Rigoberto vive en Salcajá en un taller de tejidos artesanales mayas, trabajo con el cual ha sacado adelante a sus hijos. No fue sencillo, ni inmediato, pero logró un sueño guatemalteco.

Rigoberto Marroquín, desde su juventud se ha considerado un viajero de la vida, después de intentar migrar, se enfocó a preocuparse menos y salir adelante, sus enseñanzas han dado frutos. Él y su familia son ejemplo de perseverancia.

Marroquín atleta desde joven logra varios triunfos – SoyMigrante.com – SoyMigrante.com
Un amante de la vida y admirador de a riqueza cultural, Rigoberto Marroquín cuenta su historia.

Aventura y logros para Marroquín 

Rigoberto Marroquín es originario del municipio de Salcajá, Quetzaltenango, con 13 años de edad empezó a practicar atletismo, deporte que le dio oportunidad de viajar y conocer parte del territorio guatemalteco y algunos estados de México. Despertó el interés por viajar a otros lugares. 

Las aventuras se fueron enriqueciendo con vivir el momento, no se preocupaban por donde pasar la noche, Uno de sus viajes a México observaron lo difícil que era para las personas intentar mitigar, el y sus amigos disfrutaban del viaje, mas nunca les llamó la intención de quedarse o intentar cruzar.

“Nosotros nos quedamos a dormir en los parques que visitamos, La cruz Roja nos ofrecía donde quedarnos, al darse cuenta que no teníamos intención de migrar, además vimos cómo las personas migrantes sufrían por todo lo que conlleva” agrega Rigoberto. Rigoberto fue adquiriendo medallas y trofeos tras las diversas participaciones en el atletismo.

 

La aventura más larga para Marroquín

Con 21 años de edad, Marroquín decide casarse con Floridalma, ambos amantes de la vida y las aventuras, una etapa muy importante donde los viajes se redujeron y las responsabilidades aumentaron.  

Uno de los sueños para los esposos era construir su vivienda, pero la situación económica era difícil, las opciones para adquirir una se agotaban, en esa época era común encontrar con facilidad a individuos que se dedicaban llevar grupos de personas a Estados Unidos conocidos como coyotes).

La confianza e ingenuidad eran características de Rigoberto y su esposa, ante la necesidad ambos decidieron invertir sus ahorros para llegar a Estados Unidos, antes de llevar a cabo este acto, son contactados por una persona que les prometió llevarlos de manera legal y reducirles el precio solo si juntaban una cierta cantidad de personas y accedieron dar un anticipo de 30 mil quetzales.

“Él nos convenció, aseguró que el anticipo era para la visa y que íbamos a viajar legalmente, pero el avión lo teníamos que tomar en México y reunir a más personas para que el precio redujera” dice Rigoberto.

 

Rigoberto Marroquín en una de sus visitas a México – SoyMigrante.com – SoyMigrante.com
Rigoberto Marroquín en una de sus visitas a México

Motivado e ilusionado de viajar con su esposa y su primer hijo, Rigoberto se dedicó a convencer y a buscar más personas que deseaban llegar a Estados Unidos, el grupo que reunió confió y también dio una cantidad de dinero a la persona responsable. Rigoberto se comprometió con las personas diciendo que era seguro y confiable. 

Afirmó devolver el dinero a quienes reunió en caso de ser engañados, pero aseguró que eso no iba a pasar. Los días transcurrieron y la incertidumbre aumentó en la familia, Rigoberto decide llamar al coyote, contestó y con firmeza aseguro: “Si ya estamos listos, el lunes nos vamos”.  La emoción y nostalgia invadía el hogar de la familia Marroquín, prepararon maletas.

Llegó el día, a primera hora listos para partir, pasan 15 minutos, media hora, una hora, es tarde, llaman al señor, contesta: si en un ratito pasamos, calma las ansias, y las horas empiezan a correr otra vez, después muchas llamadas, el teléfono suena apagado. El corazón palpita cada vez más, el silencio y el ambiente son abrumadores.

De esperar horas, pasan días y el viaje nunca se concretó, el señor desapareció con los ahorros de Marroquín y del grupo que reunió, en un abrir y cerrar de ojos se hizo acreedor de una deuda alta. Por palabra y valor tuvo que pagarle a cada persona que él reunió.

“El señor se llama: Noe Zacarias, fue malo, me quitó a mi y otras 20 personas más, todos nuestros ahorros, la idea era superarnos y construir nuestra casa, nos quedamos sin capital y sin nada, en la calle” con nostalgia dice Marroquín.

No hay que perder la esperanza

Después de gran pérdida económica la familia Marroquín emprende de nuevo un nuevo camino de lucha para pagar la deuda de las personas, además de recuperar su estabilidad económica. 

Rigoberto termino de pagar la deuda después de 7 a 8 años “Tuve más de tres trabajos, una en la fábrica de block, por las noches en la Cruz Roja y otra en la elaboración de textiles, entonces solo así podemos salir adelante y gracias a Dios ahora, ya estamos también y ya no hubo necesidad de ir a Estados Unidos” dice Rigoberto Marroquín.

El apoyo de amigos también fue importante, uno de ellos le brindó un monto económico para que Rigoberto pudiera volver a invertir en la elaboración de textiles. Durante estos años toda su familia se ha ido involucrando y cada uno se ha dedicado a varias áreas del deporte.

“Decidí quedarme por mis hijos, si yo me hubiera ido de migrante a Estados Unidos, la deuda seguiría y mis hijos no obtendrían muchos logros tanto en el deporte como profesionalmente.

La familia Marroquín se apoya y trabajan en el negocio familiar – SoyMigrante.com – SoyMigrante.com
La familia Marroquín se apoya y trabajan en el negocio familiar

Una historia inspiradora

Rigoberto Marroquín y su esposa tienen seis hijos, todos se han destacado. El mayor es médico, seguido de sus hijas que son profesionales y atletas destacadas, uno de ellos cuida el negocio familiar y el menor continúa estudiando.

“Motivo a quienes tienen intención de migrar que el pago de su viaje lo puedan invertir, acá en Guatemala se puede, primero es que tengamos a Jesús dentro de nuestro corazón y que disfrutemos de la vida” finaliza Rigoberto Marroquín.