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Una melodía de arte y esfuerzo inspira al cantante migrante guatemalteco Edwin Moreno en Los Angeles

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La música le llegó a casa desde la niñez. Sus primeros pasos como cantante fueron en el Instituto Rafael Aqueche de Guatemala: era la década 1980. La misma en que Edwin Moreno migró a Estados Unidos y aunque trabaja en algo más, nunca ha dejado de cantar. Esta es su historia.

“La música no tiene fronteras. La música no ve nacionalidades”. Para Edwin Moreno, esas palabras resumen una vida que comenzó cantando en los actos de una escuela de la ciudad de Guatemala, pasó por concursos, radio y televisión. Representó al Instituto Rafael Aqueche en presentaciones en el interior del país en la década 1980 en los tiempos en que también estudiaba allí Ricardo Arjona. “Nos graduamos de maestros en la misma promoción pero de distintas secciones”, recuerda. Después migró a Estados Unidos.

Moreno no vive de la música, pero sí para la música. Es cuidador personal de salud en Los Angeles desde hace cuatro décadas. “Pero seguí cantando también porque amo la convivencia con el público, amo la balada romántica y los sentimientos que despierta”.  

El próximo 28 de agosto Edwin Moreno será uno de los connacionales homenajeados por la Red Migrante Guatemalteca, durante la Semana de la Herencia Cultural Guatemalteca de Los Ángeles, precisamente por su talento artístico. Y esta es su historia

Edwin Moreno integra su vocación y sentimiento de cantante, con sus altas capacidades como cuidador personalizado de salud en Los Angeles.
Edwin Moreno integra su vocación y sentimiento de cantante, con sus altas capacidades como cuidador personalizado de salud en Los Angeles. PARA ESCUCHAR LA CANCIÓN DE ESTA FOTO, CLIC EN LA IMAGEN

Creció rodeado por la música

“Nací en Suchitepéquez, pero a corta edad me llevó mi familia a la capital. Crecí en la zona 3 de la ciudad de Guatemala, en la Avenida del Cementerio, casi frente al Mercado de Flores”, cuenta. La música vivía con él en su casa. Su padre fue músico y catedrático del Conservatorio Nacional de Música y después en la Escuela de Música Jesús Castillo, en Quetzaltenango. Un tío solía cantar temas del español Raphael y su mamá era una experta intérprete de zarzuela.

“Entonces, lógico, ir viendo todo eso, escuchando todo eso, pues se fue adhiriendo a mí día a día porque era algo que yo veía en casa”. Desde la primaria comenzó a cantar en los actos escolares. 

“Si buscaban a un niño para cantar en algún acto, rápidamente decían: que cante Edwin”. Pero fue en el Instituto Normal Mixto Rafael Aqueche de la zona 1 de Guatemala donde su afición empezó a convertirse en una carrera posible.

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El muchacho del Aqueche que quería cantar

Moreno ingresó al instituto Rafael Aqueche en 1977. Comenzó a presentarse en el programa Campiña de canal 11. Participó en la Hora del Aficionado y clasificó, pero el productor lo llamó y le dijo que no estaba para esa categoría. “No eres un aficionado. ¿Será que te podrías venir y presentarte como cantante profesional con un par de temas?”

Allí coincidió con otro cantante naciente, Ricardo Arjona, aunque estaban en secciones diferentes. Los dos representaron al instituto en certámenes y viajaron a distintas actividades departamentales. Edwin Moreno dice con humildad: “No estoy al nivel, nunca estuve al nivel de Ricardo, pero tampoco estaba muy abajo. Simplemente Ricardo siguió el camino correcto, el que debería de seguir y yo tomé otro”. Se refiere a una razón concreta: “Usted sabe que comenzar a tener familia temprano es un gran desafío y compromiso porque los niños tienen que comer”. Y la música no daba para eso.

En 1986, Edwin participó en el concurso nacional para representar a Guatemala en el Festival Oti. Para entonces estudiaba en una academia de canto, cantaba zarzuela, canciones napolitanas y  hacía teatro musical. Terminó en cuarto lugar.

Esto le trajo un contrato con la radio nacional TGW  para cantar en vivo en el estudio, también las caravanas artísticas que recorrían pueblos y departamentos con presentaciones culturales. Tenía unos 22 o 23 años.

Crecer en un hogar rodeado de música, Edwin Moreno incursionó en la canción romántica desde sus años estudiantiles y llegó a presentarse en canales de televisión, certámenes y festividades departamentales; incluso fue invitado por el Consulado de Guatemala en Florida para exponer su talento musical. (Foto cortesía Edwin Moreno)
Crecer en un hogar rodeado de música, Edwin Moreno incursionó en la canción romántica desde sus años estudiantiles y llegó a presentarse en canales de televisión, certámenes y festividades departamentales; incluso fue invitado por el Consulado de Guatemala en Florida para exponer su talento musical. (Foto cortesía Edwin Moreno)

“Los niños piden comida, techo”

La vida familiar, sin embargo, fue cambiando sus prioridades. Moreno viajó a Miami para cantar en actividades del consulado de Guatemala y tomó una decisión que marcaría el resto de su vida. “Se me prendió el foco y dije: ‘no me quedo, ya no me regreso a Guatemala’”.

Después se trasladó a Los Ángeles pensando que allí comenzaría su carrera artística. Pero la realidad fue otra. “Los niños piden comida, techo y pues no me quedó otra más que pues fajarme, dedicarme a trabajar”.

Era finales de los años ochenta y principios de los noventa. La vida artística para un hispano, recuerda, era “Muy difícil, muy difícil. No había  espacios, solo con la comunidad, pero la comunidad en esa época no era tan fuerte como ahora”.  Así que empezó a trabajar en un hospital. “Era enfermero, eran largas jornadas, pero daba para comer”. Tuvo que aprender inglés y continuar preparándose en cuidados médicos. 

“Los hijos se vuelven los profesores de uno”, dice sobre sus primeros años en Estados Unidos, cuando sus hijos le ayudaron a familiarizarse con el idioma. 

Male singer on a stage with arms outstretched, wearing a black suit and red cummerbund, microphone in front, pink/purple backdrop with large letters.”] ,
Edwin Moreno quedó en cuarto lugar del certamen nacional en el cual se seleccionó al representante del país en el Festival Internacional de la Canción OTI, 1986.

Así se convirtió en companion health caregiver

Estuvo un año en el hospital. Se salió porque descubrió que ganaba más como auxiliar personal de salud, a cargo de pacientes en casa. “El hospital fue mi universidad. Aprendí muchísimo, el trato, la disciplina, a atender con dedicación. ”.  Actualmente se define como un companion caregiver, una persona dedicada a acompañar y asistir a personas que necesitan cuidados, incluso durante viajes. (De hecho al momento de la entrevista está en Inglaterra)

“Me gusta lo que hago y pues ese ha sido y es mi trabajo por casi 40 años”. Durante un tiempo también trabajó como handyman y posteriormente como administrador de apartamentos del gobierno.  Pero regresó al cuidado personal.  El sacrificio es que no existen horarios convencionales.

“Yo tengo que trabajar si es Navidad o si es el Thanksgiving o el día de las fiestas patrias, lo que sea”. Incluso ahora, cuando recibe invitaciones para participar en actividades de la comunidad guatemalteca, el trabajo determina hasta dónde puede quedarse. “Yo voy, pero a cierta hora yo no me puedo quedar. Tengo que irme a trabajar”. El próximo 28 de agosto, por trabajo, no podrá recibir personalmente el premio en la Semana del Guatemalteco, pero lo valora, aprecia y agradece.

"La música no tiene fronteras, ni físicas ni temporales. Por eso me gusta conectar con el sentimiento del público, cuando pide canciones y baladas de otras épocas que les hacen volver a vivir esos tiempos. Y eso incluye a los pacientes que me piden temas, incluso en inglés. A veces terminamos cantando juntos. Allí se conecta la profesión de asistente de cuidado en salud y la vocación de cantante".

Cuando el cuidador también canta

Dos ocupaciones que podrían parecer más alejadas terminaron encontrándose: En los hospitales Moreno cantaba a algunos de sus pacientes y él amplió su repertorio. “Ahí comencé a cantar música en inglés porque la mayoría puros de acá, puros estadounidenses”.

“Sí, he tenido pacientes que saben que canto y pacientes que les gusta que cante con ellos y cantemos”.Con pacientes estadounidenses puede interpretar canciones de Tom Jones, Elvis Presley o temas de los años cincuenta. Con la comunidad guatemalteca regresa a las baladas que marcaron su juventud.

Moreno se define como baladista. Su gusto por los cantantes españoles viene, en parte, de aquella influencia familiar que recibió desde niño. “A mí siempre me gustó la balada y mis preferencias y dentro de mis preferencias fueron los cantantes españoles”. Entre sus referentes menciona a Rafael, Bertín Osborne y Miguel Gallardo.

Para Moreno, una canción tiene valor porque puede devolver a alguien a un momento de su vida. “Yo sé que por alguna razón les ha de gustar: memoria de cuando eran jóvenes o un noviazgo o qué sé yo, le gustaba al padre o a alguien”. Por eso observa al público antes de elegir el repertorio. “Dependiendo como yo veo el público, así es lo que yo canto”. Cuando canta para la comunidad guatemalteca, Moreno dice que la mayor recompensa no está necesariamente en el dinero. “Es una convivencia totalmente bonita”.

En ocasiones coordina previamente sus horarios para no tener que abandonar una presentación con prisa “Termino de cantar, me da tiempo a despedirme y me voy. Llego a mi trabajo en salud como que si nada pasó y yo sigo trabajando”.

“Por lo menos quiero dejar algo en Guatemala”

Moreno está ahora en proceso de retiro. Su gran sueño es regresar a vivir a Guatemala, o al menos poder volver con más frecuencia. “Si puedo regresar yo a mi Guatemala, regresar a mi Guatemala, quedarme ahí, el día que me toque quedarme, quedarme de una vez para siempre”.

También quiere volver a encontrarse con compañeros de aquella época, si aún están.  “Muchos de mis compañeros desafortunadamente ya comenzaron a caminar”. Y él mismo se reconoce dentro de ese camino.

“Yo estoy dentro de ese camino”. Su intención es llevar consigo el material musical que conserva y volver a tocar algunas puertas en Guatemala. No necesariamente para buscar trabajo. Lo que quiere es que su música vuelva a sonar.

Reconoce que la industria cambió y que las nuevas generaciones tienen otros ritmos y otras plataformas. También sabe que los artistas de su generación tienen cada vez menos espacio. “Nosotros los baladistas ya estamos comenzando a ser obsoletos”, dice.

Después de casi cinco décadas desde aquella primera presentación profesional en Guatemala, Edwin Moreno no ha vivido de la música. Ha vivido del trabajo, del cuidado y del servicio. Pero nunca dejó de cantar. Y en algún punto las dos partes de su vida terminaron encontrándose. Cambió de escenario, de público y de propósito, pero sigue siendo la melodía diaria de su existencia.

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Gustavo Montenegro Director Editorial, SoyMigrante.com REVISTA
Periodista, escritor, contador de historias. Nació en Guatemala, 1971. Egresado de la Carrera de Comunicación Universidad Rafael Landívar. Fue docente universitario y ha trabajado en varios medios de comunicación, entre ellos Prensa Libre, entre 1996 y 2022. Actualmente dirige SoyMigrante.com/revista
Periodista, escritor, contador de historias. Nació en Guatemala, 1971. Egresado de la Carrera de Comunicación Universidad Rafael Landívar. Fue docente universitario y ha trabajado en varios medios de comunicación, entre ellos Prensa Libre, entre 1996 y…

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