La política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump durante su segundo mandato también está alcanzando a un grupo que durante años había recibido un trato diferenciado: los inmigrantes que sirvieron o sirven en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
Organizaciones de veteranos denuncian que ICE ha dejado de considerar el servicio militar como un factor atenuante al momento de realizar arrestos o iniciar procesos de deportación, lo que ha generado preocupación entre miles de familias militares: es decir, los agentes federales detienen a veteranos que aún no tienen una residencia legal a pesar de haber servido al país y no tener antecedentes criminales.
Hasta hace pocos años, el historial de servicio en el Ejército estadounidense solía influir para reducir o frenar acciones migratorias. Sin embargo, defensores de los veteranos aseguran que ese criterio prácticamente ha desaparecido. “Había una guía previa de ICE que trataba el servicio militar como un factor significativo para decidir si se emprendía una acción migratoria. Eso ya no significa nada”, afirmó Shawn VanDiver, veterano de la Marina estadounidense y activista por los derechos de exmilitares.
Si un exmilitar tiene una orden de deportación, es poco lo que puede influir su servicio en evitar el cumplimiento de tal mandato.
Un beneficio que no llega automáticamente
La legislación estadounidense permite que muchos militares originarios de otro país soliciten la ciudadanía después de cumplir determinados requisitos de servicio. Asimismo, los cónyuges de integrantes de las Fuerzas Armadas pueden acceder a procesos acelerados de naturalización, incluso si se encuentran fuera del país. Sin embargo, estos beneficios no son automáticos y requieren que cada persona complete los trámites correspondientes.
Según VanDiver, numerosos veteranos suponen erróneamente que al enlistarse adquirieron automáticamente la ciudadanía estadounidense. Otros nunca recibieron la orientación necesaria para completar el proceso.
“Algunos veteranos creen equivocadamente que el simple hecho de haberse enlistado los convirtió en ciudadanos, mientras que muchos enfrentaron fallas administrativas o nunca recibieron ayuda para completar el proceso”, explicó. Como consecuencia, algunos exmilitares, soldados en servicio activo y sus familiares enfrentan ahora la posibilidad de ser detenidos o deportados por no haber regularizado su situación migratoria.
Miles de veteranos nacieron fuera de EE. UU.
El Migration Policy Institute estima que en 2022 vivían en Estados Unidos aproximadamente 731 mil veteranos nacidos en el extranjero. De ellos, alrededor de 117 mil no eran ciudadanos estadounidenses naturalizados.
La abogada Margaret Stock, teniente coronel retirada del Ejército y especialista en derecho migratorio, considera que el problema va mucho más allá de los veteranos. Según explicó, muchos reclutadores continúan presentando el servicio militar como una vía para obtener beneficios migratorios para los propios soldados o sus familias, aunque en la práctica esos beneficios hoy resultan mucho más difíciles de conseguir.
“El Ejército sigue ofreciendo la promesa de beneficios migratorios como parte del reclutamiento, pero en este momento es una promesa falsa”, sostuvo Stock. A su juicio, algunos aspirantes reciben el mensaje de que podrán regularizar a sus padres, cónyuges o familiares gracias al servicio militar, algo que actualmente no siempre ocurre. El susto llega cuando se emite una orden de deportación.
El Gobierno mantiene su postura
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) declaró que tanto el organismo como ICE reconocen la contribución de quienes han servido en las Fuerzas Armadas estadounidenses, pero subrayó que el servicio militar por sí solo no otorga un estatus migratorio legal ni exime del cumplimiento de las leyes migratorias.
Mientras tanto, organizaciones como Combined Arms, con sede en Houston, continúan apoyando a antiguos intérpretes afganos e iraquíes mediante programas de visas especiales y asistencia comunitaria. Su director ejecutivo, Mike Hutchings, aseguró que “a medida que muchas de estas familias enfrentan una incertidumbre creciente, nuestro compromiso no cambia”. Solo durante 2025 la organización brindó apoyo a 572 beneficiarios de Visas Especiales para Inmigrantes (SIV) y aliados de guerra.
Para los defensores de los veteranos, el endurecimiento migratorio representa una contradicción histórica. Stock recordó que la propia Declaración de Independencia de Estados Unidos denunciaba hace 250 años las restricciones impuestas por la Corona británica a la inmigración y la naturalización. “Parece que, 250 años después, hemos vuelto a una situación similar”, concluyó.
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