Bosque nuboso, aguas termales y la vista de otros volcanes vecinos son el gran tesoro del volcán Pecul o Santo Tomás, en Sololá. Su cima alcanza los 3,505 metros sobre el nivel del mar.
En territorio de Sololá, pero casi en la confluencia con Quetzaltenango y Suchitepéquez se levanta una de las cumbres más deslumbrantes aunque a la vez una de las menos conocidas del occidente guatemalteco. Es el Volcán Santo Tomás, conocido también como Pecul, una cumbre cubierta por bosques y atravesada por profundos barrancos que forma parte del paisaje montañoso de la Sierra Madre.
El Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) lo incluye entre los volcanes de Guatemala, mientras que otras referencias lo describen como una antigua estructura volcánica fuertemente erosionada. Lo cierto es que se trata del noveno volcán más alto de Guatemala, que se trata de un ascenso verdaderamente desafiante y que su nombre figura en el Popol Vuh como uno de los gigantes que jugó pelota con el gran gigante Zipacná.
Una cumbre entre tres departamentos
El Santo Tomás o Pecul se encuentra en el límite de Quetzaltenango y Sololá, con áreas de su entorno relacionadas también con Suchitepéquez. La guía turística de Sololá publicada por Inguat lo describe como una cumbre inactiva ubicada entre estos tres departamentos. Su parte más alta alcanza aproximadamente 3,505 metros en la referencia turística de Inguat, aunque las fuentes geológicas modernas registran 3,542 metros.
La montaña forma parte de un complejo volcánico relacionado con el Volcán Zunil. Ambos están conectados por una cresta de unos 4.5 kilómetros y en la zona existen fuentes termales y fumarolas. El complejo tiene una historia geológica antigua y no se conocen erupciones durante el Holoceno.
Su paisaje es uno de sus principales atractivos. Las laderas conservan bosques de montaña y sectores de bosque nuboso, mientras que las profundas cañadas que rodean la montaña contribuyen a crear un ambiente más agreste que el de otros volcanes guatemaltecos de mayor afluencia turística.
Una cumbre exigente pero con paisaje de premio
El Pecul ofrece una experiencia diferente a los volcanes más visitados de Guatemala. Su ascenso requiere preparación física y orientación, pues existen sectores de bosque denso, pendientes pronunciadas y senderos naturales.
La normativa técnica del Inguat clasifica al Santo Tomás o Pecul como una ruta de dificultad intermedio-alta y señala como una de sus rutas de ascenso el sector de Fuentes Georginas.
Experiencias de montañistas y operadores especializados describen determinados recorridos como exigentes, con tramos técnicos, pendientes fuertes y vegetación cerrada. Una de las rutas utilizadas para ascender parte de Tzumucubal. Por sus características, no es una caminata recomendable para alguien sin experiencia previa en montaña.
La recompensa está en el paisaje. Desde las partes altas pueden observarse las montañas del occidente, los valles y, dependiendo de las condiciones atmosféricas, panoramas hacia el Lago de Atitlán y los volcanes de su entorno.
¿Cómo llegar al Volcán Pecul?
Una de las rutas utilizadas para acercarse al Santo Tomás es la carretera que conduce hacia el occidente del país.
Desde Ciudad de Guatemala se puede tomar la carretera Interamericana CA-1 hacia Quetzaltenango. Para las rutas de ascenso relacionadas con Fuentes Georginas, el acceso continúa hacia Zunil y posteriormente hacia el sector de las fuentes termales.
También existen rutas de montaña que parten de comunidades de Sololá y del área de Nahualá. La ruta concreta depende del punto desde el cual se planifique el ascenso y de los permisos o accesos disponibles en propiedades privadas.
Por ello, llegar al área del volcán en vehículo y realizar el ascenso son dos cosas distintas: el automóvil puede acercar al visitante a determinados puntos de inicio, pero la cumbre requiere continuar a pie por senderos de montaña.
El vínculo con las aguas termales
Una de las particularidades del complejo Santo Tomás-Zunil es la presencia de actividad hidrotermal.
En las laderas y crestas asociadas al complejo existen fuentes termales y fumarolas. Las conocidas Fuentes Georginas, en las cercanías de Zunil, son uno de los destinos turísticos más reconocidos de esta región montañosa. También se encuentran las llamadas Aguas Amargas.
Estas manifestaciones termales constituyen una expresión de la actividad geotérmica del antiguo sistema volcánico y permiten comprender la historia geológica de la región.
La visita a las aguas termales puede combinarse con una jornada de montaña, aunque ambas actividades deben planificarse de acuerdo con la ruta elegida y las condiciones del terreno.
Recomendaciones antes de subir
El Pecul merece ser tratado como una montaña de dificultad intermedio-alta y no como un paseo turístico convencional. La preparación es parte de la experiencia.
- Contratar un guía local o realizar el ascenso con un grupo especializado que conozca la ruta.
- Confirmar previamente cuál será el punto de inicio y si se requieren permisos.
- Consultar las condiciones climáticas antes de salir.
- Llevar suficiente agua y alimentos para toda la jornada.
- Utilizar botas o zapatos de montaña con buena tracción.
- Llevar ropa abrigadora y una capa impermeable, pues las condiciones pueden cambiar rápidamente en la parte alta.
- Llevar linterna frontal, teléfono cargado, batería externa y un medio de navegación.
- Evitar subir solo, especialmente si no se conoce el terreno.
- Respetar los bosques, no dejar basura y evitar extraer plantas, animales o cualquier elemento natural.
- Mantenerse alejado de fumarolas, terrenos calientes y zonas de aguas termales no acondicionadas.
La presencia de actividad hidrotermal es un recordatorio de que se trata de un antiguo sistema volcánico que todavía conserva manifestaciones geotérmicas. Las fumarolas y aguas termales no deben confundirse con un sitio recreativo sin riesgos.













