Festivo, creativo, expresivo y ancestral: el Baile de los Animalitos se escenifica en varios municipios del país, pero destaca la presentación en Cubulco y Rabinal, Baja Verapaz. Conoce más de esta expresión de la Cultura de Guatemala.
Entre la gran riqueza del repertorio dancístico tradicional de Guatemala, la Danza de los Animalitos ocupa un lugar especial. Se trata de una expresión que pertenece a la familia de las danzas cazadoras y de fauna, aquellas en las que los animales, el monte y el ser humano dialogan a través del movimiento, la música y el ritual, según explicó el antropólogo Carlos René García Escobar (1948-2018) en su Atlas Danzario de Guatemala.
Esta danza se practica principalmente en los departamentos de Baja Verapaz, Escuintla y Sacatepequez. Adopta distintos nombres según el lugar: Los Animalitos en Rabinal, San Miguel Chicaj y Cubulco. Le llaman danza El Venado en San Antonio Aguas Calientes, Baile del Tirador en Ciudad Vieja; o El Tauro en Siquinalá, Escuintla. Más allá del nombre, la esencia permanece: una puesta en escena donde animales del bosque son personificados para resolver tensiones simbólicas, expresar devoción al santo patrono y reafirmar la tradición comunitaria.
No se le debe confundir con otra, muy famosa: la danza del Venado, que tiene su propio relato.
Cosmovisión viva, integral y ancestral
Los personajes de la danza representan animales del entorno silvestre de Guatemala: venado, toro, danta, mapache, conejo, zorrillo, león, tigre, pizote, jabalí, mico, ardilla, entre otros. La selección varía según la región. En Sacatepéquez, por ejemplo, se incorporan además dos figuras singulares:
La Virgen, representada por una imagen de bulto o un estandarte, sostenido generalmente por una niña o una joven.
El Tirador, el único personaje humano, heredero simbólico del cazador ancestral. En Cubulco recibe el nombre de Santalazo y porta una máscara de rasgos españoles.
Esta convivencia entre animales, figuras humanas y símbolos religiosos da cuenta del sincretismo que atraviesa la danza: una mezcla de herencias indígenas, coloniales y devocionales que se ha mantenido viva por generaciones.
Historias sencillas, significados profundos
En Ciudad Vieja, por ejemplo, la historia gira en torno a la festividad del 8 de diciembre, dedicada a la Virgen de la Inmaculada Concepción. El Tirador se adentra en el bosque para invitar a los animales a participar en la celebración. Al principio, estos desconfían, creyendo que el humano intenta cazarlos. Tras aclararse el malentendido, todos avanzan juntos para saludar a la Virgen y rendirle pleitesía. En dicha ocasión y lugar se conjuga con otra danza famosa, la de los 24 Diablos.
En Baja Verapaz y Escuintla, los relatos se enfocan más en las tensiones entre animales fuertes y dóciles: el león que quiere coronarse rey, el toro que se opone, las amenazas de combate que nunca llegan a ejecutarse. El desenlace es siempre conciliador: las luchas se disuelven y la comunidad animal termina unida, rindiendo culto al santo o la santa patrona del lugar.
Música, trajes y movimiento
A diferencia de otras danzas tradicionales, los ejecutantes de la Danza de los Animalitos no utilizan trajes de morería. Cada danzante confecciona su vestuario en casa, usando telas de algodón estampado y colores que evocan al animal representado.
Las máscaras, por lo general modernas, pueden encargarse a mascareros de Antigua Guatemala o elaborarse con técnicas de papel maché; suelen llevar sombreros brillantes y estilizados, y en el caso del león, una corona.
La marimba acompaña el baile, a veces con ensambles de guitarra, guitarrón y concertina. Los danzantes marcan el ritmo con chinchines elaborados con frutos secos de morro, sobre todo en Baja Verapaz.
Coreografía y orden ritual
La danza sigue posiciones coreográficas permanentes, cuidadosamente organizadas. El orden de los animales no es casual: responde a una lógica tradicional que evita la incorporación de personajes ajenos al mundo fáunico, para no confundir esta danza con otras expresiones como el baile del Convite.
En la escena inicial, los animales se disponen en filas frente a la imagen sagrada y los músicos. El león suele abrir la secuencia: sale al centro, gira en sentido contrario a las agujas del reloj, saluda a la imagen con una inclinación y vuelve a su lugar enlazando al siguiente danzante. Así, uno a uno, los animales repiten el ciclo hasta que finalmente participa el Tirador, cerrando la escena.
La Danza de los Animalitos es un buen punto de inicio para que los niños se integren a la tradicion
Una tradición en movimiento
Aunque no se conoce con certeza la fecha exacta de su origen, se estima que la Danza de los Animalitos comenzó a configurarse durante el siglo XIX. Desde entonces, ha sobrevivido gracias a la transmisión comunitaria, a la adaptación cuidadosa y al compromiso de quienes la ejecutan año con año. En Rabinal, Baja Verapaz es donde tiene una de sus manifestaciones más alegres y festivas.
Más que un baile, esta danza es una memoria viva del bosque, una representación simbólica del equilibrio —a veces tenso, a veces armónico— entre humanos, animales y lo sagrado. Cada paso, cada máscara y cada son reafirma que la tradición no es una pieza de museo, sino un cuerpo que sigue danzando en las plazas de Guatemala.
Quizá también te podrían gustar estos temas













