Salud Física

Gastritis nerviosa y no nerviosa ¿Qué síntomas nos alertan sobre ella?

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La gastritis nerviosa es aquella predisposición a que el estómago se vea afectado por helicobacter pilori debido a estrés constante, que crea condiciones para que esta bacteria anide. Debe ser tratada por un especialista para evitar complicaciones.

Ardor, dolor en la parte alta del abdomen, náuseas o sensación de llenura pueden parecer molestias pasajeras. Sin embargo, cuando estos síntomas se repiten, pueden ser señales de gastritis, una inflamación del revestimiento del estómago que en algunos casos puede provocar úlceras, sangrado y otras complicaciones, que pueden llegar al extremo de un cáncer estomacal.

La gastritis es una de las molestias digestivas más conocidas, pero también una de las que más confusión genera. Muchas personas llaman “gastritis” a cualquier dolor o ardor de estómago y otras atribuyen sus síntomas a los nervios. Sin embargo, las causas pueden ser diversas.  Conocer los síntomas, las causas y las señales de alarma ayuda diferencia una molestia casual y cuándo consultar a un profesional de salud.

¿Qué es la gastritis?

La gastritis es la inflamación del revestimiento interno del estómago. Esta capa funciona como una protección frente al ácido y otras sustancias que participan en la digestión.

Cuando esa protección se inflama o se daña pueden aparecer molestias. La gastritis puede presentarse de forma repentina y durar poco tiempo, lo que se conoce como gastritis aguda, o mantenerse durante un período prolongado, en cuyo caso se habla de gastritis crónica.

No todas las personas con gastritis presentan síntomas. Algunas pueden tener inflamación del estómago y no sentir ninguna molestia.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

Los síntomas pueden variar de una persona a otra. Entre los más comunes se encuentran:

  • Dolor, ardor o molestia en la parte superior del abdomen.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Sensación de llenura poco después de comenzar a comer.
  • Sensación de estar demasiado lleno después de una comida.
  • Pérdida del apetito.
  • En algunos casos, pérdida de peso.

Es importante aclarar que estos síntomas no permiten confirmar por sí solos que una persona tenga gastritis. Otras enfermedades digestivas pueden producir molestias parecidas.

¿Existe realmente la llamada “gastritis nerviosa”?

La expresión “gastritis nerviosa” es muy utilizada en el lenguaje cotidiano, pero no corresponde a un diagnóstico médico específico. 

Lo que sí existe es una relación entre el cerebro y el aparato digestivo. El estrés y la ansiedad pueden modificar el funcionamiento del sistema digestivo y empeorar síntomas como dolor abdominal, náuseas, indigestión, ardor o sensación de malestar.

También existe una forma de daño del estómago asociada con situaciones de estrés físico extremo, como enfermedades graves, quemaduras extensas, lesiones severas o infecciones generalizadas. Esto es diferente del estrés cotidiano provocado por problemas familiares, laborales o económicos.

Por eso, una persona que siente molestias durante períodos de tensión no debería asumir automáticamente que tiene “gastritis nerviosa”. Es importante considerar otras posibles causas.

¿El estrés puede causar dolor de estómago?

Sí. El cerebro y el aparato digestivo mantienen una comunicación constante. Las situaciones de estrés pueden cambiar la manera en que funciona el sistema digestivo y también hacer que una persona perciba con mayor intensidad determinadas molestias.

Esto puede explicar por qué algunas personas presentan dolor abdominal, náuseas, diarrea, estreñimiento o sensación de acidez durante períodos de tensión.

Pero tener molestias cuando se está estresado no significa necesariamente que exista gastritis. Si los síntomas persisten, es necesario buscar la causa.

¿Cuáles son las principales causas de la gastritis?

Una de las causas más importantes de gastritis es la infección por la bacteria Helicobacter pylori, conocida como H. pylori.

También pueden provocar o favorecer daño en el estómago:

  • El uso frecuente de determinados analgésicos y antiinflamatorios.
  • El consumo excesivo de alcohol.
  • Algunas enfermedades autoinmunitarias.
  • Determinadas infecciones.
  • Algunas enfermedades digestivas.
  • Situaciones de enfermedad grave que producen estrés físico intenso.

La causa es importante porque el tratamiento depende del origen del problema. En todo caso, es necesario que el médico indique qué tipo de examen practicarse. Para detectar la Helicobacter Pylori hay exámenes específicos.

¿Qué es la Helicobacter pylori?

Helicobacter pylori es una bacteria que puede vivir en el estómago y provocar una inflamación persistente. Muchas personas pueden tenerla sin presentar síntomas. En otras puede producir gastritis y aumentar el riesgo de desarrollar úlceras.

La infección también está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de estómago. Esto no significa que una persona con H. pylori necesariamente vaya a desarrollar cáncer, sino que determinadas infecciones crónicas deben ser identificadas y tratadas.

¿Cómo se sabe si una persona tiene H. pylori?

Existen diferentes pruebas para detectar la infección, entre ellas análisis de heces y pruebas de aliento. También se puede detectar a través de exámenes de sangre: pero un especialista debe ordenar qué tipo de análisis se necesita.

En determinadas circunstancias, el médico puede recomendar una endoscopia digestiva superior y tomar una pequeña muestra del revestimiento del estómago para analizarla.

Cuando se confirma la infección, el tratamiento suele incluir una combinación de medicamentos. NO hay que automedicarse. Es importante completar el tratamiento y realizar la prueba de control que indique el profesional para confirmar que la bacteria fue eliminada.

¿Los medicamentos para el dolor pueden causar gastritis?

Sí. Algunos medicamentos conocidos como antiinflamatorios no esteroideos (AINE) pueden irritar o dañar la protección del estómago. Entre ellos se encuentran medicamentos como ibuprofeno, naproxeno y aspirina, sobre todo cuando se consumen con precuencia.

El riesgo depende de la persona, la dosis, el tiempo de uso y otros factores. Su utilización frecuente puede favorecer gastritis, erosiones, úlceras y sangrado.

Esto no significa que una persona deba suspender por su cuenta un medicamento que le haya sido recetado. Lo adecuado es consultar si aparecen molestias digestivas o si se necesita utilizar estos medicamentos durante períodos prolongados.

¿El alcohol produce gastritis?

El consumo excesivo de alcohol puede irritar y dañar el revestimiento del estómago y favorecer una gastritis aguda.

Reducir o evitar el consumo de alcohol puede ser especialmente importante para quienes ya presentan problemas digestivos.

¿Comer chile o alimentos muy condimentados causa gastritis?

Los alimentos picantes no se consideran una de las principales causas de gastritis. Sin embargo, determinados alimentos pueden empeorar los síntomas de algunas personas. Si una comida provoca repetidamente ardor, dolor o malestar, puede ser conveniente reducir su consumo y observar si existe mejoría.

Esto es diferente de afirmar que ese alimento fue la causa de la inflamación del estómago.

¿La gastritis tiene grados 1, 2 y 3?

No existe una clasificación médica universal de la gastritis. La enfermedad puede describirse según su causa, duración y características. Puede ser aguda o crónica y, en algunos casos, presentar erosiones, sangrado o úlceras.

Lo importante es determinar qué está causando la inflamación y qué daño existe en el estómago. Cuando las molestias son muy frecuentes es necesario recibir ayuda y diagnóstico médico, para evitar complicaciones.

¿La gastritis puede convertirse en una úlcera?

Algunas causas de gastritis y daño del estómago están relacionadas con la aparición de úlceras.

La infección por H. pylori y el uso de determinados antiinflamatorios son dos causas importantes de enfermedad ulcerosa.

Por eso, cuando una persona tiene síntomas persistentes, no basta con asumir que se trata de una simple gastritis.

¿La gastritis puede provocar cáncer?

Algunas formas de gastritis crónica, especialmente las asociadas con H. pylori o con ciertos cambios en el revestimiento del estómago, pueden aumentar el riesgo de cáncer gástrico.

Sin embargo, tener gastritis no significa tener cáncer ni significa que necesariamente se desarrollará cáncer. El cáncer se produce al no recibir detección durante demasiado tiempo.  El riesgo depende de la causa, el tiempo de evolución, los cambios producidos en el revestimiento del estómago y otros factores.

Por eso es importante identificar y tratar las causas que pueden prevenirse.

¿Cómo se diagnostica la gastritis?

El diagnóstico comienza con una evaluación de los síntomas, su duración, los medicamentos que utiliza la persona y sus antecedentes.

Dependiendo de cada caso, el profesional puede solicitar pruebas para detectar H. pylori, análisis de sangre o de heces.

En determinados pacientes puede ser necesaria una endoscopia digestiva superior, que permite observar directamente el interior del estómago y, si es necesario, tomar pequeñas muestras de tejido.

No todas las personas con dolor o acidez necesitan una endoscopia. La decisión depende de los síntomas, los antecedentes y la evaluación médica.

¿Se puede tratar la gastritis?

Sí, pero el tratamiento depende de la causa. Si existe H. pylori, se utilizan medicamentos para eliminar la bacteria. Si el problema está relacionado con determinados medicamentos, el profesional puede modificar el tratamiento o recomendar alternativas.

También pueden utilizarse medicamentos que reduzcan la producción de ácido o protejan el revestimiento del estómago, según el diagnóstico. Por eso no es recomendable tratar durante meses una supuesta “gastritis” únicamente con medicamentos para la acidez sin investigar por qué aparecen las molestias.

¿Qué se puede hacer para cuidar el estómago?

Algunas medidas generales pueden ayudar a reducir riesgos y molestias:

  • Evitar el consumo excesivo de alcohol.
  • No utilizar antiinflamatorios de manera innecesaria o prolongada.
  • Consultar si se necesitan analgésicos con frecuencia.
  • No automedicarse antibióticos.
  • Consultar cuando las molestias son frecuentes o persistentes.
  • Identificar los alimentos que empeoran los síntomas individuales.
  • Mantener una alimentación equilibrada.
  • Buscar formas saludables de manejar el estrés.

Estas recomendaciones son generales y no sustituyen el diagnóstico ni el tratamiento de una enfermedad específica.

¿Cuándo conviene consultar al médico?

Es recomendable consultar cuando el dolor, ardor, náuseas u otras molestias persisten, se repiten con frecuencia o interfieren con la alimentación y la vida cotidiana. También conviene buscar atención cuando existe pérdida de peso sin explicación, vómitos persistentes, dificultad para comer o síntomas que empeoran.

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