Astrid Cifuentes agradece a su mamá haberla iniciado en el mundo de los certámenes de belleza. Es líder regional de ventas de una compañía de software médico, impulsa mentorías para jóvenes y concursa en Miss Missouri-USA 2026.
Cuando Astrid Cifuentes suba al escenario de Miss Missouri USA, no solo llevará un vestido de gala o una década de experiencia en certámenes, con todo y coronas ganadas. Su mayor corona es la historia de una familia migrante que salió del oriente guatemalteco en busca de oportunidades.
Astrid solo tenía 3 años al llegar a Estados Unidos. Pero el orgullo de haber crecido en un hogar donde nunca se olvidaron las raíces, los sabores y la identidad, le motiva a destacar no solo por su belleza sino su liderazgo. “Trabajo en ventas de software médico. De hecho soy líder de ventas y estoy a cargo de la región en West Coast, que abarca Arizona, California, Nevada, Hawaii, Alaska y New Mexico”.
De hecho la conversación con Astrid ocurre mientras se dirige a la sede del evento. Va con mucho ánimo y grandes expectativas de triunfo. “No es solo por mí, sino por mi comunidad hispana, para que sea visibilizada, valorada”, expresa.
“Antes de partir, fui a la Iglesia, a poner todo a Dios en las manos”, responde al preguntarle si no estaba nerviosa. Dijo que no. Si gana, sería la primera latina en obtener dicha corona.
Talento guatemalteco creció en Kansas
Aunque prácticamente toda su vida la ha vivido en Kansas, Astrid asegura que Guatemala siempre estuvo presente en casa. Sus padres, Grisielda y Carlos Cifuentes, se encargaron de que ella y sus hermanos crecieran conectados con su identidad.
“Mis papis siempre en la casa nos enseñaron que somos 100 % guatemaltecos. Siempre con la comida, con la cultura… ellos solo nos hablaban en español para que no olvidáramos de dónde venimos. Ellos trabajaron muy duro para que nada nos faltara y para enseñarnos el valor del esfuerzo”, cuenta. “Son mis héroes”, expresa.
“Siempre se esforzaron para tener comida en la mesa y que fuéramos a las mejores escuelas”, relata. “Yo llegué pequeña y el inglés no se me dificultó. Creo que ser bilingüe me abre muchas puertas y me da mucha confianza”.
De una joyería al liderazgo en venta de software
El éxito laboral de Astrid rompe estereotipos. No llegó al mundo corporativo por conexiones familiares ni por un título universitario prestigioso. Comenzó trabajando en una joyería, donde desarrolló habilidades de ventas que llamaron la atención de ejecutivos de alto nivel.
“Yo trabajaba en una joyería y le vendí a varios vicepresidentes. Ellos me jalaron para la compañía Oracle Health”, explica. “Es un honor trabajar para una compañía líder tecnológica y siempre tengo en mente poner en alto a Guatemala y a los guatemaltecos”.
Para Astrid, una de las claves de su éxito ha sido aprender a lidiar con el rechazo. “Siempre me preparo para el no. Y porque estoy preparada para el “no”. Sé cómo superarlo”. Es así como ha cumplido y superado metas de ventas, explica.
Miss Missouri, el gran desafío actual
La participación de Astrid en concursos de belleza comenzó cuando tenía 16 años. Fue su madre quien la impulsó a entrar a su primer certamen. “El primer certamen en que entré, gané”, recuerda. Y esa victoria le dejó algo más importante que una corona: confianza.
“Creo que eso me dio el valor de buscar siempre nuevas metas más desafiantes, a que me digan que no para lograr el sí”, explica.
Ahora, casi diez años después de aquella primera experiencia, participa en Miss Missouri USA, cuya final se desarrolla este fin de semana. El certamen forma parte de la ruta hacia Miss USA y posteriormente Miss Universo.
“Yo he estado preparándome por diez años y ya llegó el momento”, dice. La competencia también podría convertirla en una figura histórica. “Si yo gano, sería la primera latina en ganar Miss Missouri USA en 75 años de existencia”, señala.

Iniciativa The Adelante Program para jóvenes
Lejos de mostrarse abrumada por la presión, Astrid habla de esta experiencia con serenidad. Cuenta que antes del certamen fue a la iglesia y dejó sus preocupaciones en manos de Dios. “No siento nervios en mi cuerpo. Solo me siento humilde y agradecida”, expresa.
Pero más allá del escenario, Astrid también ha comenzado a construir proyectos enfocados en apoyar a otros jóvenes hispanos. Uno de ellos es The Adelante Program, una iniciativa de mentorías para estudiantes de high school, con el objetivo de ayudarlos a desarrollar su potencial y prepararse para nuevas oportunidades.
Su historia reúne muchas dimensiones: la niña migrante criada entre dos culturas, la hija de padres trabajadores, la profesional que abrió espacio en el mundo tecnológico y la joven que hoy busca una corona estatal mientras impulsa a nuevas generaciones.
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