catolicos y evangélicos piden finalizar separación de familias y persecucion a migrantes sin antecedentes
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Líderes evangélicos y católicos piden fin de operativos que separan a familias migrantes en Estados Unidos

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Histórico llamado del Diálogo Católico-Evangélico sobre migración solicita cese de separación de familias migrantes y detención de migrantes sin antecedentes; así también una reforma migratoria con sentido humano para bien de Estados Unidos.

“Separar a una madre de sus hijos o dejar a un cónyuge ciudadano criando solo a una familia es crear las mismas viudas y huérfanos que las Escrituras nos ordenan defender”, advierten dirigentes católicos y evangélicos de Estados Unidos, quienes emitieron por primera vez en la historia una declaración conjunta sobre inmigración. 

El pronunciamiento, titulado A Call for Christian Compassion and Wisdom in the Immigration Debate (Un llamado a la compasión y la sabiduría cristianas en el debate migratorio), fue publicado el martes 13 de octubre de 2026, firmado por el obispo Brendan Cahill, presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), que ya se habían pronunciado anteriormente, pero esta vez son apoyados también por el reverendo Walter Kim, presidente de la Asociación Nacional de Evangélicos (NAE).

Ambos copresiden el Diálogo Católico-Evangélico sobre Inmigración (ECDI), una iniciativa conjunta de ambas instituciones que comenzó en marzo de 2026. La declaración representa, según el comunicado que acompaña su publicación, la primera ocasión en que altos dirigentes de las tradiciones católica y evangélica se pronuncian en hermandad sobre el tema migratorio migración en la historia de Estados Unidos.

El diálogo Católico-Evangélico sobre migración rechaza la separación de familias, la detención de personas trabajadoras sin antecedentes y el uso excesivo de fuerza innecesaria. Aclaran que no se oponen a la aplicación de normas migratorias, pero debe hacerse con humanidad y compasión. Subraya que no se pueden utilizar textos del evangelio como Romanos 13 para justificar atropellos contra la dignidad de personas indocumentadas.
El diálogo Católico-Evangélico sobre migración rechaza la separación de familias, la detención de personas trabajadoras sin antecedentes y el uso excesivo de fuerza innecesaria. Aclaran que no se oponen a la aplicación de normas migratorias, pero debe hacerse con humanidad y compasión. Subraya que no se pueden utilizar textos del evangelio como Romanos 13 para justificar atropellos contra la dignidad de personas indocumentadas.

“Hay mucho que se puede hacer para evitar la ruptura de nuestras familias y comunidades provocada por acciones de aplicación de las leyes migratorias indiscriminadas y agresivas”, expresaron Cahill y Kim.

La declaración coincide con un aumento de las detenciones y deportaciones reportadas, así como nuevas ofensivas y la revocación de protecciones migratorias para distintos grupos en Estados Unidos. Los líderes religiosos advierten que las medidas afectan especialmente a hogares cuyos integrantes tienen diferentes estatus migratorios y que, por ello, viven bajo la amenaza de una separación.

Una posición común ante los abusos

Los firmantes reconocen que las tradiciones católica y evangélica mantienen diferencias doctrinales, pero afirman que comparten principios cristianos sobre la dignidad humana, la protección de las familias y la atención a las personas vulnerables. “Lo que es único de esta declaración no es su contenido, que está fundamentado en siglos de enseñanza y tradición cristianas que ya hemos afirmado por separado, sino la clara unidad que existe entre nosotros en este momento”, señalaron.

Los dos dirigentes explicaron que, como pastores comprometidos con la proclamación del Evangelio de Jesucristo, consideran que tienen la responsabilidad de expresar sus convicciones incluso ante asuntos complejos como la inmigración.

También describieron su iniciativa como una expresión de fraternidad y de compromiso con los valores cristianos y estadounidenses, motivada por la preocupación por las personas afectadas por las políticas migratorias actuales.

El diálogo reúne a cinco integrantes de la tradición evangélica y cinco de la católica, además de sus dos copresidentes. También participan como observadores dirigentes de organizaciones vinculadas a ambas tradiciones religiosas.

La dignidad humana no depende del estatus migratorio

Uno de los principios centrales del documento es que la dignidad de una persona no depende de su nacionalidad ni de que tenga documentos migratorios.

“Antes de ser inmigrante o persona nacida en el país, tener documentos o carecer de ellos, ser ciudadano o no ciudadano, cada persona es una gloriosa creación de Dios”, afirma la declaración.

Los autores sostienen que la dignidad humana proviene de Dios y no del Gobierno, por lo que ninguna autoridad puede eliminarla. Desde esa perspectiva, consideran que la inmigración debe abordarse también como una cuestión de dignidad humana y responsabilidad moral.

El pronunciamiento señala que las obligaciones de proteger a las personas vulnerables se aplican tanto a los inmigrantes como a los ciudadanos estadounidenses que viven en condiciones de pobreza o vulnerabilidad. Por ello, los firmantes lamentan los enfoques que enfrentan a ciudadanos y no ciudadanos, como si la protección de unos exigiera desatender a los otros.

La declaración fundamenta esta postura en principios bíblicos sobre el cuidado del extranjero, el amor al prójimo y el reconocimiento del valor de cada ser humano, independientemente de sus circunstancias.

Repudio a la separación de familias

“Su miedo es nuestro miedo; sus lágrimas son las nuestras para enjugarlas”, expresan los firmantes al referirse a las familias afectadas.  Los dirigentes religiosos expresan especial preocupación por los niños y las familias que enfrentan las consecuencias de las detenciones y deportaciones. Advierten que las medidas migratorias pueden afectar a hogares enteros, incluso cuando algunos de sus integrantes son ciudadanos estadounidenses y otros tienen una situación migratoria diferente.

El documento señala que aproximadamente uno de cada 12 creyentes en Estados Unidos enfrenta la pérdida de su estatus legal o comparte su hogar con alguien que atraviesa esa situación. Los autores cuestionan que las acciones de control migratorio se concentren en personas pacíficas y productivas en lugar de priorizar a quienes representan una amenaza para la seguridad pública.

“Separar a una madre de sus hijos o dejar a un cónyuge ciudadano criando solo a una familia es crear las mismas viudas y huérfanos que las Escrituras nos ordenan defender”, advierten.

La declaración también señala que las detenciones de inmigrantes no violentos, especialmente de niños y familias, deberían limitarse estrictamente. Para quienes permanezcan detenidos, reclama acceso efectivo a asistencia pastoral y representación legal.

Aplicación humanitaria de la ley

El pronunciamiento no rechaza la autoridad del Estado para regular la inmigración ni la responsabilidad de las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley. Por el contrario, reconoce que el Gobierno debe mantener fronteras seguras y bien administradas, proteger a quienes residen en las comunidades, defender la libertad religiosa, proteger a las personas perseguidas y facilitar vías legales de inmigración.

Los firmantes también expresan agradecimiento por el servicio de los agentes del orden y reconocen que estos pueden experimentar conflictos morales cuando las obligaciones de su trabajo entran en tensión con su conciencia.

Sin embargo, advierten que incluso las leyes bien intencionadas y los agentes que actúan de buena fe pueden producir resultados injustos cuando la aplicación de las normas no toma en cuenta sus consecuencias humanas.

“Concentrar la aplicación de la ley en la mayoría pacífica y productiva, en lugar de hacerlo en quienes buscan causar daño, no es una expresión de Romanos 13, sino un alejamiento de él”, sostiene el texto, en referencia a un pasaje bíblico sobre la autoridad gubernamental.

Los autores consideran que las autoridades y los legisladores tienen la responsabilidad de promover reformas sensatas cuando las leyes, tal como están redactadas o se aplican, producen consecuencias contrarias a los principios de justicia que deberían orientar al Estado.

Las muertes de migrantes y también de ciudadanos abatidos por agentes de migración, es un abuso de fuerza que también es denunciado por los obispos.
Las muertes de migrantes y también de ciudadanos abatidos por agentes de migración, es un abuso de fuerza que también es denunciado por los obispos.

Tres propuestas para reformar el sistema migratorio

Los líderes católicos y evangélicos sostienen que las vías legales existentes para obtener la residencia permanente son extremadamente limitadas y están fuera del alcance de muchas personas que han contribuido a sus comunidades durante años. Por ello, hacen un llamado al Congreso para que corrija las deficiencias legales del sistema migratorio. El documento identifica tres objetivos concretos para una reforma:

  • Medidas proporcionales y humanas: regular la inmigración y asegurar las fronteras mediante acciones selectivas y proporcionales que protejan la unidad familiar, prioricen las amenazas a la seguridad pública y respeten siempre el debido proceso.
  • Límites a las detenciones: restringir estrictamente la detención de inmigrantes no violentos, especialmente de niños y familias, y garantizar a todas las personas detenidas acceso significativo a asistencia pastoral y representación legal.
  • Vías legales accesibles: establecer procedimientos seguros, confiables y eficientes para trabajadores, familiares y personas que necesitan protección humanitaria, con acceso a representación legal.

La declaración indica que los legisladores tienen una función fundamental en esta tarea, junto con el Poder Ejecutivo, porque corresponde al Congreso modificar las leyes que limitan las posibilidades de regularización migratoria.

Los firmantes también señalan que amplios sectores de las comunidades católicas y evangélicas estadounidenses respaldan una reforma que ofrezca oportunidades significativas para regularizar la situación de residentes de larga duración.

Un llamado a la sociedad estadounidense

En la parte final, los firmantes vinculan su posición con los ideales fundacionales de Estados Unidos y con el principio de unidad en la diversidad, expresado en el lema nacional E pluribus unum, que significa “de muchos, uno”. También recuerdan el simbolismo de la Estatua de la Libertad, asociada con la bienvenida a los inmigrantes, y las palabras de la poeta Emma Lazarus, cuyo poema está vinculado al monumento.

Los dirigentes sostienen que la visión de país que defienden debe proteger la dignidad de cada persona, promover a la familia como fundamento de una sociedad ordenada y garantizar tanto la seguridad como una aplicación humanitaria de las leyes.

“No ofrecemos estas palabras con ira ni partidismo, sino con esperanza”, afirman los firmantes, quienes expresan su confianza en que sus palabras y acciones puedan contribuir a la reconciliación y al bienestar del país. 

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Somos una plataforma que busca reconocer y dignificar a los migrantes guatemaltecos en los Estados Unidos. Producimos contenidos con el fin de contribuir a su desarrollo personal, familiar y comunitario.
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