Tras leve caída en agosto, el envío de remesas migrantes recupera fuerza durante septiembre 2026: migrantes envían US$2,240.8 millones durante el mes patrio de Guatemala y superan todo lo enviado durante el año 2023.
Los migrantes guatemaltecos acaban de cruzar, de nuevo, una marca que dice mucho más que una cifra económica. Entre enero y septiembre de 2026, los guatemaltecos que viven en el extranjero, principalmente en Estados Unidos enviaron al país US$20,015.7 millones en remesas familiares, según los datos del Banco de Guatemala.
El monto ya supera los US$19,804 millones que ingresaron durante todo 2023 y confirma la dimensión que ha alcanzado el esfuerzo económico de la comunidad guatemalteca en el exterior. Frente a los primeros nueve meses de 2025, cuando habían ingresado aproximadamente US$18,968.4 millones, el aumento es de unos US$1,047 millones, equivalente a 5.5%.
Pero detrás de esos millones hay una realidad humana que no debería perderse entre las cifras: trabajadores que ahorran, familias que hacen sacrificios y migrantes que, desde miles de kilómetros de distancia, continúan enviando parte de sus ingresos para sostener a quienes dejaron en Guatemala.
Remesas en cada mes de SEPTIEMBRE de 2017 a 2026
Septiembre recupera fuerza frente al año pasado
El comportamiento mensual muestra algunos cambios, pero no una pérdida de la capacidad de envío.
Julio había marcado uno de los registros mensuales más altos, con US$2,468.6 millones. En agosto el flujo descendió a US$2,327.7 millones, una reducción frente a julio y también una leve disminución respecto de agosto de 2025.
Septiembre registró US$2,240.8 millones. Aunque fue inferior al monto de agosto, el dato importante está en la comparación interanual: septiembre de 2026 recibió aproximadamente 6.4% más remesas que septiembre de 2025, cuando habían ingresado US$2,106.7 millones.
Es decir, el comportamiento no muestra una caída sostenida. Después del retroceso interanual de agosto, septiembre volvió a colocarse por encima del mismo mes del año anterior y contribuyó a que el acumulado del año superara los US$20 mil millones.
La cifra confirma además que el flujo de remesas continúa en niveles históricamente elevados, aunque el ritmo de crecimiento es menor que el observado durante los años de mayor expansión.
Envío de remesas a Guatemala
TOTAL ENERO A SEPTIEMBRE DE 2017 a 2026
Más que dólares, una expresión de responsabilidad familiar
Las remesas suelen analizarse como una variable macroeconómica: entrada de divisas, consumo, crecimiento económico o estabilidad cambiaria. Pero existe otra manera de leer los US$20 mil millones.
Son también el resultado acumulado de millones de decisiones personales.
Un trabajador que envía dinero para que sus hijos continúen estudiando. Una madre o un padre que paga la alimentación de sus familiares. Alguien que manda recursos para terminar una casa, comprar materiales para un pequeño negocio, pagar una consulta médica o enfrentar una emergencia.
La remesa representa, en muchos casos, una obligación familiar asumida desde miles de kilómetros de distancia. Por eso, cuando un guatemalteco en Estados Unidos decide enviar una parte de lo que gana, no está simplemente trasladando dinero entre dos países. Está trasladando capacidad de compra, tranquilidad y, muchas veces, oportunidades para su familia.
Ese esfuerzo adquiere mayor significado en un contexto migratorio marcado por incertidumbre, deportaciones y dificultades para numerosos trabajadores inmigrantes. Que los envíos continúen creciendo habla también de la resiliencia económica de los migrantes guatemaltecos, quienes mantienen su compromiso con sus familias aun cuando sus propias condiciones pueden ser más difíciles.
¿En qué se utilizan las remesas?
El dinero que llega como remesa no pertenece al Estado. Son recursos privados que reciben directamente los hogares y que posteriormente se incorporan a la economía mediante las decisiones de cada familia.
Una encuesta de la Organización Internacional para las Migraciones ha permitido dimensionar los principales destinos de estos recursos:
- 43.8% se destina al consumo, principalmente para cubrir necesidades del hogar.
- 29.3% corresponde a inversión y ahorro.
- 14.6% se dirige al consumo intermedio, como compra de mercadería, materia prima, equipos, alquileres o salarios relacionados con pequeños negocios.
- 12.3% se destina a inversión social, principalmente salud y educación.
Dentro del consumo destacan los alimentos, con 17.5%; la vivienda, con 9.4%; y el transporte, con 4.8%. En inversión y ahorro sobresalen la construcción de vivienda, con 12.1%; el ahorro, con 7.2%; y la compra de vivienda, con 4.3%.
En otras palabras, una parte importante de los dólares enviados desde el extranjero termina convertida en comida en la mesa, techo, transporte, educación, atención médica, materiales de construcción o capital para un pequeño negocio.

Las remesas que contribuyen a mantener en movimiento a Guatemala
Cuando una familia utiliza una remesa para comprar alimentos, esos recursos llegan al comercio. Cuando paga materiales para construir o reparar una vivienda, generan actividad en ferreterías, transporte y construcción. Cuando financia un pequeño negocio, pueden convertirse en mercancías, equipo, alquileres y eventualmente empleos.
Cuando una remesa paga una consulta médica o la educación de un hijo, permite atender necesidades que de otra manera podrían quedar postergadas. Ese efecto acumulado explica por qué el crecimiento de las remesas tiene consecuencias mucho más amplias que las que muestra una cifra de ingreso de divisas.


















