La líder obrera migrante Dolores Huerta (1930-2026) fue una de las pioneras en la lucha por los derechos de los trabajadores agrícolas hispanos. "Sí se puede" fue una de sus frases más emblemáticas.
“No pueden hacer como que no existimos”. La frase de Dolores Huerta resume una lucha de décadas para que los trabajadores agrícolas de Estados Unidos fueran escuchados, reconocidos y respetados. De raíces mexicanas, Huerta se convirtió en una de las principales pioneras de la organización sindical de los trabajadores migrantes y en una figura histórica de la defensa de los derechos laborales y civiles.
Falleció el 28 de octubre de 2026, a los 96 años de edad: su huella, lucha y logros siguen vigentes para los migrantes de todos los sectores.
Origen familiar y compromiso social
Nació el 10 de abril de 1930 en Dawson, Nuevo México. Su padre, Juan Fernández, fue minero, trabajador agrícola y activista sindical; su madre, Alicia Chávez, administró un restaurante y un hotel en Stockton, California, donde brindaba alojamiento accesible a trabajadores de bajos ingresos. Las experiencias de su familia y su convivencia con comunidades trabajadoras contribuyeron a formar su compromiso con la justicia social.
Huerta comenzó su vida profesional como maestra. Sin embargo, al ver que algunos de sus alumnos llegaban a clases con hambre y sin zapatos, comprendió que la enseñanza no bastaba para transformar las condiciones de vida de sus familias. Decidió dedicarse a organizar a los trabajadores agrícolas, muchos de ellos migrantes, para que pudieran reclamar mejores salarios, condiciones laborales dignas y respeto a sus derechos.
Organizar a los trabajadores agrícolas
En 1962, Huerta y César Chávez fundaron la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas, antecedente de United Farm Workers (UFW). Desde esa organización, impulsó campañas, huelgas, boicots y negociaciones laborales. Fue una de las principales organizadoras del boicot nacional a las uvas de mesa, que presionó a los productores para mejorar las condiciones de los trabajadores. También defendió la participación de las mujeres en el movimiento sindical y promovió la participación electoral de las comunidades latinas.
“No pueden hacer como que no existimos”
La frase que abre esta semblanza está vinculada con el discurso que Huerta pronunció en Sacramento, California, el 10 de abril de 1966, durante una movilización de trabajadores agrícolas. Su reclamo apuntaba a quienes podían ignorar las condiciones de quienes cosechaban los alimentos, pero ya no podían desentenderse de sus exigencias. La organización colectiva era la vía para convertir a una población marginada en una fuerza capaz de negociar y reclamar derechos.
“¡Sí, se puede!”
Otra de sus frases más emblemáticas, “¡Sí, se puede!”, surgió en 1972, durante una campaña en Arizona para defender el derecho de organización de los trabajadores agrícolas. Ante las dudas de quienes consideraban imposible lograr avances en ese estado, Huerta respondió con esas palabras. La consigna se convirtió en un llamado a la acción colectiva y trascendió el movimiento sindical. Años después, Barack Obama utilizó su versión en inglés, “Yes, we can”, como lema de su campaña presidencial y reconoció la influencia de Huerta.
El poder de la organización colectiva
Su pensamiento también se expresó en su defensa de la organización comunitaria y la participación ciudadana. Para Huerta, no bastaba con que otras personas hablaran en nombre de los trabajadores: ellos mismos debían aprender a defender sus derechos, participar en las negociaciones y ejercer influencia sobre las decisiones que afectaban sus vidas. Esa visión amplió su trabajo más allá de los contratos laborales, hacia la defensa de los derechos civiles, la participación electoral y el liderazgo de las mujeres.
Una trayectoria reconocida
En 2012, Huerta recibió la Medalla Presidencial de la Libertad, otorgada por el presidente Barack Obama. El reconocimiento destacó una trayectoria que contribuyó a transformar el movimiento laboral agrícola y a ampliar la visibilidad de los trabajadores latinos. Su legado permanece asociado a dos consignas que resumen su pensamiento: no aceptar que los trabajadores sean invisibilizados y confiar en la capacidad de las personas para organizarse y cambiar sus condiciones de vida.
Cronología de logros y reconocimientos
- 1930: Nace el 10 de abril en Dawson, Nuevo México.
- Década de 1950: Comienza su trabajo como organizadora comunitaria en Stockton, California, y participa en iniciativas de registro de votantes y defensa de los derechos de los trabajadores.
- 1962: Cofunda con César Chávez la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas, antecedente de United Farm Workers.
- 1965: Participa en la organización del movimiento de huelga de la uva de Delano y en el boicot nacional.
- 1970: Las campañas de boicot contribuyen a que productores de uva de California firmen acuerdos colectivos con el sindicato, con mejoras salariales y laborales.
- 1972: Impulsa la consigna “¡Sí, se puede!”, que se convierte en símbolo de la organización colectiva.
- 1975: Contribuye a promover la Ley de Relaciones Laborales Agrícolas de California, que reconoce el derecho de los trabajadores agrícolas a organizarse y negociar colectivamente.
- 1988: Resulta gravemente herida durante una manifestación en San Francisco contra el entonces candidato presidencial George H. W. Bush.
- 1993: Ingresa al Salón Nacional de la Fama de las Mujeres de Estados Unidos.
- 1998: Recibe el Premio Eleanor Roosevelt de Derechos Humanos.
- 2002: Obtiene el Premio Puffin a la Ciudadanía Creativa.
- 2003: Se establece la Fundación Dolores Huerta, dedicada a la organización comunitaria, la formación de dirigentes y la participación ciudadana.
- 2012: Recibe la Medalla Presidencial de la Libertad, la máxima distinción civil de Estados Unidos.
- 2013: Ingresa al Salón de la Fama de California.
- 2017: Se estrena el documental Dolores, dirigido por Peter Bratt, que examina su trayectoria como líder sindical y activista por los derechos civiles.

















