Aun no pasa la indignación por la muerte del mexicano Lorenzo Salgado, en Texas, cuando en el estado de Maine, agentes de ICE disparan y matan a colombiano con permiso de trabajo, alegando que este habría intentado "embestirlos".
Un migrante colombiano de 26 años murió este lunes tras recibir disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) durante un operativo migratorio en la ciudad de Biddeford, estado de Maine. El caso ha provocado protestas, exigencias de una investigación independiente y un renovado debate sobre el uso de la fuerza por parte de las autoridades migratorias.
De acuerdo con la versión preliminar de las autoridades, el agente abrió fuego luego de que el conductor presuntamente intentara embestir con su vehículo a los oficiales durante una operación de arresto. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostiene que el agente actuó en defensa propia.
Sin embargo, testigos presenciales ofrecen una versión distinta de lo ocurrido. Uno de ellos relató a Reuters que el joven ya presentaba lesiones visibles cuando fue sacado del vehículo y parecía suplicar antes de ser inmovilizado en el suelo. El testigo aseguró que incluso uno de los agentes parecía afectado emocionalmente tras el incidente.
No era el objetivo principal del operativo
Medios estadounidenses informaron que posteriormente funcionarios federales reconocieron que el colombiano no era el objetivo inicial de la operación migratoria, aunque el operativo derivó en un enfrentamiento que terminó con su muerte.
Organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes indicaron que el fallecido contaba con autorización para trabajar legalmente en Estados Unidos y tenía un número de Seguro Social, por lo que era un miembro activo de la comunidad donde residía.
Un argumento repetido en otras muertes
La explicación de que un conductor intentó embestir a agentes federales antes de que estos abrieran fuego no es nueva. En varios operativos recientes, el Departamento de Seguridad Nacional ha sostenido que los agentes dispararon en defensa propia al considerar que existía un peligro inminente.
Uno de los casos más conocidos ocurrió en enero de este año en Minneapolis, Minnesota, cuando agentes del ICE mataron a la ciudadana estadounidense Renée Good. En esa ocasión, el gobierno aseguró que la mujer había intentado atropellar a un agente con su vehículo. No obstante, esa versión fue cuestionada posteriormente por videos difundidos en redes sociales, testimonios de testigos y autoridades locales, que solicitaron una investigación independiente para esclarecer los hechos.
Un patrón similar surgió días después en Houston, Texas, tras la muerte del empresario mexicano Lorenzo Salgado Araujo. Aunque el gobierno sostuvo que el conductor representaba una amenaza para los agentes, familiares y testigos ofrecieron una versión diferente y señalaron que el uso de la fuerza fue desproporcionado.
La muerte del migrante colombiano vuelve a colocar bajo escrutinio el protocolo del ICE para el uso de fuerza letal y la necesidad de contar con evidencia objetiva, especialmente porque los agentes involucrados en el operativo de Maine no portaban cámaras corporales.
Exigen transparencia
El senador independiente por Maine, Angus King, pidió una investigación “completa y transparente” para esclarecer exactamente qué ocurrió durante el operativo.
Una de las principales preocupaciones es que los agentes involucrados no portaban cámaras corporales, por lo que no existe un registro oficial en video del momento en que ocurrió el tiroteo.
Horas después del incidente, alrededor de 200 personas se manifestaron en Biddeford para exigir justicia y mayor rendición de cuentas por parte del ICE.
Diversas organizaciones comunitarias calificaron la muerte como “devastadora” y reclamaron una revisión de las tácticas utilizadas durante los operativos migratorios.
Segundo migrante abatido por el ICE en menos de una semana
La muerte del colombiano ocurrió apenas seis días después de que otro agente del ICE matara al ciudadano mexicano Lorenzo Salgado Araujo durante un operativo en Houston, Texas.
Con este nuevo caso, al menos dos migrantes han muerto por disparos de agentes del ICE en menos de una semana, en episodios en los que las autoridades federales han justificado el uso de la fuerza alegando que los conductores intentaron embestir a los oficiales. En ambos casos, sin embargo, familiares, abogados y testigos han cuestionado la versión oficial y han solicitado investigaciones independientes.
Hasta el momento, las autoridades federales mantienen abierta la investigación y el agente que disparó fue colocado en licencia administrativa mientras concluyen las pesquisas.













