El costarricense Franklin Chang-Díaz fue el primer astronauta latinoamericano. Viajó 7 veces al espacio y después fundó la compañía Ad Astra, que desarrolla un motor futurista. Y todo empezó como un estudiante migrante.
El físico y astronauta costarricense Franklin Chang-Díaz fue al espacio siete veces en las década 1980 y 1990 en misiones de la Agencia Aeroespacial de Estados Unidos, la NASA. Décadas después de esos vuelos, sigue trabajando con la NASA, no como astronauta, sino como ingeniero y desarrollador de tecnología crítica para la próxima etapa de la exploración espacial.
En 2025, la NASA otorgó a Ad Astra Rocket Company un contrato por 4 millones de dólares y dos años para avanzar en la maduración del motor VASIMR®, una tecnología desarrollada por Chang-Díaz y su equipo, que sigue desarrollándose para impulsar futuros vuelos interplanetarios.
El nuevo acuerdo da continuidad al respaldo que la NASA ya había brindado en 2023 y 2024, y confirma que el proyecto no es una apuesta teórica, sino una línea tecnológica que la agencia considera viable y estratégica.
Y todo empezó con el sueño de un joven migrante que llegó a estudiar a Estados Unidos en 1968.
Migrar para estudiar, estudiar para llegar
El presente tecnológico de Chang-Díaz tiene raíces claras. Llegó a Estados Unidos en 1968, desde Costa Rica, siendo adolescente, con pocos recursos y sin dominar el inglés. Se instaló en Hartford, Connecticut, donde cursó la secundaria mientras aprendía el idioma y se adaptaba a un sistema educativo desconocido.
En 1973 se graduó como ingeniero mecánico y en 1977 obtuvo un doctorado en Física de Plasma Aplicada en el MIT. Ese mismo año se convirtió en ciudadano estadounidense, cumpliendo uno de los requisitos formales para aspirar a la NASA.
Del laboratorio al espacio
En 1980 fue seleccionado como astronauta por la NASA, entre decenas de aspirantes. En 1986 voló por primera vez al espacio, convirtiéndose en el primer astronauta de origen hispano, centroamericano y por supuesto costarricense, en hacerlo. Entre 1986 y 2002, participó en siete misiones del programa Space Shuttle, acumulando más de 1,500 horas en órbita y realizando caminatas espaciales vinculadas a la Estación Espacial Internacional.
Mientras volaba, también investigaba. Durante más de una década dirigió el Advanced Space Propulsion Laboratory de la NASA, enfocándose en sistemas de propulsión avanzada para misiones de largo alcance.
Sobre sus convicciones de triunfo y su camino como científico migrante, ha hablado en múltiples entrevistas a lo largo de décadas. Pero se podrían resaltar estas frases emblemáticas
Sobre migrar y perseguir un sueño improbable
“Llegué aquí con 50 dólares y un sueño. Y ese sueño era volar al espacio y ser científico de cohetes. Eso es lo que quería ser.”
(Entrevista en radio pública de EE. UU., recordando su llegada a Estados Unidos)
Sobre la posibilidad real de convertirse en astronauta
“Las probabilidades de convertirse en astronauta eran muy bajas. Pero nunca fueron imposibles.”
Sobre la exploración espacial y el futuro de la humanidad
“La razón de ir al espacio no es solo ciencia y exploración; es nada menos que buscar nuestra supervivencia como seres humanos.”
Sobre abrir el espacio más allá de unos pocos
“Para poder triunfar, uno tiene que estar dispuesto a fallar.”
(Entrevista en Teletica, canal de TV costarricense)
Después de la NASA, el siguiente salto
En 2005, tras 25 años en la agencia, fundó Ad Astra Rocket Company para continuar el desarrollo del motor VASIMR® desde el sector privado. Hoy, la empresa opera en Estados Unidos y Costa Rica y mantiene una agenda activa en tecnología espacial y energías limpias.
El programa VF-150™, liderado por un equipo con amplia experiencia en misiones Shuttle, ISS, Orion y Artemis, busca validar en órbita el primer motor comercial de la compañía. Si la demostración resulta exitosa, marcará un punto de inflexión en la propulsión espacial eléctrica.
Una trayectoria explicada por continuidad
La historia de Franklin Chang-Díaz no se define por un solo logro, sino por una secuencia sostenida de decisiones: migrar para estudiar, formarse con rigor, cumplir requisitos, competir en igualdad de condiciones, volar, investigar y volver a empezar.
Llegó al espacio.
Ahora trabaja para que el viaje continúe.
Para la reflexión:
¿Qué habría pasado si cuando Franklin estudió hubiesen existido políticas antimigrantes como las de 2025?
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