Mil años antes de Cristo, la ciudad maya hoy conocida como El Mirador, vivía su esplendor con pirámides, calzadas e intensa actividad. En 1926 se reportó el hallazgo de sus ruinas bajo la selva de Petén. El descubrimiento aún sigue.
Mil años más antigua que Tikal, la ciudad maya de El Mirador, capital del reino Kan, dominaba el horizonte de Petén. Cuando Europa aún vivía tiempos primitivos, en el corazón de la selva maya ya latía una metrópolis monumental con calzadas, pirámites enormes e intensa actividad comercial.
El Mirador debe su actual nombre a los madereros y extractores de chicle, quienes desde la cima de lo que creían una montaña podían observar el paisaje de la extensa llanura.
Pero no era una montaña, sino una inmensa pirámide, hoy conocida como La Danta. En 1926, Frank Vans Agnew y Enrique Shufeldt, –contratistas de chicle reportaron el sitio, aunque los primeros reportes formales del sitio corresponden a las fotos aéreas que Percy Madeira publicó en 1930.
En 1933 la Institución Carnegie de Washington efectuó una expedición a cargo de los arqueólogos Karl Ruppert y John Denison Jr. quienes estuvieron en el sitio. Aún así, puede decirse que este 2026 se cumple un siglo del hallazgo de la más monumental ciudad maya conocida.
Exploraciones en el corazón de la selva maya
En 1962, el investigador de Harvard Ian Graham realizó uno de los primeros mapeos de este y otros sitios mayas. Sus registros ayudaron a confirmar que las enormes elevaciones visibles en la selva no eran simples colinas naturales, sino estructuras piramidales monumentales.
Durante los años setenta, investigaciones dirigidas por el arqueólogo Ray T. Matheny revelaron que El Mirador pertenecía principalmente al período Preclásico (1000 a. C.–150 d. C.), algo revolucionario en su momento. Hasta entonces se creía que las grandes ciudades mayas correspondían al período Clásico.
Hacia 1987 comenzó una de las etapas más intensas de investigación bajo la dirección de Richard D. Hansen, quien impulsó el Proyecto Cuenca Mirador.
Una gran Ciudad Estado
El arqueólogo Richard Hansen, quien ha explorado este sitio por casi 40 años, destaca que en El Mirador se localizó la primera Ciudad Estado del Continente, con una organización social y religiosa compleja. Mil años antes de Cristo El Mirador desarrolló una ciudad planificada con enormes plazas, acrópolis elevadas y complejos triádicos —una pirámide central flanqueada por dos estructuras menores— que se convertirían en el sello arquitectónico del mundo maya.
Su red de sacbés (calzadas elevadas) es uno de sus mayores logros. No eran simples caminos: estaban pavimentadas y alcanzaban hasta 40 metros de ancho y varios metros de altura, atravesando bajos y pantanos para conectar centros como Nakbé o El Tintal.
Esta infraestructura revela una organización política compleja y una economía capaz de movilizar miles de trabajadores. El Mirador no fue un experimento: fue el núcleo de un sistema regional.

¿Se puede visitar El Mirador?
Visitar El Mirador no es un turismo convencional; es una expedición. El acceso se realiza únicamente por vía terrestre desde comunidades como Carmelita, en el norte de Petén. El recorrido puede tomar hasta dos días, ya sea caminando o a lomo de mula, atravesando senderos selváticos.
No es recomendable el ingreso sin guía autorizado. Comunidades locales como Carmelita ofrecen el servicio de acompañamiento, logística y abastecimiento, integrando el turismo como una alternativa sostenible de desarrollo. Existen también servicios de helicóptero, pero son costosos, requieren autorización especial y han sido cuestionados por el impacto ambiental que generan en un entorno tan delicado.
A lo largo de los años ha habido debates sobre la posibilidad de construir una carretera de acceso, pero esto podría generar destrucción ambiental y a la larga un daño al propio sitio. Hansen ha impulsado la idea de declarar la zona núcleo de la Cuenca El Mirador como un Santuario natural, pero hasta ahora, las autoridades no han respondido y ni siquiera tienen preparada hasta el momento ninguna conmemoración por el centenario del hallazgo de esta joya prehispánica única en el mundo.
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