Los independentistas convencieron Gabino Gaínza de apoyar la separación de España en 1821 al ofrecerle gobernar todo el territorio de la Capitanía General de Guatemala que entonces comprendía desde Chiapas hasta Costa Rica.
Gabino Gaínza y Fernández de Medrano nació el 20 de octubre de 1753, probablemente en Vizcaya o Pamplona, España. Militar de carrera y funcionario de la Corona española, se convirtió a los 67 años, en el primer gobernante de Guatemala. Ello pese a que gran parte de su vida había combatido precisamente a quienes buscaban separarse de España.
Cuando se firmó el Acta de Independencia, aquel 15 de septiembre de 1821, Guatemala todavía ni siquiera hablaba de presidentes sino de jefes políticos o jefes de Estado. Pero en el punto 8 quedó claro quién seguiría mandando: “Que el señor Jefe Político, Brigadier don Gavino Gaínza, continúe con el Gobierno Superior político y militar…”.
Primero de lado del rey
Porque Gaínza había pasado buena parte de su vida persiguiendo rebeldes independentistas y defendiendo al rey. Cuando llegó a Guatemala en marzo de 1821 para sustituir al enfermo Carlos Urrutia y Montoya, venía precisamente a sostener un territorio colonial que comenzaba a desmoronarse.
Al principio actuó como el militar realista que siempre había sido. Criticó a Agustín de Iturbide, quien declaró la Independencia de México. Pero las noticias que llegaban desde Nueva España (México) cambiaban el ambiente político cada semana. Los movimientos militares en países de Sudamérica avanzaban o ya se habían declarado independientes, como las Repúblicas de Mar del Plata, actual Argentina.
La separación de España se hacía al parecer cada vez más inevitable y muchos criollos -antes opuestos a la emancipación- comenzaron a verla como la mejor manera de conservar sus privilegios sin provocar una revolución.
Un cambio por conveniencia
Gaínza empezó entonces a cambiar también. Más tarde reconocería aquel momento con una frase que parecía resumir todo lo que estaba ocurriendo: “Resonó en la Nueva España la independencia, y los ecos se oyeron al momento en Guatemala”. Ya no parecía dispuesto a arriesgarse por España. Prefería observar, esperar y acomodarse a las circunstancias. Era descrito por historiadores como un hombre voluble, inseguro y a la vez práctico.
Cuando llegó el 15 de septiembre, Gaínza presidió la reunión donde se discutió la independencia. Había tensión y grupos presionando, cada quien por sus intereses. El propio Gaínza terminaría admitiéndolo después: “Mantenerse indiferentes era quedarse aislados”.
El corto gobierno de Gaínza
La independencia se proclamó y el antiguo Capitán General terminó jurándola también. Pero seguía mostrando dudas. Apenas dos días después aclaró públicamente que la independencia era “sólo para no depender del gobierno de la península”, y poco después comenzó a apoyar la anexión al Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide, el mismo al que antes criticó y ahora lo “invitaba” a unirse a su imperio.
Ante la resistencia de El Salvador a la anexión a México, concretada el 5 de enero de 1822, el imperio mexicano envió tropas para apoyar. Llegó general mexicano Vicente Filísola. A Gaínza se le ofreció un cargo en la corte de Iturbide, así que ante la agitación generalizada y las pugnas entre las provincias, el 21 junio entregó el mando a Filísola y se marchó a México. Allí su figura se apagó rápidamente. Solo gobernó 9 meses.
El imperio de Iturbide cayó, pues nadie quería otro monarca, sino una república constitucional. Con esta caída desapareció también su influencia política, y los relatos posteriores aseguran que terminó sus días en la pobreza. Murió en 1829.
Gabino Gaínza fue el último jefe colonial y el primer gobernante de Guatemala, que comenzaba así su historia independiente. Y quizá por eso sigue siendo una figura tan contradictoria: un hombre que parecía moverse siempre hacia donde soplaba el viento de la historia, pero quizá por temor o por ambición, se equivocó.
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