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“Mi sueño es un campeón mundial guatemalteco”: Esaú Diéguez, entrenador de boxeo en Omaha, Nebraska

Esaú Diéguez ha sido entrenador de Terrence Crawford y del guatemalteco Lester Martínez. Tiene su gimnasio en Omaha, Nebraska pero nunca se olvida de su natal San Miguel Acatán o de Barillas, donde creció, en Huehuetenango. Esta es su historia.

A los 20 años llegó Esaú Diéguez a Estados Unidos con el sueño de ser boxeador profesional y llegar a convertirse en campeón. El anhelo no se cumplió, pero  lejos de ser una derrota, esto lo condujo a una carrera  respetada como entrenador de boxeo de alto nivel en Omaha, Nebraska donde vive desde 1999. “Queremos alejar a los niños y jóvenes de vicios, que canalicen su energía a través de este deporte”.

En diciembre recién pasado, por primera vez, desde 1991, Diéguez pasó la Navidad con su familia en Barillas, Huehuetenango. Pero no solo eso, volvió acompañado de su esposa e hijas, no solo para reencontrarse con sus raíces, sino para involucrarlas en actividades benéficas en hospitales, escuelas y comunidades rurales. 

“Uno de los propósitos era devolverle a la gente de lo que Dios me ha dado”, explica Diéguez, quien ya está de vuelta en su trabajo: fabricar campeones golpe a golpe, con mente sólida y corazón poderoso. Y esta es su historia.   

La pelea de Terrence Crawford contra Canelo Alvarez el 13 de septiembre de 2025 y del guatemalteco Lester Martínez, puso al entrenador barillense Esaú Diéguez ante lois ojos del mundo. Pero él nunca pierde la humildad y exclama: ¡Toda la Gloria sea para Dios! – SoyMigrante.com REVISTA
La pelea de Terrence Crawford contra Canelo Alvarez el 13 de septiembre de 2025 y del guatemalteco Lester Martínez, puso al entrenador barillense Esaú Diéguez ante lois ojos del mundo. Pero él nunca pierde la humildad y exclama: ¡Toda la Gloria sea para Dios!

Boxeando en Los Cuchumatanes

Esaú nació en San Miguel Acatán, pero creció en Santa Cruz Barillas, Huehuetenango. “De San Miguel no me acuerdo mucho, porque  fue en Barillas crecí toda mi infancia y mi adolescencia”.  Fue allí donde el boxeo apareció de forma espontánea, sin técnica ni reglas. 

“Mis hermanos  se ponían a pelear. Consiguieron unos guantes, no sé de donde, y yo me los ponía para pelear con los cuates del barrio”, recuerda. Eran combates rudos, sin conocimiento formal, “salíamos con los ojos morados”, cuenta, pero lejos de alejarlo, lo hechicó: “Me gustaron los trancazos… y me siguen gustando”, expresa con humor.

En 1991, Diéguez se trasladó a Huehuetenango, donde comenzó a entrenar boxeo. “Mi primer entrenador fue un maestro de educación física en Barillas, César Ochoa; en Huehuetenango 1988 me entrenó Mike Nápoles, que era hermano de “Mantequilla” Nápoles.  En 1992 en Xela entrené con Remigio Chihuil, que en paz descanse. Y ya después me moví para Los Ángeles (1993). 

Migrar sin mapa, pero con un objetivo

Cuando llegó a Estados Unidos, Esaú no dimensionaba aún el peso de la vida migrante. “Yo no sabía que había que pagar renta, billes, transporte… pensé que iba a ser como en Guatemala”, confiesa.  En Los Ángeles trabajó en una fábrica de costura con sus primos, pero su mente estaba en el gimnasio. “Cualquier oportunidad que tenía para escaparme de la fábrica, yo me iba a entrenar”.

Pronto descubrió el lado crudo del boxeo profesional. “Es un deporte, pero también es un negocio”, dice, al recordar entrenadores que solo se interesaban en el porcentaje económico. “No les importaba contra quién yo iba a pelear… solo querían cobrar”. 

Aquella adversidad fue complicada de superar pero al final generó aprendizaje: “Gracias a Dios pasé por eso, porque ahora cuido a mis peleadores y no permito que pasen por lo que yo pasé” 

De paisano a paisano: Esaú Diéguez ha aportado sus consejos, conocimiento y experiencia al pugilista guatemalteco Lester Martínez. "Es un gran talento, trabaja duro y lleva a Guatemala en el corazón". – SoyMigrante.com REVISTA
De paisano a paisano: Esaú Diéguez ha aportado sus consejos, conocimiento y experiencia al pugilista guatemalteco Lester Martínez. "Es un gran talento, trabaja duro y lleva a Guatemala en el corazón".

Dejar de pelear para empezar a formar

En 1999, Esaú se mudó a Omaha, Nebraska. Entró a un gimnasio pero vio algo distinto: “Había muchos muchachos y muy pocos entrenadores”. Tomó una decisión que cambiaría su vida. “Le dije al entrenador que me ayudara a sacar mi licencia y yo lo iba a ayudar”. Empezó como asistente y luego como coach. El objetivo era simple: “Ayudar a los niños, sacarlos de los vicios”. 

Pero su mentalidad competitiva nunca se fue. “Dije: voy a ser uno de los mejores entrenadores de la ciudad, luego del Estado… y ahora gracias a Dios nos hemos codeado con los mejores del mundo”. 

Cuando Esaú llegó al gimnasio de Omaha en el año 2000, entre los adolescentes estaba un joven llamado Terence Crawford. “Tenía como 14 o 15 años… cuando yo me hice entrenador, él estaba entre los niños que yo ayudaba y con el tiempo, al hacerse profesional, me dijo: Esaú, quiero que estés en mi esquina. Le gustaba la forma en que yo entrenaba”.  

Esa relación acompañó a Crawford hasta convertirse en uno de los mejores boxeadores libra por libra del mundo: con Esaú Diéguez en su esquina, derrotó al mismísimo Canelo Alvarez el 13 de septiembre  2025. 

"20 años no es nada" dice la canción, pero sí son mucho. En esta fotografía aparece Esaú Diéguez, de camina roja, junto a varios jóvenes a los que entrenaba en boxeo para mantenerlos libres de riesgos en la calle. Entre ellos está un joven Terrence Crawford, señalado con una flecha. Fotografía en Omaha, Nebraska. Los pupilos de Diéguez muestran sus trofeos. – SoyMigrante.com REVISTA
"20 años no es nada" dice la canción, pero sí son mucho. En esta fotografía aparece Esaú Diéguez, de camina roja, junto a varios jóvenes a los que entrenaba en boxeo para mantenerlos libres de riesgos en la calle. Entre ellos está un joven Terrence Crawford, señalado con una flecha. Fotografía en Omaha, Nebraska. Los pupilos de Diéguez muestran sus trofeos.

Disciplina antes que romanticismo

Esaú nunca promete caminos fáciles. A sus peleadores les habla con franqueza. “Primero hay que decidir qué queremos en la vida, y después actuar”, repite como principio central. “En el boxeo nada viene fácil, no hay atajos: dieta estricta, dolor, sacrificio y constancia”. 

“Cuando se quejan de lo fuerte de esta vida, les digo: yo no te fui a llamar, vos solito llegaste… como decimos los chapines: hacele huevos”, explica, combinando dureza y cercanía. Para Esaú entrenar duro es una forma de evitar arrepentimientos: “Para que mañana no diga ‘hubiera hecho aquello o hubiera entrenado más’”.

Al preguntarle sobre cómo instruye a los peleadores para manejar las derrotas dice: “Algunos tienen un espíritu de triunfo tan fuerte, que con una derrota se quedan en el camino. Hay que saber llevar los golpes de la vida, levantarse y seguir. Y también, los triunfos, no deben inflar el ego, ni menos aún llevar a descuidar tu condición física o mental”.

 Esto incluye una rigurosa dieta desde seis meses antes de una pelea. “No tienen que comer carnes rojas, solo pollito, pavo. Pero he visto casos de boxeadores que fallan una sola vez a la dieta, se les antoja un churrasco, y pierden”.

Sobre sus métodos de corrección dice: “Yo respeto a todos mis colegas, cada quien tiene su estilo. Pero yo no soy de decir malas palabras. Con buen lenguaje le puedes llamar la atención a un boxeador que no está cumpliendo la exigencia, que no está entrenando bien. Al final a quien van a golpear es a vos, les digo”.

El sueño sigue siendo guatemalteco

Hoy, desde su gimnasio en Omaha, Esaú Diéguez mantiene intacta la ilusión que lo acompañó desde Barillas. “Mi sueño y gran objetivo del 2026 es tener el primer campeón mundial”, afirma. Ese sueño hoy se proyecta en Lester Martínez, boxeador guatemalteco al que acompaña en su preparación rumbo a una oportunidad mundialista. Lester tiene su equipo, pero desde 2025, junto a Crawford lo han apoyado. 

Pero su ambición va más allá de un cinturón. “Quiero dejar un legado, un ejemplo para las generaciones que vienen atrás”, dice. Y ese legado no solo se construye en el ring, sino también en el hogar, en los viajes de regreso al pueblo, en las manos de sus hijas repartiendo comida y aprendiendo que el éxito solo tiene sentido cuando se comparte. 

Esaú Diéguez no fue campeón mundial con los puños. Pero pelea todos los días para que otro lo sea, y mejor aún si es un compatriota guatemalteco. 

Esaú Diéguez en el Cerro de la Cruz de Antigua Guatemala, durante su reciente estadía en Guatemala en diciembre. Su confianza en Dios es su gran secreto, porque en sus manos pone todo su trabajo, esfuerzos y grandes sueños. – SoyMigrante.com REVISTA
Esaú Diéguez en el Cerro de la Cruz de Antigua Guatemala, durante su reciente estadía en Guatemala en diciembre. Su confianza en Dios es su gran secreto, porque en sus manos pone todo su trabajo, esfuerzos y grandes sueños.

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Gustavo Montenegro Director Editorial, SoyMigrante.com REVISTA
Periodista, escritor, docente universitario. Nació en Guatemala, 1971. Egresado de la Carrera de Comunicación Universidad Rafael Landívar. Ha trabajado en varios medios de comunicación, entre ellos Prensa Libre, entre 1996 y 2022. Actualmente dirige SoyMigrante.com/revista
Periodista, escritor, docente universitario. Nació en Guatemala, 1971. Egresado de la Carrera de Comunicación Universidad Rafael Landívar. Ha trabajado en varios medios de comunicación, entre ellos Prensa Libre, entre 1996 y 2022. Actualmente dirige…

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