En emotiva entrega de reconocimiento drante elección de la reina Flor de Mayo, de Santa Cruz Barillas, Huehuetenango, se oficializa nombramiento de calle principal del pueblo en honor a Esaú Diéguez, entrenador de campeones de boxeo.
“Agradezco a mi señor padre, aquí presente. A mis hermanos, que influyeron en mi vida y dentro del boxeo. A mi esposa, Estella, por estar siempre conmigo en todo. Y a ustedes…”. Con la voz entrecortada y los ojos aún húmedos tras ver un video de sus inicios, el entrenador guatemalteco de boxeo migrante Esaú Diéguez regresó a sus raíces, al pueblo de Santa Cruz Barillas, Huehuetenango, para recibir uno de los homenajes más significativos de su vida.
La noche del 26 de abril, en el marco de la elección de reina del festival Flor de Mayo en Santa Cruz Barillas, Huehuetenango —el pueblo donde creció y comenzó a soñar con el boxeo—, Diéguez fue reconocido como un símbolo de orgullo comunitario.
Nacido en San Miguel Acatán, su historia de esfuerzo lo ha llevado lejos, hasta Omaha, Nebraska, donde hoy reside junto a su esposa Estella Diéguez y desde donde viajó para estar presente en esta velada histórica, emotiva y memorable.
Lágrimas de alegría
El momento más emotivo llegó cuando se anunció que la 3a. avenida, la principal del municipio, llevaría su nombre. Se proyectó un video con escenas de infancia y juventud de Esaú Diéguez, quien fue invitado a pasar al escenario principal.
“Lo que Esaú hizo fue muy grande. Histórico. Y decidimos en conjunta decisión que la 3a. avenida de Santa Cruz Barillas, la principal del pueblo, se iba a llamar Esaú Diéguez Juárez”, se proclamó durante la ceremonia. En medio de aplausos, también fue nombrado “ícono barillense mundial”, un título que resonó entre vecinos, familiares y jóvenes que hoy ven en él un ejemplo posible.
El alcalde, Gilberto Francisco Manuel, se dirigió a él con cercanía: “Amigo Tuto, felicidades, porque estás poniendo muy alto el nombre de este municipio. Somos los más olvidados por los gobiernos, pero gracias a esta población somos un pueblo trabajador, luchador”.
Sus palabras reflejaron no solo el orgullo, sino también la resiliencia de una comunidad que encuentra en los barillenses migrantes una extensión de su dignidad.
"Toda la gloria es a Dios"
Desde el escenario, Diéguez también compartió parte de su recorrido profesional: “Hasta ahora Dios me ha permitido hacer cuatro campeones del mundo, entre ellos Lester Martínez. Gracias a Lester por darme la oportunidad de trabajar con él”. Su carrera como entrenador ha trascendido fronteras, pero su discurso dejó claro que sus cimientos siguen firmes en Barillas.
“Siempre he querido ser de motivación para muchos jóvenes”, dijo, mirando hacia el público donde se encontraban niños y adolescentes. Ese deseo no es solo una frase: en su trayectoria y en sus acciones comunitarias se materializa una vocación de servicio que ha impactado incluso en el ámbito educativo.
La gratitud de los niños: el gran premio
Así lo expresó el profesor Irvin Del Valle Morales en redes sociales, al agradecer públicamente el apoyo de Esaú y su esposa: “Expresando siempre nuestro más sincero agradecimiento a Esaú Diéguez y a Estela por su constante apoyo y compromiso con la EORM Caserío Comitancito. Su dedicación y solidaridad han sido fundamentales para fortalecer nuestra comunidad educativa y seguir adelante con entusiasmo. Gracias por creer en la educación y por estar siempre presentes”.
El homenaje no solo celebró a un entrenador exitoso, sino a un hijo del pueblo que, pese a la distancia, ha mantenido vivos los lazos con su comunidad. Entre lágrimas, aplausos y palabras sinceras, Santa Cruz Barillas no solo reconoció a Esaú Diéguez: se reconoció a sí misma en su historia.
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