Rafael Álvarez Ovalle (1858-1946) ganó un certamen de 1887 para proponer la música de un himno patrio. En 1896 hubo otra convocatoria y participó con la misma partitura, que sigue sonando y expresando amor a Guatemala. Por eso su día de nacimiento es el Día del Himno Nacional.
Desde 1984 el Ministerio de Educación institiyó el 24 de octubre de cada año como Día del Himno Nacional de Guatemala, una fecha vinculada al nacimiento de Rafael Álvarez Ovalle (1858-1946), el músico originario de San Juan Comalapa, Chimaltenango, autor de la melodía del canto patrio, cuya historia de talento musical precoz, dedicado maestro (que dominó piano, flauta, guitarra, pícolo y violín) y director de banda marcial es inspiradora.
La noche del 14 de marzo de 1897, el Teatro Colón de la Ciudad de Guatemala fue escenario de un momento trascendental: se entonó por primera vez el actual Himno Nacional de Guatemala, con la letra del poeta cubano José Joaquín Palma y la música de Rafael Álvarez Ovalle, quien participó con una composición que creó casi una década antes. En efecto, la música del Himno había sido premiada en un concurso de 1887 y que volvió a deslumbrar nueve años después. Y esta es la historia del maestro Rafael Álvarez Ovalle.

Talento de San Juan Comalapa
Rafael Álvarez Ovalle nació el 24 de octubre de 1858 en San Juan Comalapa, Chimaltenango. Sus padres fueron Rosendo Álvarez e Ildefonsa Ovalle. Su inclinación musical comenzó con el ejemplo de su padre, maestro de música.
La familia se trasladó a Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla, donde don Rosendo Álvarez continuó con esa labor, pero falleció cuando Rafael apenas tenía 16 años. Asumió la dirección de la escuela de música de Santa Lucía Cotzumalguapa.
En 1879 se trasladó a la Ciudad de Guatemala, donde ingresó en la Escuela de Sustitutos de la Banda Nacional (actualmente Escuela de Música Militar) con apoyo del gobierno de Justo Rufino Barrios. Allí estudió bajo la dirección del maestro Pedro Vissoni y avanzó en el dominio de instrumentos como la flauta y el pícolo.
Después se incorporó a la Banda Marcial, dirigida por el músico alemán Emilio Dressner, quien trajo varias innovaciones al país. Esta mezcla de aprendizajes contribuyó a fortalecer los conocimientos de interpretación, armonía e instrumentación del joven Rafael Álvarez Ovalle.

La composición que ganó dos concursos
Uno de los episodios menos conocidos de su trayectoria es que la música que terminaría identificándose con el actual Himno Nacional de Guatemala no nació con el concurso oficial de 1896. Álvarez Ovalle ya había presentado y ganado con esa misma melodía en un certamen anterior.
En 1887, cuando tenía 28 años, participó en una convocatoria para seleccionar la músicade un canto patrio. El jurado eligió su partitura, pero entre inestabilidades políticas nunca se oficializó el uso de aquel himno, cuya letra fue de Ramón Pereira.
En 1896, en el gobierno de José María Reyna Barrios, se convocó un nuevo certamen para escoger la composición definitiva del Himno Nacional. Álvarez Ovalle volvió a presentar su partitura, esta vez para acompañar la letra del poeta cubano José Joaquín Palma, quien residía en Guatemala y que participó como “Anónimo” pues era parte del jurado.
La composición musical de Álvarez Ovalle volvió a resultar ganadora. Esta vez sí se oficializó mediante acuerdo gubernativo del 19 de febrero de 1897. El dato permite comprender mejor la trayectoria del compositor: cuando su música ganó el concurso definitivo en 1896, tenía 37 años. Lo curioso es que suele presentarse en libros de texto su retrato de ancianidad, posiblemente porque años después fue homenajeado.

Mucho más que el autor de una melodía
Pero Álvarez Ovalle no solo compuso la música del Himno. Su producción incluyó valses, marchas, sones, piezas religiosas y otras composiciones destinadas a distintos conjuntos musicales.
También mantuvo una labor constante como educador y promotor de la música. Enseñó en diferentes instituciones y organizó agrupaciones, entre ellas estudiantinas como La Broma y La Tuna. Impulsó iniciativas musicales vinculadas con centros educativos, incluida la formación de una orquesta femenina en el Instituto Normal Central para Señoritas Belén.

El homenaje y sus últimos años
El reconocimiento público a su trabajo llegó de manera destacada el 15 de septiembre de 1911, cuando se le rindió un homenaje en el Teatro Colón de la Ciudad de Guatemala. En aquella ceremonia recibió una corona de laurel, una presea de oro y diplomas conmemorativos.
Para entonces, su composición ya formaba parte de la vida pública del país. Y lo sigue siendo. Rafael Álvarez Ovalle murió en la Ciudad de Guatemala el 26 de diciembre de 1946, a los 88 años.
Por eso, el Día del Himno Nacional de Guatemala también es una oportunidad para recordar la vida de su compositor: un músico formado desde niño, maestro desde la adolescencia y creador cuya melodía sobrevivió a un primer concurso sin reconocimiento oficial para convertirse, años después, en parte de la identidad nacional.

















