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Familia mam guatemalteca huyó buscando asilo por la violencia, pero fue deportada

Una repentina llamada para presentarse ante juez migratorio, hace casi un año, fue el inicio de un duro camino de retorno al lugar de donde padre, madre e hija huyeron.

En 2021, Fabiana A. y su esposo Armando migraron desde Santiago Chimaltenango, Huehuetenango, para salvar sus vidas. Armando había sobrevivido a un ataque armado durante un intento de robo años atrás. Pero su agresor reapareció y volvió a amenazarlos. Como familia indígena maya-mam, no confiaban en que las autoridades guatemaltecas les ofrecieran protección. Migrar para solicitar asilo fue, para ellos, la única salida, cuenta un detallado reporte de El Tímpano, medio al servicio de la comunidad migrante y maya mam en Oakland, escrito por Ericka Hallerstein.

Tras un trayecto marcado por la precariedad y el miedo, llegaron a Estados Unidos y solicitaron asilo. Se establecieron en Oakland, California, donde encontraron una comunidad de hablantes de idioma maya mam y una red de apoyo que les permitió reconstruir su vida. Marta, su hija de siete años, se integró rápidamente a la escuela; Fabiana comenzó a aprender inglés y Armando consiguió trabajo en la construcción. Durante un tiempo, la familia sintió que, por fin, estaba a salvo.

Armando, Fabiana y su hija Marta fueron deportados a Guatemala y desde Huehuetenango in tentan proseguir el trámite de solicitud de asilo por ser víctimas de violencia. Sin embargo, su vida tuvo una ruptura tras la deportacion, en febrero de 2025. (Ilustración generada por IA)
Armando, Fabiana y su hija Marta fueron deportados a Guatemala y desde Huehuetenango in tentan proseguir el trámite de solicitud de asilo por ser víctimas de violencia. Sin embargo, su vida tuvo una ruptura tras la deportacion, en febrero de 2025. (Ilustración generada por IA)

Denegatoria que los llevó a la deportación

En abril de 2024, un juez con una tasa de 60% de denegatoriasnegó su solicitud de asilo. Aunque apelaron y su equipo legal preparaba una solicitud de visa U —dirigida a víctimas de delitos que colaboran con las autoridades—, el 25 de febrero de 2025 recibieron una llamada inesperada de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Debían presentarse, padre, madre e hija, ese mismo día en una oficina de San Francisco.

La llamada desató la alarma. Fabiana recogió a su hija de la escuela y, en el camino, habló con su madre en Guatemala, quien le advirtió que no acudiera a la cita. Aun así, confiaron en que su proceso legal seguía abierto y que sus abogados los acompañarían. Pero la resolución del juez fue negativa. Dos días después, la advertencia se cumplió: la familia fue deportada.

La historia, publicada por la revista El Tímpano en diciembre de 2025 y escrita por la periodista Erica Hellerstein, expone cómo las familias indígenas quedan fuera de los registros oficiales de deportación. 

También señala que ni Estados Unidos ni Guatemala recopilan datos que identifiquen a los deportados por pertenencia indígena o lengua materna, lo que invisibiliza el impacto real de las políticas migratorias en comunidades como la maya-mam, provenientes de áreas de Estado debil, con pocos servicios y expuestos a inseguridad.

Captura de pantalla de la publicación del reportaje de El Tímpano, que brinda detalles sobre la historia de la familia maya mam deportada sino tambien de las difíciles condiciones de los retornados en Guatemala, sin mayor atención por parte del Estado.
Captura de pantalla de la publicación del reportaje de El Tímpano, que brinda detalles sobre la historia de la familia maya mam deportada sino tambien de las difíciles condiciones de los retornados en Guatemala, sin mayor atención por parte del Estado.

Retornados sin apoyo del Estado

En la oficina del ICE, Fabiana no comprendía la conversación entre su abogado y el agente. Minutos después, la decisión fue definitiva: no habría suspensión de la deportación. “Fue lo más triste que he vivido”, recordaría. El 27 de febrero de 2025, la familia ya estaba de vuelta, deportada, en Guatemala. Ellos fueron parte de los más de 48 mil 405 guatemaltecos deportados desde Estados Unidos en 2025.

Pero el retorno no trajo apoyo ni protección del Estado. Al llegar a la base militar donde arriban los vuelos de deportación, un funcionario tomó su número de teléfono y les entregó una pequeña bolsa de víveres. Nadie volvió a contactarlos. 

El plan gubernamental de reintegración, llamado Retorno al Hogar, anunciado como una estrategia de “dignidad e inclusión”, nunca se materializó para ellos. Fabiana afirma que, desde su llegada, el Estado no ha vuelto a comunicarse con su familia.

Localización de Santiago Chimaltenango, municipio de Huehuetenango de donde son originarios Armando, Fabiana y Marta. Se encuentran allí apoyados por familiares para sobrevivir, pero temen volver a encontrarse con quienes les amenazaron en 2021, que fue la causa de su intento de pedir asilo en Estados Unidos.
Localización de Santiago Chimaltenango, municipio de Huehuetenango de donde son originarios Armando, Fabiana y Marta. Se encuentran allí apoyados por familiares para sobrevivir, pero temen volver a encontrarse con quienes les amenazaron en 2021, que fue la causa de su intento de pedir asilo en Estados Unidos.

Temor a la violencia persiste

De regreso en Santiago Chimaltenango, viven con miedo de reencontrarse con el hombre que atacó a Armando y dependen del apoyo de familiares para subsistir. Marta volvió a la escuela y destaca académicamente, pero su futuro es incierto. En Guatemala, solo una minoría de niñas indígenas logra continuar la educación secundaria. “Eso es lo que me preocupa ahora”, dice Fabiana. “¿Qué voy a hacer con Marta?”

El desamparo también se siente a la distancia. En Oakland, los hermanos de Fabiana regresaron al apartamento que compartían y lo encontraron intacto: la ropa, los juguetes de Marta y la comida que había quedado aquel día. Incapaces de convivir con esos recuerdos, terminaron abandonando el lugar.

La pequeña Marta sueña con ser abogada. Dice que quiere defender a los inmigrantes en Estados Unidos. Es una aspiración nacida del desarraigo y de una experiencia que no figura en las estadísticas oficiales, pero que, como documenta El Tímpano, revela el costo humano de las deportaciones forzadas y el vacío que enfrentan las familias indígenas al regresar a un país que sigue sin ofrecerles refugio.

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SoyMigrante.com REVISTA Editorial
Somos una plataforma que busca reconocer y dignificar a los migrantes guatemaltecos en los Estados Unidos. Producimos contenidos con el fin de contribuir a su desarrollo personal, familiar y comunitario.
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