Vasos y estelas mayas siempre sorprenden, pero adquieren nueva dimensión a través de ejercicios como el del arquitecto mexicano Efrén Torres, quien a través de la inteligencia artificial recrea escenas con un nuevo realismo para los mitos y cosmogonía.
Los vasos y estelas mayas vuelven a “hablar” de una forma distinta a través de la creatividad. Las recreaciones con Inteligencia Artificial, del arquitecto yucateco Efrén Torres Rodríguez no son un estudio arqueológico, pero sí un abordaje sorprendente que invita a descubrir de nuevo el universo de esta gran civilización, que abarcó el territorio de Mesoamérica, incluyendo piezas de sitios como San Bartolo, Petén, Guatemala.
“Entre los no especialistas, el mensaje que al día de hoy podemos leer en las vasos, estelas y otros monumentos está extraordinariamente distorsionado tanto por el gran desconocimiento que tenemos de nuestro pasado como por cuestiones políticas y culturales que se han acumulado durante décadas”, expresa el arquitecto Torres a SoyMigrante.com
Con herramientas de inteligencia artificial ha comenzado a devolver o al menos a proponer, color, textura y presencia a personajes plasmados hace siglos, como una renovada presencia de la cosmovisión maya.
Torres, originario y residente de Tekax, Yucatán, aclara que no es arqueólogo. Su formación profesional es la arquitectura, pero desde hace años desarrolla una intensa labor de divulgación histórica a través del proyecto Kax Kultura, dedicado inicialmente a documentar la historia de su localidad y la región de Yucatán, que fue y es territorio maya en México.
“Estudié arquitectura, así que mi trabajo primario no está muy relacionado con la arqueología; sin embargo, soy historiador aficionado, y Kax Kultura surgió originalmente como un espacio para publicar hechos históricos y los vasos mayas y estelas, son documentos históricos en los cuales se representan seres simbólicos y sagrados como el jaguar”, explica.
Una nueva mirada a la grandeza maya
Las imágenes creadas por Torres suelen partir de representaciones originales halladas en sitios arqueológicos de la antigua civilización maya. Algunas corresponden a sitios y antiguas ciudades que actualmente están Guatemala, mientras que otras proceden de territorios hoy ubicados en México pero que integran una región cultural.
La antigua civilización maya se extendió por amplias zonas de lo que hoy son Guatemala, el sur de México, Belice, Honduras y El Salvador. Ciudades como Tikal, El Mirador, Yaxchilán, Palenque y Calakmul formaron parte de una compleja red política, económica y cultural cuyos vestigios siguen despertando admiración en todo el mundo.
“Las recreaciones digitales no pretenden sustituir el trabajo científico ni las interpretaciones arqueológicas. Más bien buscan acercar al público general a las expresiones artísticas de una cultura cuyos mensajes suelen resultar difíciles de comprender”: en ese sentido Torres trata de dar formas reconocibles a las figuras de vasos y estelas.
Combatir ideas erróneas sobre el pasado
Para Torres, uno de los mayores desafíos consiste en enfrentar las numerosas distorsiones que existen sobre el mundo maya.
“Información de calidad hay, pero es evidente que muy poca gente la lee. Los movimientos new age de la segunda mitad del siglo XX también han puesto su parte para distorsionar aún más el asunto”, señala.
En ese sentido, considera que las imágenes generadas mediante inteligencia artificial pueden funcionar como una puerta de entrada para despertar interés en cosmovisión y civilización maya.
“La tecnología permite reconstruir de manera visual elementos que los artistas mayas representaron en cerámicas y monumentos: nobles, gobernantes, sacerdotes, guerreros y personajes mitológicos pueden adquirir una apariencia más cercana a la experiencia cotidiana del espectador contemporáneo”, explica.
Una herencia compartida más allá de las fronteras
Muchas de las piezas reinterpretadas por Torres proceden de una tradición cultural que floreció mucho antes de la existencia de las fronteras nacionales actuales. Sin embargo, el arquitecto observa que esa herencia común no siempre se traduce en vínculos estrechos entre los países que hoy comparten el legado maya.
Según su percepción, las relaciones culturales contemporáneas entre regiones como Yucatán y Guatemala son limitadas, pese a compartir una historia milenaria. También considera que factores demográficos, históricos y turísticos han influido en la manera en que cada país se relaciona con el patrimonio maya.
Aun así, estas piezas continúan narrando una historia común que trasciende las divisiones modernas. Rostros esculpidos o pintados hace más de mil años vuelven a ser observados como personajes más cercanos, más humanos o también más mágicos.
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