Las niñas del grupo de danza folklórica del Guatemalan Center of New England proyectan la identidad multicultural guatemalteca en diversos escenarios, incluyendo el Festival Guatemala, con motivo de las fiestas patrias.
Niñas y señoritas de entre 4 y 17 años forman parte del grupo folklórico del Guatemalan Center of New England, una iniciativa que busca acercar las danzas, la indumentaria y diversas expresiones culturales de Guatemala a las nuevas generaciones de la comunidad migrante en Rhode Island y otros espacios del área de Nueva Inglaterra, Estados Unidos.
El grupo, impulsado inicialmente por Helen Morales y fortalecido desde hace dos años con la incorporación de Ligia Chacón, volverá a presentarse en el Festival Guatemala 2026, como ya lo ha hecho en ediciones anteriores. El proyecto cuenta con el decidido respaldo de Tiana Ochoa, directora del Guatemalan Center, recientemente reconocida dentro de las hispanas más influyentes de Rhode Island.
Símbolos de identidad de la Tierra del Quetzal
Helen explica que el Centro Guatemalteco impulsa este grupo como parte de una proyección cultural en el entorno estadounidense: “Necesitamos tener un propio grupo aquí en el estado de Nueva Inglaterra donde podamos compartir nuestra tradición, nuestra cultura en un entorno multicultural”, explica Helen. A menudo recibían invitaciones de escuelas y centros comunitarios para exponer la cultura guatemalteca. “El grupo presenta estampas y vestuario guatemalteco que sorprende a los compatriotas y también a personas de otras nacionalidades”, agrega.
El esfuerzo incluye ensayos constantes y el acompañamiento de las familias. “Es quizá lo más complicado, lograr hacer coincidir horarios, pues los desplazamientos a veces son largos”. Sin embargo, para Helen, una de las mayores recompensas llega cuando las niñas dejan atrás el cansancio de practicar repetidamente una coreografía y suben al escenario. “Verlas en el escenario haciendo los bailes con esa pasión que ellas demuestran es muy importante y más aún cuando el público aplaude emocionado”, afirma.
Una presentación realizada el año pasado en uno de los nuevos estadios de Rhode Island dejó una experiencia que las participantes todavía recuerdan. “Eran verdaderas estrellas brillando en la cancha, con música guatemalteca vibrando en el corazón”, cuenta Helen, quien asegura que después las niñas preguntaban si volverían a presentarse en un escenario abierto y concurrido. En efecto esto sucederá el próximo 13 de septiembre en el Festival Guatemala.
Aprendizaje de valores multiculturales
Para Ligia, el proyecto tiene un significado especial porque “permite trabajar desde pequeñas con hijas de familias guatemaltecas que están creciendo en Estados Unidos”. Tanto ella como Helen emigraron cuando ya tenían mayor edad y conservan un vínculo estrecho con Guatemala, pero ahora buscan que “las nuevas generaciones puedan construir ese vínculo desde la infancia”.
“El hecho de poder involucrar a niñas, como dice Helen, que desde pequeñitas poder seguir inculcando porque son hijos o hijas de padres guatemaltecos”, explica Ligia, es una oportunidad para que conozcan las tradiciones y símbolos de Guatemala.
La responsabilidad también involucra a los padres, señala. “Estas niñas nacieron aquí en una cultura americana pero tienen la oportunidad de mantener y manifestar sus raíces de identidad”, comenta. Por eso considera significativo que las familias confíen en el Centro Guatemalteco para apoyar ese proceso.
“Al que anda en la miel siempre algo dulce se le pega”, dice Ligia al referirse al efecto que pueden tener los ensayos, la música y la convivencia con otros niños. Para ella, contribuir a ese aprendizaje constituye “algo apasionante”, una actividad en la que ya lleva varios años pero que ahora con el apoyo del Guatemalan Center esperan llevar más alto y más lejos.
Guatemala en las danzas y la indumentaria
En distintas presentaciones han incorporado canciones y danzas que permiten conectar con las experiencias de los asistentes. Helen recuerda que, cuando interpretan la pieza Soy de Zacapa, se evoca la cultura del oriente guatemalteco, pero también van al Occidente con Ferrocarril de los Altos.
Para este Festival Guatemala 2026 preparan además una presentación relacionada con los barriletes. Ligia cuenta que lograron contactar en Chimaltenango a una persona que los confecciona en tela. “De allá los mandamos a traer, los elabora una persona allá a máquina, los hace en tela, nos envía”, explica. En Rhode Island terminan de prepararlos para incorporarlos a la presentación.
El vínculo permite que personas en Guatemala también participen en el proyecto. “Se le sigue dando como la oportunidad a las personas de allá de Guatemala de seguir trabajando, produciendo y a la vez de involucrarse de alguna manera con lo que el Centro Guatemalteco está haciendo”, destaca Ligia.
Dos zacapanecas detrás del proyecto
La coincidencia de origen también ha fortalecido el trabajo. Helen y Ligia son de Zacapa y ambas crecieron en familias vinculadas con la música. El padre de Helen perteneció a la Banda FM de Zacapa y tocaba las congas. Ella comenzó a participar en un grupo artístico desde los seis años y recorrió distintos lugares de Guatemala con presentaciones.
“La música siempre ha estado en mi casa”, recuerda. “Me ha gustado participar, me ha gustado traer esta, como le digo, esa cultura, enseñarle a mis hijas, por supuesto, porque mis hijas son enamoradas de Guatemala”.
Ligia también creció rodeada de música y canto. Varias de sus tías estuvieron vinculadas con esas actividades en Zacapa. Durante años asistió a los eventos del Centro Guatemalteco sin participar directamente, hasta que hace dos años preguntó cómo podía colaborar.
“Me encantaría poder hacer algo con niños”, recuerda que pensó entonces. Al conocer que Helen ya había impulsado el grupo, ambas decidieron reorganizarlo y asumir juntas las tareas. Desde entonces, con el acompañamiento de la dirección del Centro Guatemalteco, el proyecto ha adquirido una estructura más formal y continúa sumando presentaciones.













