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«Nunca paro de soñar»: la increíble historia del estilista y migrante Sergio Fernando Arévalo

Sufrió pobreza, violencia intrafamiliar y burlas en sus inicios dentro del mundo de la belleza: pero nada bloquea los sueños del migrante y estilista de estrellas, que creó una línea de cepillos para destinar las ventas a ayuda educativa de la niñez de zonas rurales de su natal Guatemala. Él relata su camino.

EN LA CASA BLANCA. El migrante y estilista guatemalteco Sergio Arévalo estuvo en la Casa Blanca gracias a su participación en el evento Global Couture, cuyo desfile fue en la sede de la Organización de Estados Americanos. Aquí junto al sello presidencial de los EStados Unidos. Foito FB.

Sergio Fernando caminaba por la Casa Blanca en noviembre de 2023. Más parecía cosa de un sueño. Pero era real. «¿De veras no estoy soñando?», se preguntaba, porque era aquel mismo que de niño tuvo que dormir a veces en la Plaza Central de Guatemala. 

“Las campanadas del reloj me despertaban”, recuerda el artista del cabello que ha peinado a estrellas de la TV, cine y música como Karyme Lozano, Paulina Rubio, Gloria Trevi o María José «La Josa», a quien acompañó en su gira de conciertos. Pero recién llegado como migrante a Los Angeles, a Sergio también le tocó dormir en la calle. Pero lo recuerda con inmensa gratitud a Dios. Su buena fama no le impide ayudar a niños y familias de las regiones más empobrecidas de Guatemala, con útiles escolares, zapatos, ropa, bolsas de alimentos. 

Esta es la increíble historia de Sergio Fernando Arévalo.  ADVERTENCIA: leer esta historia puede causar una alta dosis de inspiración y ganas de apoyar a los demás.

El estilista y migrante Sergio Arévalo recordó, durante su paseo en la Casa Blanca, tantas pobrezas y vicisituudes que vivió en su niñez y adolescencia. Cuando quería estudiar y no podía, pero entonces apareció el mundo de la belleza en su camino.

¿Cómo se dio la visita a la Casa Blanca?

Participé como peinador y maquillista en el primer show de Global Couture, en Washington D.C. Fui a peinar en la sede de la OEA y eso dio acceso a tener una invitación para estar en la Casa Blanca.  

Yo no he caminado ni en el Congreso o el Palacio Nacional de  mi país, Guatemala, pero allí estaba en la capital de Estados Unidos. Fue una experiencia muy bonita, después de pasar por mucha seguridad. Revisan y preguntan de todo.

¿Qué venía a la mente en esos momentos?

Pensé en aquel niño que dormía en el parque central de Guatemala. Me trajo mucha nostalgia, porque yo dormía en esas banquetas de piedra. Allí no hay una rata, sino muchas ratas, de las grandes. Podía ver la Catedral, y cada hora era una campanada y no podía dormir. 

¿Y por qué estabas en la calle?

De niño siempre quise ser abogado. A mí la injusticia no me gusta y ví mucha en mi familia. Mi madre y  mis hermanos sufrimos violencia. Entonces yo soñaba con ser abogado, para defenderlos. Entonces yo no pensaba en ser estilista. Cuando mi mamá no estaba me tocaba cuidar a mis hermanos.Pero mi padrastro era muy duro conmigo. No me quedaba sino correr y no quedarme en la casa. Me queaba en el parque. Tenía entre 10 y 11 años.

Sergio Fernando salió de sexto primaria y quería seguir estudiando, pero la pobreza se lo impidió. Empezó a trabajar repartiendo volantes de un salón de belleza, pero él quería ser abogado. Ser estilista no fue su primera opción. También trabajó como pastelero en la colonia Ciudad Peronia, Villa Nueva.

¿Cómo llega la belleza a tu vida?

Por necesidad.  Yo no tuve la oportunidad de estudiar. Al salir de sexto primaria, me recuerdo de esa Navidad: Me dijo mi padrastro que si no conseguía trabajo entonces que me fuera de la casa. Yo tenía 11 años. Busqué un empleo en el periódico. Una peluquería buscaba muchachos de 12 a 15 años para repartir volantes. Eramos como 10 niños y ganábamos 5 quetzales diarios. La mayoría norepartía los volantes, solo los tiraban en un tragante. Yo los repartía porque no quería que me despidieran. 

Aunque los volantes eran de una peluquería, yo no le puse atención al principio. Repartía volantes de 9 a 9. Me fijé podía ganar más peinando y lavando el cabello. Pero solo tenía 13 años. Me enfermé porque casi no comía. Ni estudiaba, porque no alcanzaba para los libros. Durante un año estuve ayudando y había una señora que me explicaba. Pero después que me enfermé ya no me contrataron.

Mi padrastro volvió a correrme, a echarme de la casa. Es un recuerdo difícil. Primero vivíamos enla zona 18 y después nos mudamos en Ciudad Peronia, Villa Nueva, que es una zona violenta. No tenía ropa, ni zapatos.

¿Ahí sí tomaste el camino de la belleza?

No. El dueño de una panadería me dijo si quería trabajar como ayudante de pastelero. Así que también soy repostero. Empezaba desde la madrugada hasta las 4 de la tarde.  Aprendí a hacer pasteles, donas, magdalenas.

Aquel señor, Don Rigo, me enseñó contabilidad. Y prácticamente me adoptó como su hijo por los problemas que había en mi casa.  Él ya murió, pero me ayudó mucho. Yo trataba de apoyar a mi mamá y mis hermanos. Apenas entré a la secundaria a los 15 años. Estudiaba los domingos. 

Un día me encontré con aquella señora que me ayudaba en la peluquería -¿Ya te graduaste de estilista? me preguntó. No, le dije. Es muy caro, estoy pagando escuela, ayudo a mi mamá y a mis hermanos. La señora tenía su sala de belleza y me animó a tomar el curso de estilista y me gradué.

¿Cómo llega el paso de migrar a Estados Unidos?

Me gradué de estilista en seis meses, pero la gente no tenía confianza en mí, en que yo les podía hacer un buen trabajo. Trabajaba como mesero en un restaurante. Aún había mucho prejuicio a un estilista hombre. 

Yo quería irme a México. Mi sueño no era Estados Unidos pero vine para acá porque quería conocer a mi papá. Conocerlo. Ver cómo era su cara. La gente siempre me decía: eres igual a tu papá, caminas igual. Llegué a Los Angeles. Venía escapando de mucho dolor, mucha violencia. Vine también para ayudar a mi madre y mis hermanos. A ellos les iban a quitar la casa, porque mi padrastro no pagaba. fueron comienzos difíciles.

Saltemos al presente, estabas de gira como estilista de la cantante "La Josa"

Sí, acompañé a La Josa, una gran cantante y una gran persona, artista super talentos. Fue una gira extensa, larga, con llenos completos.Y siempre me sorprendo de andar por ciudades hermosas, pues yo no tenía ni zapatos de niño.

Pero esa conciencia es lo que mantiene tus pies sobre la tierra

Yo nunca niego de donde vengo. Cuando yo tenía 12 años, llegó cerca de mi casa una troca a donar ropa a los niños. A mí me dieron una pijama. Era tan suavecita y me gustaba tanto, que me la dejaba todo el día. No necesitas ser rico para ayudar al que no tiene. 

Entonces donamos mochilas de útiles escolares a través de la fundación que tengo. Pero en la pandemia tambien empezamos a dar víveres, comida, ropa. Hay gente que me dona, pero a mí no me gusta pedir. Por eso lancé una línea de cepillos, cuyas ganancias sirven para la fundación.

Personas altruistas a menudo hacen donaciones a la fundación educativa de Sergio Arévalo, pero él lanzó también su línea de cepillos. Las ganancias se destinan también para enviar útiles escolares, zapatos y ropa a niños de zonas pobres de Guatemala

Así logró abrirse paso en L.A.

Le agradezco tanto a muchas artistas, pero quien primero me apoyó fue la actriz y cantante Karyme Lozano. Ella creyó en mí. Yo miraba las revistas y las alfombras rojas. Me decía: quiero peinar así o mejor a los artistas. Ella me permitió peinarla aunque no yo era peinador, solo hacía cortes. Pero me animó. 

Y pienso que los estilistas hispanos hemos sufrido tantas limitaciones que por eso hacemos de todo y buscamos hacerlo mejor cada vez. Gracias a Karyme pude empezar a peinar para los Latin Grammy. Y así he ido conociendo a más artistas que me han apoyado.

¿Cómo envías la ayuda a Guatemala?

Mando cajas, con juguetes, útiles escolares, ropa, zapatos. 

A mí no me gusta decir yo-yo. Pero tampoco me gusta estar pidiendo. Entonces, para poder financiar la ayuda que envío a departamentos de Guatemala, lancé una coleccion de cepillos. Sergio Arévalo Stylist. Son de muy buena calidad, yo trabajo con ellos. Y quien los adquiere también está colaborando con la fundación.

En Guatemala tengo personas que me colaboran para detectar casos de familias en extrema pobreza y niñez con necesidad. Lo hacemos sin ningún interés de ningún tipo, solo por ayudar.

El gran sueño de Sergio Arévalo

Yo nunca paro de soñar.  Me gustaría crear en Guatemala un lugar donde las mujeres aprendan oficios para salir adelante.  Pero también crear centros de apoyo educativo, con wifi donde los niños de las colonias que no tengan como hacer sus tareas, lleguen allí. Y si no tienen ropa o zapatos, pues se los damos.

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