estudiar: Derecho.
El viaje que me ayudó a volver a mis raíces
Aunque mi papá siempre me habló de Guatemala, realmente conocí mi lado guatemalteco cuando viajé al país en 2023. Fue la primera vez que estuve en la tierra de mis abuelos y eso cambió mi manera de ver mis propias raíces.
Lo que más me impactó fue poder conocer el lugar donde creció mi papá. Caminé por su pueblo, conocí a mi familia, conviví con mis primos y mis tías y entendí mejor la historia que existe detrás de nuestra familia. También descubrí la belleza del país. Me impresionaron lugares como el Lago de Atitlán e increíbles paisajes que antes solo ví en fotografías.
Antes del viaje estaba nervioso. Aunque crecí hablando español, a veces me cuesta expresarme y pensé que alguien podría juzgarme por eso. Pero nadie lo hizo: ni por mi acento ni por mi pronunciación o si me equivocaba: me recibieron en familia, entre hermanos y eso me hace sentir más orgulloso de Guatemala.
Los sacrificios de mis padres me impulsan cada día
Hay una idea que siempre llevo conmigo. Sé que muchas personas, especialmentemis papás, dieron todo para estar aquí. Ellos trabajaron duro, hicieron sacrificios y enfrentaron desafíos para construir una vida mejor para nuestra familia.
Por eso yo también debo darlo todo. Mi mayor deseo es que se sientan orgullosos de mí y que puedan ver que todos esos sacrificios valientes valieron la pena. Cada logro académico, cada paso que doy y cada meta que alcanzo está relacionado con el ejemplo que ellos me han dado.
Cuando llegó el día de mi graduación, esa fue precisamente la emoción que más sentí. Al recibir mi diploma pensé en todo lo que mis padres, Cristian y Karen, hicieron para que yo pudiera tener oportunidades que ellos quizá nunca tuvieron. Gracias.
Solidaridad contra el miedo
Como hijo de inmigrantes, también he visto de cerca las preocupaciones que enfrentan muchas familias. Durante los últimos meses, especialmente por las acciones de ICE, muchas personas en Minnesota vivieron momentos de incertidumbre.
Recuerdo que varios estudiantes inmigrantes dejaron de asistir a clases por miedo. Pero el temor no afectaba únicamente a quienes habían migrado. También alcanzaba a muchos hijos de inmigrantes. Yo mismo sentía preocupación. Esa incertidumbre hacía más difícil concentrarse en la escuela y afectaba a muchos amigos.
Afortunadamente los maestros fueron muy solidarios. Hicieron todo lo posible para ayudar a los estudiantes inmigrantes y para que nos sintiéramos seguros dentro de la escuela.
El siguiente gran sueño: llegar a ser abogado
Ahora que terminé la secundaria, tengo claro cuál es el siguiente paso. Quiero asistir a Minnesota University para estudiar Derecho y convertirme en abogado. La razón nace de las experiencias que he visto en mi familia y en mi comunidad. Siempre he querido ayudar a nuestra gente, a las personas que se parecen a mí y a mis papás. Quiero que tengan a alguien peleando por ellos, alguien que entienda sus realidades y que pueda defenderlos cuando enfrenten dificultades.
Esa motivación se ha vuelto todavía más fuerte después de observar los desafíos que enfrentan muchas familias inmigrantes. Soy totalmente bilingüe y eso me facilitará unir dos mundos. Además, tuve un reconocimiento especial en la graduación por mi participación en un grupo estudiantil dedicado al servicio comunitario y a la recaudación de fondos para personas que necesitan apoyo. Esas experiencias me enseñan el valor de seguir ayudando.
Cuando miro hacia adelante veo nuevos desafíos, pero me anima la posibilidad de construir una carrera dedicada al servicio de la gente.
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