Salud Emocional

Claves sobre Primeros Auxilios Psicológicos para ayudar a alguien agobiado por dolor, miedo o angustia

En momentos de crisis emocional por circunstancias familiares, económicas o algún suceso, como accidente, desastre o fallecimiento de un familiar, saber primeros auxilios emocionales puede ser de gran ayuda.

Hay momentos en los que alguien se rompe frente a nosotros y no sabemos qué hacer o cómo manejar la situación: tal agobio puede ser producto de la pérdida de un ser querido, un suceso traumático o algún problema económico.

Puede pasar en cualquier momento, pero de pronto alguien solo confía demasiado en nosotros y termina mostrándonos su dolor.  Es el momento en que se pueden necesitar los Primeros Auxilios Emocionales, no para resolver el problema de otro, ni para darle un tratamiento psicológico, simplemente para estabilizar y ayudar a tomar la adversidad con racionalidad y buscar alternativas.

Eventos externos como desastres, accidentes o pérdidas personales pueden llevar a situaciones emocionales que precisan de Primeros Auxilios Emocionales.
Eventos externos como desastres, accidentes o pérdidas personales pueden llevar a situaciones emocionales que precisan de Primeros Auxilios Emocionales.

¿Qué son los primeros auxilios psicológicos?

Son ese primer contacto emocional que se ofrece alguien que está atravesando una crisis como: ansiedad, tristeza profunda, miedo, confusión o incluso una experiencia traumática. No sustituyen la terapia ni se pretende mejorar la situación.

Porque no se trata de curar, es algo mucho más sencillo, solo acompañar y estabilizar a la persona. Son ese puente entre el momento de quiebre y la posibilidad de empezar a reconstruirse. A veces, lo único que evita que alguien se hunda más, es sentirse visto o validado en el sentimiento que está mostrando.

A diferencia de los botiquines para primeros auxilios físicos, los primeros auxilios emocionales se llevan en la mente y se ponen al servicio de los demás. A menudo, lo más importante es saber escuchar. Ilustración simbólica.
A diferencia de los botiquines para primeros auxilios físicos, los primeros auxilios emocionales se llevan en la mente y se ponen al servicio de los demás. A menudo, lo más importante es saber escuchar. Ilustración simbólica.

¿Qué tengo que decir?

No es obligación de nadie consolar a quien se siente mal. La presión de decir lo correcto puede hacer creer que se deben decir muchas cosas, pero no, porque para acompañar no es necesario hablar, no se necesita del discurso más largo y perfecto para tranquilizar a la persona. Un “no sé qué decir, pero estoy aquí contigo” puede ser más honesto que cualquier frase arreglada para sonar bonita.

Además el punto de estar con alguien no es precisamente decir lo más bonito, sino entender qué es lo que pasa por la mente de la otra persona.

Ahora que ya conoces qué son los primeros auxilios psicológicos te voy a dar 8 consejos para ayudar cuando alguien está pasando por un momento difícil.

1. Escuchar sin interrumpir

Escuchar parece bastante sencillo, pero en realidad es una de las formas más complejas de acompañar a alguien. En momentos de crisis es normal interrumpir de forma inconsciente y lo hacemos porque sentimos la necesidad de demostrar que estamos escuchando. 

Sin embargo, en ese momento, escuchar implica aguantarse las ganas de comentar algo, implica permitir que la otra persona se exprese a su ritmo y hace mucho más fácil que pueda ordenarse y tranquilizarse.

2. Comprender antes de intentar arreglar algo

El primer instinto siempre será querer ayudar, pero no hay que confundir ayudar con solucionar. No todo el dolor necesita una solución rápida, hay emociones que solo deben atravesadas y entendidas. Querer arreglarlo demasiado pronto puede hacer que la persona crea que su experiencia incomoda o no está bien sentirla, comprender por otro lado es quedarse un poco más y aceptar que acompañar no siempre requiere de un cambio inmediato.

3. Cuidado con lo que se comenta

Una de las formas más fáciles de herir a alguien es minimizar lo que siente. Comentarios como “no es para tanto” o “podría ser peor” pueden parecer inofensivos, pero transmiten el claro mensaje de exageración o invalidación. Validar no significa estar de acuerdo, ni hacer más grande todo, es reconocer que la emoción del otro tiene un por qué y eso cambiara completamente la experiencia de la persona. En medio del dolor sentirse comprendido reduce la ansiedad, la soledad y eso forma un alivio.

4. El silencio también cuida

Aunque a veces el silencio puede parecer incomodo, en estos casos es lo mejor que se puede hacer, así como escuchar, sentir mientras los demás hacen ruido solo causa más frustración. Por el contrario, hacerlo mientras nadie habla puede ayudar a ordenar las ideas, sentirse escuchado y mejorar la sensación de vulnerabilidad.

5. Cuidar las palabras que parecen correctas

Algunas frases que se utilizan y vienen de una buena intención pueden transmitir el mensaje equivocado y cuando alguien no está bien se malinterpreta todo con facilidad. En especial aquellas que intentan consolar con comparaciones.

6. Preguntar antes de aconsejar

Las personas no siempre quieren ser aconsejadas, puede ser útil pero no necesario para ayudar y por eso lo mejor es preguntar “¿puedo darte un consejo?” eso le da a la persona la potestad de decidir y si no lo quiere, simplemente no se le dará.

7. No convertir la conversación en algo personal

Lo peor que se puede hacer es dejar que la conversación cambie el rumbo a algo que no sea de quien está pasando un mal momento. Para todo hay una ocasión y si por una vez alguien quiere que le prestes al menos un poco de atención no lo hagas sobre ti, solo concéntrate motivar y escuchar.

8. Entender que no puedes con todo

Reconoce que también puedes necesitar ayuda, que no tienes que cargar con todo y si, pero a veces es importante dejar de ver a los demás y preguntarse ¿estoy bien? ¿Necesito ayuda?

En ocasiones nos enfocamos tanto en el bienestar de otros que se nos olvida el nuestro. Por eso te invitamos a buscar ayuda cuando lo necesites, no estás solo y no tienes que cargar con los problemas de todos.

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Mariángel Álvarez
Estudiante de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rafael Landívar.
Estudiante de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rafael Landívar.

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