La invitación es a tener una alimentación adecuada en combinación con actividad física. La chef guatemalteca dice: nutrición sana es "volver a lo que siempre nos ha sostenido".
Por Amalia Moreno-Damgaard, compartido en redes sociales
La chef guatemalteca Amalia Moreno-Damgaard, famosa por sus libros de cocina moderna y guatemalteca, radicada en Minesota, compartió a través de sus redes sociales su pirámide nutricional, en un gráfico amigable y sencillo de comprender.
Pero lo hace acompañar de un comentario en el cual expone que no se trata de una receta rígida, sino de sentido común y un retorno a la sabiduría popular. “La sabiduría de la abuela siempre gana”, expresa.
Simplicidad, sabor y actividad física
“Una nueva pirámide alimentaria está circulando. Entiendo la intención. Las herramientas visuales pueden ser útiles para algunas personas, pero también pueden malinterpretarse fácilmente cuando se presentan sin un contexto cultural, regional y de experiencia vivida.
Yo crecí comprando en mercados indígenas con mi abuela y mi madre, eligiendo cuidadosamente los ingredientes para nuestras comidas. No seguíamos una pirámide. Seguíamos la tradición y el conocimiento transmitido de generación en generación. Nuestros platillos se basaban en el sentido común sobre los alimentos integrales, la temporalidad, el equilibrio y el cuidado.
Este tipo de sabiduría materna y cultural aún existe en todo el mundo. En muchas culturas, la gente come bien no por diagramas, sino porque la comida está entretejida en el ritmo diario, el lugar y la tradición.
Una pirámide puede mostrar categorías, pero se pierde matices como los ingredientes locales, los métodos de cocción, las porciones, el acceso y la asequibilidad.
Los mensajes confusos de las dietas de moda —lo que hoy es malo y mañana es bueno—, sumados al marketing de alimentos poco saludables, han alejado a muchas personas de la cocina y de la tranquila seguridad que esta puede ofrecer.
La ciencia no ha cambiado en cuanto a lo que constituye una buena alimentación. La variedad, los alimentos integrales y el equilibrio siguen siendo fundamentales para la salud y el bienestar.
Por eso creé mi propia pirámide alimentaria ideal, arraigada en la simplicidad, el sabor, la actividad moderada y el ritmo cultural. No como una prescripción, sino como un recordatorio.
La cocina puede ser una distracción sana y muy necesaria, especialmente en tiempos difíciles. Cocinar de manera sencilla puede calmar el sistema nervioso, rendir el presupuesto, apoyar la vitalidad y devolver un sentido de ritmo a nuestros días.
La nutrición es volver a lo que siempre nos ha sostenido.
Significados
Proteínas magras:
Son fuentes de proteína que aportan los aminoácidos necesarios para el crecimiento, la reparación de tejidos y el funcionamiento del sistema inmunológico, con bajo contenido de grasas saturadas y colesterol. Incluyen alimentos como legumbres, pescado, pollo sin piel, huevos, lácteos bajos en grasa y algunas semillas. En una nutrición balanceada, las proteínas magras ayudan a mantener la masa muscular y la saciedad sin aumentar innecesariamente el riesgo cardiovascular.
Grasas saludables:
Son grasas que favorecen la salud del corazón, el cerebro y el sistema hormonal, principalmente las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. Se encuentran en alimentos como aguacate, frutos secos, semillas, aceite de oliva, pescados grasos y algunas plantas. En una nutrición balanceada, estas grasas apoyan la absorción de vitaminas liposolubles, reducen la inflamación y contribuyen al equilibrio metabólico cuando se consumen en cantidades adecuadas.
Actividad física moderada:
Se refiere a movimientos que elevan el ritmo cardíaco y la respiración sin llegar al agotamiento, permitiendo mantener una conversación mientras se realiza el esfuerzo. Se puede considerar actividad física moderada, por ejemplo:
Caminar a paso rápido (no paseo lento, sino con intención)
Bailar de forma continua
Andar en bicicleta en terreno plano o a ritmo tranquilo
Tareas domésticas activas como barrer, trapear, jardinería o cargar bolsas ligeras
Subir escaleras a ritmo constante
Nadar suavemente
Yoga dinámico o tai chi
Trabajo físico cotidiano que implique movimiento repetido y controlado
Todo esto en lapsos de entre 20 minutos hasta 50 minutos. Debe generar más bienestar que cansancio.













