Durante los primeros años de Todos
Supermarket, Carlos y su esposa pensaron que habían cometido un gran error: pero la perseverancia, el servicio y la buena gestion empresarial mostró que estaban en la ruta del éxito.
En los primeros años, el negocio no despegaba, las cuentas no cerraban y, en más de una ocasión, la renta del local se pagó con tarjetas de crédito. “Pensamos que sería fácil, pero obviamente no sabíamos lo que estábamos haciendo”, recuerda Carlos Castro, emprendedor migrante salvadoreño en Washington DC. Hubo momentos en los que incluso tuvo un segundo empleo para sobrevivir.
Sin embargo, rendirse nunca estuvo sobre la mesa. Carlos había llegado a Estados Unidos en 1987 huyendo de la violencia de la guerra civil salvadoreña. En Washington D.C. empezó desde abajo, lavando platos, aprendiendo inglés, pasando dificultades. Pero que lo sostuvo entonces fue lo mismo que lo sostendría después como empresario: disciplina, fe y una profunda vocación de servicio.
Desde joven, su padre le inculcó una regla sencilla que terminó convirtiéndose en filosofía empresarial: Cuando veas a alguien en necesidad, no esperes a que te pidan ayuda. Carlos la aplicó desde el primer día.
Su tienda Todos, fundada en 1990 no solo vendía alimentos: traducía cartas, orientaba a recién llegados, conectaba a la gente con abogados, contadores o empleos. Así, Todos empezó a ser algo más que un negocio: se volvió un punto de encuentro y confianza (para todos). Y así surgen estas claves de éxito, basadas en las experiencias de Carlos Castro.
1. El emprendimiento no es rapidez, sino resistencia.
Durante una década entera, Carlos trabajó sin ver resultados claros, convencido de que la comunidad necesitaba ese espacio.
2. Fijarse en lo que necesita la gente.
La segunda decisión clave fue el lugar. Junto a su esposa apostó por Woodbridge cuando otros negocios lo consideraban un sitio inadecuado. Intuyeron que la población latina crecería y demandaría servicios. “Tuvimos suerte… pero también leímos bien a la comunidad”, reconoce. No se equivocaron. Con el tiempo, Todos Supermarket se convirtió en un ancla para revitalizar la zona, ofreciendo en un mismo edificio supermercado, oficina postal, envío de remesas, preparación de impuestos y asesoría empresarial. Hoy los migrantes representan cerca del 22% de la población del área metropolitana de D.C. y más de la mitad de los negocios de “main street” han sido fundados por migrantes.
3. Crecer junto a la gente.
Carlos vio cómo sus clientes se convertían en propietarios de viviendas, empresarios y líderes locales. La comunidad latina, dice, “creció y maduró”. Incluso en tiempos de discursos antiinmigrantes, la respuesta fue mayor cohesión y solidaridad.
Aunque tuvo la posibilidad de abrir más supermercados, Carlos decidió priorizar a su gente antes que a la expansión. No fue falta de ambición: “Quería asegurarme de que mis empleados estuvieran bien pagados y tuvieran la seguridad de un buen trabajo”, explica. Prefirió impacto humano positivo antes que volumen.
Actualmente, Todos Supermarket opera dos sedes, genera 185 empleos y continúa siendo un centro comunitario. Carlos dedica cada vez más tiempo a hablar en escuelas, universidades, cámaras de comercio, iglesias y organizaciones cívicas. “Quiero ser la voz de mi comunidad en la mesa”, afirma. De cara al futuro, su meta no es abrir más tiendas, sino formar más personas.
4. A veces hay que volver a empezar
Carlos tomó decisiones grandes —como cerrar su constructora para apostar por el supermercado— porque sabía que podía comenzar de nuevo si fallaba. Venir “de cero” le dio una ventaja psicológica. El miedo al fracaso disminuye cuando recuerdas que ya sobreviviste a no tener nada.
5. Reinvierte antes de recompensarte
Durante años, Carlos y su esposa no se pagaron buenos salarios. Todo regresaba al negocio. Esa disciplina financiera permitió que la empresa sobreviviera cuando aún no era rentable. Si el negocio aún es frágil, tu sacrificio puede ser su capital más valioso.
6. Crecer no siempre significa expandirse
Carlos pudo abrir más supermercados, pero decidió no hacerlo. Prefirió proteger a sus empleados, pagar mejor y sostener empleos estables, antes que multiplicar locales.
Actualmente Todos no es una gran cadena, pero sí una solida institucion de servicio y confianza que mantiene una clientela fiel.
7. Forma líderes, no solo empleados
Carlos no busca títulos académicos al contratar a su personal, sino actitud y compromiso. Muchos de sus gerentes comenzaron sin estudios universitarios. El trabajo se convierte en escuela cuando hay oportunidades reales de crecer. Tip: Invierte en personas y ellas sostendrán tu negocio.
De hecho, actualmente Carlos Castro dedica buena parte de su tiempo a participar en mentorías y conferencias. Para él, el verdadero cierre del círculo es enseñar a otros a sobrevivir y prosperar.
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